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La misión a lomo de mula que une Brochero con los beatos mártires riojanos

Hay huellas que no se borran y llamados que, tarde o temprano, vuelven a golpear el alma. El padre Jorge Rearte, reconocido sacerdote misionero, había dejado de andar en mula hacía ocho años. Sin embargo, la inminencia del 50° aniversario del martirio de los beatos Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera encendió una chispa que no pudo apagar.



«Sentí un llamado y aquí estoy, diciéndole sí a Jesús para que me siga enseñando a peregrinar como lo hicieron los beatos mártires, como lo hizo Angelelli, Brochero o la Mama Antula», confesó con una alegría contagiosa que conmovió a los pobladores de la región.

La travesía, que se realiza portando en alto la imagen de San José Gabriel del Rosario Brochero y la cruz misionera, viene desandando los caminos llanistos de la provincia. Tras un emotivo paso por el departamento General Belgrano, donde los peregrinos fueron recibidos por los vecinos y las autoridades en la comunidad y luego en la cabecera de Milagro, la marcha continuó con destino a Olta. Este jueves por la tarde, el hito central de la jornada es la ciudad de Chamical, donde se celebrará la Santa Misa como parte indisoluble de esta misión, que concibe a la Eucaristía como el verdadero motor para encontrarse con Jesús.

 

Una Iglesia en salida que camina al encuentro de su pueblo

La peregrinación del padre Rearte encarna de manera directa las Líneas Pastorales 2026 de la diócesis, las cuales convocan formalmente a edificar una «Iglesia en salida». El documento diocesano detalla que se trata de “acrecentar la actitud misionera de una Iglesia en salida para llegar, con el consuelo y la esperanza del Evangelio, a personas alejadas o en situación de riesgo y vulnerabilidad, a los más pobres, débiles y sufrientes”. En pleno lomo de su mula «Teresita«, el sacerdote hizo carne este mandato al salir al encuentro de las realidades cotidianas de los Llanos, promoviendo de forma directa esa “cultura del cuidado, haciéndonos cargo los unos de los otros”.

La llegada a Milagro dejó postales imborrables de esta premisa pastoral. Desde los vecinos y concejales que donaron materiales y vidrios para pintar y embellecer la capilla local, hasta las familias trabajadoras que salieron a las veredas a pesar de las mañanas frescas. Al encontrarse con los paisanos, el sacerdote reflexionó sobre la realidad social de la zona, marcada por las dificultades económicas, la falta de trabajo y los desafíos de los jóvenes. Ante este panorama, Rearte dejó un mensaje directo que resuena con la invitación diocesana de abandonar el egoísmo para construir la patria: «Si no salimos a peregrinar, si no salimos de nuestro egoísmo, la patria no se construye. Hay que seguir andando nomás para anunciar la alegría del Evangelio».

 

De la herencia de Mama Antula al testimonio vivo de los Mártires

Durante la celebración de la misa en Olta, ante la convocatoria de niños de catequesis, jóvenes y abuelos reunidos en la plaza para hacer memoria, el padre Jorge brindó una profunda catequesis histórica que enlazó los testimonios de los santos que caminaron la Patria. Recordó cómo María Antonia de Paz y Figueroa (Mama Antula) lo dejó todo por amor a Jesús para organizar los ejercicios espirituales populares, llegando a caminar descalza con su burrito y pasando históricamente por La Rioja. Explicó que, 130 años después, el Cura Brochero se inspiró en esa misma obra para evangelizar las sierras cordobesas, dando su vida por su gente.

«También nosotros sabemos que los beatos sufrieron mucho. Los mataron, dieron la vida, no se escondieron. El testimonio de ellos es muy fuerte porque había un clima muy denso, se podían haber escapado, pero dijeron ‘aquí estamos'», exclamó el sacerdote. Con ese espejo, instó a la comunidad a dejar la comodidad y a comprometerse activamente en las tareas de Dios, asumiendo lo que el obispo monseñor Dante Braida señala en las orientaciones pastorales: que los beatos Mártires nos alientan e inspiran a vivir hoy nuestra realidad con humildad, fortaleza y esperanza.

 

Un fin de semana de reflexión y testimonios en Chamical

La misión del padre Jorge Rearte y sus acompañantes no se detiene en el andar diario. Para este sábado, se organizó una jornada especial de reflexión, silencio, cantos y dinámicas orientada a interpelar profundamente a los laicos de la zona sobre la herencia de la Pascua Riojana. “Nos cayó la ficha de los 50 años y a veces parece que no nos damos cuenta de que esta gente murió por nosotros”, advirtió con sencillez.

El encuentro contará con un momento de gran valor testimonial, donde la comunidad local podrá escuchar directamente las historias de fe de los peregrinos que eligieron dejar sus familias y acompañar al sacerdote a pie y a caballo de forma totalmente desinteresada. El padre Jorge remarcó el espíritu fraterno de este intercambio señalando que «nadie les paga nada, peregrinamos porque creemos y salimos al encuentro de los demás. Aprendemos mucho más de lo que podemos enseñar cuando uno se abre a la vida de los otros». La comunidad chamicalense se prepara así para recibir las bendiciones de una misión clara y viva que, asumiendo la alegría misionera del Evangelio, recorre los Llanos para dar testimonio de una Iglesia orante, fraterna y misionera.