Diario El Independiente || Edición Digital
Skip to main content

Denuncias en la Policía, Salud y el Hospital por la muerte de Simón

La familia sostiene que el parto debió realizarse por cesárea y que la intervención fue tardía. La causa es investigada por la jueza Gisela Flamini y se esperan los resultados de la autopsia.



La abogada de la familia, Paola Mebar, sostuvo que el embarazo cursaba en término y con controles médicos periódicos, y que existían antecedentes clínicos que aconsejaban una cesárea por la contextura física de la madre y el tamaño del bebé. Sin embargo, según la versión expuesta, al momento de la internación se habría decidido inducir el parto, lo que derivó en un trabajo prolongado sin evolución favorable.

“Todo empezó el fin de semana pasado, cuando Lucía, que es la mamá, tenía un embarazo totalmente controlado, todo estaba bien con el bebé”, explicó la letrada. Según indicó, el viernes 6 de febrero la mujer concurrió a un monitoreo debido a que ya se encontraba en fecha probable de parto.

De acuerdo al relato, en controles previos se había advertido que, por la contextura física de la madre y el tamaño del bebé, lo más conveniente era practicar una cesárea. “Le dijeron que tenía el canal de parto muy estrecho y que lo más probable era que el bebé no pudiera nacer por parto normal”, afirmó.

Sin embargo, al ingresar al hospital entre las 8 y las 9 de la mañana de ese viernes, la indicación habría cambiado. “Cambiaron las directivas y había que inducir el parto; nadie dejó nada por escrito”, señaló Mebar. Según detalló, se aplicaron varias dosis de medicación para inducir el trabajo de parto, más de las previstas inicialmente.

La abogada relató que durante la madrugada del domingo la mujer presentaba fuertes dolores y escasa evolución. “Ella manifiesta que estaba con muchísimo dolor y que fue maltratada, que le decían que no ponía voluntad para que el bebé naciera”, indicó.

Siempre según el testimonio de la familia, recién cerca de las 10.15 del domingo se decidió practicar la cesárea. El niño, llamado Simón, nació sin signos vitales. “Estuvo entrampado en el canal de parto un montón de horas; cuando nació, nació sin signos vitales y lograron reanimarlo después de varios minutos”, sostuvo la abogada.

El recién nacido fue trasladado al área de Neonatología, donde permaneció con asistencia médica. “Lo único que tuvo después de reanimarlo fue actividad cardíaca; no tenía actividad cerebral”, afirmó Mebar, quien agregó que el diagnóstico consignado fue asfixia perinatal. El cuadro derivó posteriormente en un daño neurológico severo que terminó provocando el fallecimiento del bebé.

La representante legal explicó que los padres realizaron denuncias penales cuando el niño aún se encontraba con vida, inicialmente por lesiones gravísimas, situación que ahora se agrava tras el desenlace fatal. Además, se efectuaron presentaciones en el propio hospital y ante el Ministerio de Salud.

“Hay tres denuncias: en la Justicia, en la Policía y también en el hospital y el Ministerio”, precisó Mebar. La causa quedó bajo intervención judicial y se esperan medidas para avanzar en la investigación.

Entre los pedidos realizados, la familia solicitó el resguardo urgente de toda la documentación vinculada al caso. “Pedimos el secuestro judicial y la preservación inmediata de las historias clínicas completas, tanto en soporte digital como en papel, y la intervención de peritos informáticos”, explicó la abogada.

Mebar advirtió que la rapidez en estas medidas resulta clave.

“Toda demora permite que los registros clínicos y digitales puedan ser modificados o completados después; la cronología y las decisiones pueden quedar documentadas de una manera distinta”, señaló.

La investigación buscará determinar si existieron demoras o irregularidades en la atención médica y establecer las responsabilidades correspondientes en un caso que conmocionó a la familia y que ahora es materia de análisis judicial.