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Es conocida como "apache" o "droga de los zombies". Su efecto analgésico y alto potencial adictivo es una combinación letal. En algunos países del hemisferio norte ya es considerada una epidemia, sobre todo entre jóvenes y adolescentes. ¿En qué medida preocupa en Argentina?.
Las amenazas arancelarias para México, Canadá y China que hizo recientemente el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tienen como marquesina el tráfico ilegal de fentanilo, una droga 50 veces más fuerte que la heroína y que, según las autoridades estadounidenses, provocó alrededor de 70.000 decesos por sobredosis en sólo un año. Pero, ¿qué efectos concretos tiene para la salud esta sustancia y otras del grupo de los opiodes sintéticos, aún más potentes?, ¿por qué la población juvenil es las más afectada, y cómo está impactando en países de nuestra región?
Hay quienes señalan que estamos ante un "renacimiento psicodélico", a partir del surgimiento de nuevas sustancias y de una oferta y demanda sin precedentes. Lo cierto es que drogas duras, muy potentes y fáciles de producir se convirtieron en epidemia en Estados Unidos y en una preocupación seria en otros países, como en Canadá, Bélgica, Reino Unido o España, provocando un aumento de los trastornos por consumo, según el último Informe Mundial sobre las Drogas presentado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).
En la agenda de este mes, la Fundación COLSECOR se sumerge en un tema que excede a una cuestión de disputa arancelaria; se trata de un problema de salud pública, que empieza a traspasar fronteras: ya para fines del año 2023 el fentanilo había sido etiquetado como una "amenaza global", en la Asamblea de la ONU, celebrada en Nueva York. En enero de este año, las autoridades de la ciudad de Portland, en Estados Unidos, declararon el estado de emergencia por el uso y consumo de este fármaco.
Características y riesgos
El fentanilo es un potente analgésico que actúa sobre el sistema nervioso generando alteraciones en las funciones que regulan pensamientos, emociones y movimientos físicos. Como compuesto natural, se extrae de la amapola, planta también conocida como adormidera, por lo que se les llama opioides. Desde hace varias décadas, es posible fabricar este medicamento en laboratorio, sin usar la planta. De hecho, fue aprobada para su uso médico en los Estados Unidos en 1968 para tratar el dolor intenso, principalmente después de una cirugía y en las etapas avanzadas del cáncer, ya que se considera que es mucho más potente que la morfina (hasta 100 veces más).
Sin embargo, desde hace apenas dos años esta sustancia se encuentra en la mira internacional por el aumento en el mercado negro y las devastadoras consecuencias que tiene para la salud. En tanto droga callejera, se consigue en forma de polvo, como pequeñas golosinas, en goteros para los ojos, vaporizadores nasales o como pastillas que tienen el aspecto de drogas recetadas.
Es conocida coloquialmente como "Apache", "China Girl", "China White", "Jackpot", "Murder 8", "TNT", "Tango and Cash", "Heroína Blanca" o "la droga de los zombies", por los efectos que genera en el comportamiento de quienes la consumen sin prescripción médica. Básicamente, provoca disquinesia, una condición que se caracteriza por los movimientos musculares involuntarios y alucinaciones visuales y auditivas. Bajo los efectos del fentanilo, sus consumidores se desplazan por las calles con lentitud, torpeza y sin rumbo, como "muertos vivos".
A corto plazo, los efectos incluyen euforia y relajación, sedación, confusión, disminución de la conciencia del dolor, náuseas y vómitos. El mayor riesgo se da cuando contiene un ingrediente adicional. La combinación (por lo general con cocaína, metanfetamina o heroína) puede ser un narcótico más fuerte de lo que el organismo del consumidor está acostumbrado y sufrir una sobredosis, aún con dosis muy pequeñas. Tan solo 2 miligramos (alrededor de 20 veces un grano de sal) pueden causar la muerte.
A largo plazo, incluso como uso farmacológico, puede causar dependencia y tolerancia, lo que significa que sus consumidores necesiten dosis más altas para alcanzar los mismos efectos. Hay abundante bibliografía sobre pacientes que han desarrollado adicción al fentanilo luego de su uso prolongado en tratamientos para el dolor. Además, puede resultar en trastornos de salud mental como ansiedad y depresión, problemas respiratorios durante el sueño, y un mayor riesgo de enfermedades infecciosas.
La población juvenil es la más vulnerable al consumo de drogas y también la más afectada por los trastornos derivados de su consumo, según el último Informe Mundial sobre las Drogas, de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés). El fentanilo es la sustancia que más alarma a autoridades y profesionales de la salud, porque pueden acceder fácilmente jóvenes y adolescentes, al ser de muy bajo costo y estar disponible en diferentes formatos y colores.
En base al informe de la UNODC, las personas jóvenes están consumiendo más drogas y los niveles de consumo actuales en muchos países son más altos que los de la generación anterior. En África y América Latina, las personas menores de 35 años representan la mayoría de quienes reciben tratamiento por trastornos relacionados con el consumo de drogas.
Redes de delincuencia
Algunas drogas ilegales pueden fabricarse a través de los llamados precursores químicos de uso dual, pequeñas moléculas útiles para crear ciertos productos de uso cotidiano, ya sea de aseo personal, limpieza, perfumes, medicamentos o vacunas. Eso sucede con el fentanilo y ciertas sustancias son precursoras para la creación de esta droga. A su vez, al ser tan potente se requiere de menores cantidades por "dosis", lo que hace que la droga sea más fácil de transportar. Todas estas características la hacen más difícil de incautar por las autoridades. Hoy, los opiodes constituyen las grandes preocupaciones de las agendas antinarcóticas.
Por otro lado, en la actualidad es compleja la detección de actividades financieras sospechosas, porque no tienen un único modelo de negocio, sino que recurren a una amplia gama de negocios: a través de empresas fachada, servicios de transferencia de dinero o esquemas de lavado de dinero basado en el comercio. Lamentablemente, las investigaciones y los procesos judiciales por lavado de dinero procedente del tráfico de opioides sintéticos siguen siendo escasos en todo el mundo, a pesar del asombroso número de sobredosis mortales y otros incidentes de salud pública relacionados.
Ahora bien, la mayor parte de las ganancias no se da en la cadena de quienes la producen, sino que son generadas por el tráfico en el país de consumo, donde los grupos de delincuencia organizada se benefician de la venta local de opioides como el fentanilo o el tramadol, según datos de GAFI. De allí que la presidenta de México, Claudia Sheibaum le contestara a su par norteamericano que el problema está en la distribución y consumo no controlado en Estados Unidos, luego de que Trump acusara al gobierno de México de tener nexos con los carteles mexicanos.
El fentanilo, presente en Argentina
Nuestro país no es ajeno a la situación global y algunos casos recientes son muestra de que ya circula como uso recreativo, en el mercado ilegal. El ejemplo más cercano es de enero de este año, cuando tres personas fueron detenidas en Villa Fraga (Chacarita) con dosis de esta sustancia, en formato de ampollas, además de dosis de efedrina, sellos médicos truchos, entre otras incautaciones.
El uso de opiodes tuvo su capítulo trágico en Argentina en 2022, por intoxicación con carfentanil, un análogo del fentanilo, mezclado con cocaína, lo que resultó en la muerte de 24 consumidores y 80 intoxicados, que desconocían la mezcla de esas pastillas. Los casos se registraron en las ciudades de Hurlingham, Tres de Febrero, San Martín e Ituzaingó. "El fentanilo—uno de los opiáceos más peligrosos—es una droga sintética que no requiere de recursos naturales, infraestructura sofisticada ni destreza química para ser desarrollada, lo cual hace que sea un negocio sumamente rentable para sus distribuidores. Cuanto más precaria la preparación, mayor la peligrosidad de la mezcla", señala en esta nota el Doctor en Ciencia Política por la Universidad de California, Berkeley, especialista en economía política del crimen organizado y los mercados ilegales, Hernán Flom, profesor visitante en la Universidad Nacional de Tres de Febrero y la Universidad Nacional de San Martín.
El Observatorio Argentino de Drogas (OAD), perteneciente al Sedronar, no dispone de información estadística nueva ni informes cualitativos representativos. Una mera descripción con datos desactualizados se puede ver aquí. La última publicación con información epidemiológica sobre fentanilo data de 2021, durante la gestión anterior. Ese estudio en población universitaria dio cuenta de que el fentanilo se encontraba entre los primeros cuatro opiodes más consumido por jóvenes universitarios de entre 18 y 35 años de diferentes provincias argentinas.
En la encuesta se consultó también sobre los motivos que podían estar asociados al consumo de sustancias psicoactivas. Relajarse fue el motivo más nombrado (30,5%) por el grupo de personas encuestadas. Este motivo fue seguido en frecuencia por búsqueda de nuevas experiencias (23,9%), por costumbre social (cumpleaños, eventos sociales, festejos, etc.) (22,1%) y en menor proporción, el desinhibirse o socializar (16,9%) y la búsqueda de placer (16,5%). El estudio -cuya etapa de trabajo se hizo entre 2019 y 2021- se realizó con la colaboración técnica de la CICAD de la Organización de los Estados Americanos (OEA). La muestra efectiva fue de 1712 casos.
La salud, como derecho
De acuerdo con el Observatorio Argentino de Drogas, en el año 2019, se registraron 13.182 muertes relacionadas con el consumo de sustancias psicoactivas en personas de 15 a 64 años. "Esto implica una tasa de mortalidad de 46 por 100.000 habitantes, que casi sextuplica el número de homicidios (2291) en el mismo año", señala Flom. El especialista agrega que "Argentina no está exenta de la economía política global del narcotráfico o de los problemas de salud pública relacionados al consumo de sustancias psicoactivas. Remediar estas cuestiones requiere precisamente de enfoques focalizados, preventivos y coordinados de parte de tanto el sistema de salud como el de justicia criminal".
Ese enfoque integral que reclama Flom es el que sostenemos desde la Fundación COLSECOR, presentado en muchos de los informes que hemos publicado en nuestra agenda pública, máxime cuando se trata de garantizar derechos humanos, como es el derecho a la salud, un derecho tanto individual como colectivo. La gravedad de las consecuencias del consumo de las sustancias opioides no sólo afecta a los consumidores, afecta a la población en general.
En definitiva, es un problema de salud pública que obliga a un enfoque integral y redes de colaboración, tanto local como internacional. ¿Es una buena decisión retirarse de organismos como la Organización Mundial de la Salud, como adelantó el actual gobierno recientemente? Claramente, no. Si Argentina siguiera adelante con el retiro de la OMS, la medida traería grandes desventajas para el país, destacan los expertos. Entre ellas, quedaríamos fuera de las políticas globales de salud, incluidas medidas de prevención ante enfermedades o crisis de epidemias, así como aislados de las normas sanitarias internacionales y acciones coordinadas ante emergencias de salud globales. También implicaría mayores complicaciones para acceder a vacunas, tecnologías o a programas de apoyo especializado, como puede ser en la lucha contra el consumo ilegal y abuso de drogas.