
05/09/20
Érika González es licenciada en Psicología Organizacional, mamá de una niña de 11 meses, y diseñadora de indumentaria, en particular de tapabocas que actualmente vende al por mayor. Con visión cooperativista, destacó que entre las y los emprendedores independientes acordaron acompañar cada producción a través del uso de las redes sociales y mediante la Campaña Codo a codo, premian con sus producciones a quienes donan plasma para pacientes con Coronavirus.
“Estudié con la idea aplicar la Psicología al ambiente laboral. Siempre tuve confeccionar indumentaria y tenía el deseo de empezar con una pequeña empresa personal”, expresó Érika, quien comenzó con el diseño de tapabocas con los retazos de tela que le quedaban de la indumentaria que confeccionaba pre pandemia.
“Para satisfacer esa necesidad comencé con diseños individuales y ahora confecciono para que la gente pueda revender y trabajar también”, remarcó.
Además la emprendedora comentó que cuenta desde hace tiempo atrás con una clientela. De esa manera diferenció las preferencias, en el caso de las mujeres al principio pedían estampados, reversibles, y brillos.
“Ahora buscan clásicos al igual que los hombres, por el tema de comodidad, y porque los tapabocas son pensados para largo tiempo. Me supieron pedir indumentaria con tapabocas más que todo, colores lisos porque los estampados cuesta combinarlos”, expresó.
Genialidad anti Covid-19
Las producciones de Érika se caracterizan por su originalidad: innovó diseñando tapabocas reversibles, doble tela de algodón, de un lado son estampados y del otro de algún color clásico, como el negro que combina con la mayoría de colores.
A ello se suma una pequeña ranura o abertura que permite incorporar una servilleta o pañuelo con fin de incrementar la protección de la mascarilla de tela. Érika les denomina “tapabocas con filtro” y en sus redes sociales explica con las imágenes la innovadora función protectora.
“A mucha gente no le atrae la seguridad. Es cultural, porque prefiere estar a la moda en la calle y que sean bien vistos por los demás”, agregó a lo que sumó que tuvo pedidos particulares de tiras en lugar de elástico para el sector de las orejas.
Además destacó que respeta a la competencia, por lo que sus diseños no son con logos o nombres, tal como suelen pedir jóvenes y adultos en la actualidad.
De ventas individuales al por mayor
Cuando comenzó la cuarentena Érika vendía sus productos individuales y con el correr de los meses, tuvo más competencia. Ante ello sintió la necesidad de ayudar a quienes hoy en pandemia necesitan trabajo: “hay gente que compra para revender. Traté de buscar un público, pero también de satisfacer la necesidad de trabajo de la gente”.
Las ventas individuales pasaron a ser al por mayor. Y aquí surge un dato importante: hoy los comercios de indumentaria consideran al tapabocas un accesorio primordial a la hora del ofrecimiento.
“Estoy haciendo al mayor a personas por sobre los pedidos particulares y algunos locales también están probando de 15 ó 20 unidades porque los locales de indumentaria me están pidieron para vender”, remarcó la joven.
La higiene es lo primordial
Las recomendaciones sobre el cuidado de las mascarillas de tela son de vital importancia como las medidas de Bioseguridad promocionadas por los organismos de Salud.
Ante ello, Érika dijo que es recomendable que cada persona tenga dos tapabocas, debido a que si realizan trabajos esenciales o salen por cuestiones de necesidad, al regresar a la casa es necesario el lavado del accesorio de tela.
Los tapabocas son de un material resistente, duran largo tiempo: “aquellos clientes que me compraron al principio de la cuarentena, recién ahora están renovándolos, después de seis meses”. Los productos salen esterilizados del taller de la diseñadora.