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Diversión y tranquilidad en un solo lugar

Partiendo desde el centro de la ciudad y viajando por la ruta nacional 75 hacia el norte, entre cerros, en el dique de los Sauces, se encuentra Parador Bahía. Un espacio donde conviven la aventura y la tranquilidad.



El acceso se logra rodeando el dique luego de atravesar los 700 metros del túnel y bajar por la cuesta.

En el camino de tierra colorada, acompaña la vista de los inmensos cerros que sorprenden a quienes visitan el lugar por primera vez y que aún deslumbran a quienes viven entre ellos. Distintos carteles con el nombre del parador señalan la vía y la llegada.

El acceso al parador tiene un valor de 100 pesos por persona que permite la estadía en la instalación, estacionamiento, pileta y sanitarios.

Allí el suelo es verde y hay niños que juegan, familias que comparten alrededor de una mesa, parejas y grupos de amigos que toman sol y juegan a las cartas.  El lugar mantiene abiertas sus puertas todos los días desde las 12 y hasta las 22, aunque muchas veces el horario se extienda a pedido de quienes están dentro.

El dique está cerca, muy cerca. Sobre él, un balcón de madera regala la mejor vista del lugar compuesta por un cielo amplio y celeste, la calma del agua y la inmensidad de los cerros. Pero el espejo de agua no es sólo para admirar. Para aquellas personas que disfrutan del movimiento o el deporte, Parador ofrece actividades acuáticas. Si es una cuota de adrenalina lo que se busca, la moto de agua es la mejor opción. Para los más tranquilos hay canoas, kayak y paseo en lancha. Todas éstas, supervisadas y realizadas con la máxima seguridad. Además, en uno de los laterales hay una pileta creada con mallas, para que puedas estar en el dique. Sí, una pileta dentro del dique.

Un lugar donde estar

Las opciones para hospedaje son variadas. La instalación cuenta con cinco monoambientes que incluyen un asador, camas para dos personas, un juego de comedor, anafe y sanitario privado por un valor de 1.500 pesos . Cuenta también con cinco asadores VIP que fueron furor durante el año pasado y son muy requeridos en este inicio de 2019. Se trata de un cuarto con asador, juego de comedor y sanitario, que regala la mejor vista del lugar pero que permite también compartir con la familia o amigos en privacidad. Finalmente hay dos cabañas con living, cocina totalmente equipada, dos habitaciones (una con cama matrimonial y otra con cuchetas) y una terraza, cuya decoración  está creada con elementos rústicos.

Alejados a unos metros hay asadores con mesas y sillas de madera, estilo camping para 8 y 16 personas y uno que permite hasta 20 personas.

En el jardín del parador hay juegos para niños y espacio para realizar la actividad que se desee. Hay rincones de sombra donde reina la tranquilidad y espacios donde la música acompaña el momento compartido. El lugar es lo suficientemente grande para que alguien tome una siesta o lea un libro y a unos metros, otro grupo de personas escuche música o ría a carcajadas.

Bahía ofrece el servicio de una cantina donde pueden comprar lo necesario para pasar la tarde o el día y también pueden almorzar o cenar los platos que prepara el personal del lugar.

Parador Bahía es visitado por gente de Sanagasta y de la capital de La Rioja, y también por turistas de otras provincias y otros países.

En temporada de verano, cuando la temperatura supera los 30 grados en el centro de nuestra ciudad, muchos eligen a Bahía como un escape. Quienes lo visitan aseguran que “es un lugar para pasear y despejarse un rato” y destacan además la buena atención.

Al llegar no sólo te reciben el suelo, el cielo, el sol, el dique y los cerros. El grupo humano que trabaja en el lugar suele acompañar de cerca y estar atento a cualquier necesidad. Es un grupo reducido, en su mayoría, conformado por los propietarios de Bahía, quienes decidieron hace dos años construir allí su casa para hacer del parador, un hogar. O como la propietaria lo define “un lugar para desenchufar de la ciudad y conectar con la naturaleza”.

El cuidado del suelo también es importante y el verde del césped tiene un por qué. La tierra está trabajada con compost, un producto obtenido a partir de diferentes materiales de origen orgánico como restos de comida o café. Por eso en el jardín se observan flores y plantas y una huerta a un costado de la casa, con nuevas especies como tomate negro y azul y albahaca morada. “Todo hecho a pulmón y a conciencia”, dice la dueña del lugar, cuyos días comienzan muy temprano, porque Parador abre sus puertas para recibir diariamente a quien quiera visitarlo.

Por la tarde puede apreciarse la imagen que regala el sol al esconderse, el cambio en la temperatura, el aire fresco de los cerros y un paisaje que cambia de color pero no deja de sorprender.

Bahía es una buena opción para disfrutar del verano en la provincia y para quienes viven en la capital, es una alternativa cercana. El Dique se encuentra a 16 kilómetros desde el centro de la ciudad. Entonces: tranquilidad, aventura, paisaje y diversión a sólo 15 minutos de la ciudad.