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Para la Defensoría, los jubilados son cada vez más pobres

Los ingresos jubilatorios en la Ciudad de Buenos Aires quedaron muy por detrás del costo de vida de las personas adultas mayores, según un informe de la Defensoría del Pueblo porteña que analizó un año de mediciones de su Sistema de Canastas de Consumo.



El estudio “Condiciones de bienestar y acceso a derechos de personas adultas mayores en la Ciudad de Buenos Aires”, al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, examinó la variación de los gastos en alimentación, servicios, salud y vivienda entre julio de 2025 y julio de 2026.

El relevamiento se concentró en un distrito donde, según el Censo 2022, el 17% de la población tiene más de 65 años.

El costo de una canasta total para este grupo etario aumentó entre un 37% y un 43%, según el tipo de hogar, dependiendo principalmente de si sus integrantes pagan alquiler o cuentan con medicina prepaga.

En contraste, el haber jubilatorio mínimo, incluido el bono, aumentó solo un 27,1% durante el mismo período, lo que dejó una brecha de entre 9,9 y casi 16 puntos porcentuales, de acuerdo con las características de cada hogar.

Entre los rubros que registraron los mayores incrementos se ubicó el transporte, con una suba del 96,8%, mientras que los servicios públicos del hogar, que comprenden agua, gas y electricidad, treparon alrededor del 95%.

A continuación, aparecieron las telecomunicaciones y la televisión por cable, con un incremento promedio del 47%; los alimentos, con un 37%; y los alquileres, con una suba del 32%.

El fuerte incremento de las tarifas y del transporte también modificó la composición del presupuesto de los hogares de adultos mayores.

En el caso de las mujeres mayores de 75 años que viven solas, los servicios básicos representaron el 40,2% de su presupuesto y pasaron a constituir el principal gasto, por encima de la compra de alimentos, que concentró el 28,2%.

La situación resultó más crítica entre los jubilados que alquilan, ya que los gastos correspondientes a bienes y servicios básicos del hogar, incluido el alquiler, insumieron más de la mitad de su presupuesto mensual, según precisó el informe.

El deterioro se produjo en un contexto en el que cerca del 40% de las personas jubiladas accedió al sistema previsional mediante moratorias y percibe el haber mínimo, una modalidad que tiene mayor extensión entre las mujeres.

Además, según datos nacionales consignados en la información, en junio de 2026 alrededor del 34% de los jubilados sin moratoria de todo el país cobraba menos de $500.000.