
En el Día del Maestro que se conmemora cada 11 de septiembre en homenaje a Domingo Sarmiento, Ingrid Mercado reflexionó sobre la docencia, condiciones laborales, desafíos y el rol de los trabajadores de la educación. Con una extensa trayectoria frente al aula y en la representación gremial, sostuvo que recuperar el protagonismo docente es una tarea indispensable frente al actual contexto de ajustes y recortes.
Ser docente, para Ingrid Mercado “es poder acompañar a los chicos, pero también aprender de ellos y de la realidad que vivimos”, expresó al definir una profesión que, según consideró, “requiere asumir una responsabilidad social y política”.
En ese sentido, planteó que “el docente no debe limitarse a cumplir con una currícula, sino que necesita preguntarse qué enseña, por qué lo hace y si aquello que propone resulta verdaderamente significativo para sus alumnos”.
“Es muy importante que el docente pueda reflexionar sobre su propia práctica y entender que también puede producir conocimiento desde lo que hace todos los días en el aula”, señaló.
Para Mercado, “la elección de la docencia estuvo vinculada desde el comienzo con la posibilidad de trabajar con otros y aportar desde la educación. Con el paso de los años, esa elección se transformó en una convicción: enseñar también implica acompañar procesos, promover el pensamiento crítico y generar las condiciones para que los estudiantes puedan construir sus propios conocimientos”.
“La escuela y la tarea docente cambiaron cambiaron las formas de enseñar, los contextos sociales y familiares, las herramientas tecnológicas y también las condiciones laborales de quienes están frente a las aulas” dijo Mercado y agregó “existe algo que permanece intacto: el vínculo entre docentes y estudiantes y la posibilidad de generar aprendizajes que tengan sentido”.
“Cuando uno logra hacer una práctica que realmente tiene sentido para los chicos, eso queda. Y muchas veces los alumnos recuerdan esas experiencias muchos años después” afirmó.
“Durante mucho tiempo se fue perdiendo el protagonismo del docente. Se fue instalando una manera más individualista de entender su trabajo, donde cada uno trataba de conseguir su estabilidad y de resolver su situación”, explicó y reivindicó “la necesidad de recuperar los espacios colectivos y entender la educación como una construcción que involucra a toda la comunidad educativa”.
Salario y condiciones laborales
La situación económica ocupa un lugar central en el análisis de Mercado. Para la docente, “la valoración social de la profesión también se expresa en el salario y en las condiciones en las que los trabajadores desarrollan su tarea”. “Cuando hay precarización salarial y laboral, obviamente eso afecta al trabajador y también a la educación”, sostuvo.
Remarcó que “un docente necesita condiciones dignas para desarrollar su trabajo, capacitarse, elaborar nuevas propuestas y disponer del tiempo necesario para reflexionar sobre lo que ocurre cotidianamente en el aula”. “No podemos naturalizar que la docencia sea simplemente una salida laboral. Requiere formación, compromiso y responsabilidad”, afirmó.
Las dificultades económicas, además, no quedan fuera de la escuela. “El docente y sus alumnos no dejan sus problemas económicos o laborales afuera de la escuela”, explicó.
Otro de los grandes desafíos que enfrenta la educación es, para Mercado, “evitar que la escuela quede desconectada de las realidades que atraviesan a los estudiantes”.
“Cada grupo es diferente y muchas veces lo que está planteado formalmente por el sistema no alcanza para responder a lo que pasa en el aula”, señaló y reivindicó “la capacidad de los docentes para buscar nuevas herramientas, experimentar otras formas de enseñar y revisar permanentemente sus prácticas”.
Las nuevas generaciones
Respecto de los docentes que están ingresando a la profesión, Mercado consideró que “necesitan acompañamiento, formación y espacios de intercambio”.
Si bien reconoció que “durante un período la docencia fue concebida también como una alternativa laboral”, advirtió que “no alcanza con reducir el debate a la existencia o ausencia de vocación”.
“Lo que necesitamos es una formación sólida y, fundamentalmente, espacios donde los nuevos docentes puedan pensar, debatir, compartir experiencias y reflexionar sobre su práctica”, sostuvo.