
El 22 de julio se celebra el Día Mundial del Cerebro, una fecha dedicada a concienciar sobre la salud cerebral y la prevención de enfermedades neurológicas. Mientras la ciencia avanza en el desarrollo de nuevos tratamientos para enfermedades como el Alzheimer, los especialistas coinciden en que la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva para preservar la salud cerebral y mejorar la calidad de vida. Por este acontecimiento, la Fundación Barceló informó acerca de la salud, cuidados y prevención.
Desde la Fundación Barceló precisaron que cada vez se vive más años, pero el verdadero desafío ya no es solo aumentar la expectativa de vida, sino hacerlo con buena salud y autonomía. En Argentina, la expectativa de vida ronda hoy los 78 años en promedio —80 para las mujeres y 75 para los hombres— y a mayor edad, mayor es la probabilidad de desarrollar demencia.
El mensaje no es nuevo, pero se viene consolidando con estudios cada vez más contundentes. Uno de los más relevantes fue el estudio finlandés FINGER (2015), que demostró que una intervención combinada de dieta, ejercicio, entrenamiento cognitivo y control vascular podía proteger la cognición en adultos mayores en riesgo. En julio de 2025, el ensayo estadounidense US POINTER (JAMA) confirmó estos hallazgos en más de 2.100 personas, mostrando que los programas con seguimiento y estructura generan mejoras significativamente mayores que los autoguiados.
El dato más reciente y más cercano llegó apenas la semana pasada: el 13 de julio de 2026, el estudio latinoamericano LatAm-FINGERS presentó en Londres sus resultados —publicados simultáneamente en The Lancet— tras seguir durante dos años a más de 1.000 personas en once países de la región, incluida la Argentina. El grupo que recibió el programa estructurado mostró mejoras cognitivas un 55% superiores a las del grupo con recomendaciones generales, confirmando que este tipo de intervención también funciona en contextos latinoamericanos.
"La gran pregunta que tenemos que hacernos todos los días es qué estamos haciendo hoy como inversión a largo plazo para nuestra salud general y para nuestro cerebro en particular", señala el Dr. Juan Cruz Di Carlo, neurólogo, especialista en Medicina del Deporte y docente de la carrera de Medicina de Fundación Barceló.
El especialista explica que la evidencia científica acumulada en los últimos años confirma el impacto que tienen los hábitos saludables —actividad física, alimentación, estimulación cognitiva, control cardiovascular y vida social— en la prevención del deterioro cognitivo. "Lo que ya sabíamos que podíamos modificar para mejorar la salud cerebral hoy lo podemos demostrar con intervenciones sostenidas que van a generar un impacto positivo significativo en la prevención de síndromes demenciales", afirma.
Sin embargo, cuando se habla de ejercicio físico, el desafío debe ir un paso más allá.
"Salir a caminar siempre es mejor que quedarse sentado mirando televisión, pero el cerebro necesita ser desafiado. La actividad física debe ser frecuente, intensa, combinada y adaptada a cada persona. El entrenamiento de fuerza supervisado es una de las herramientas más importantes para preservar la función cerebral y la autonomía", sostiene.
Aunque en los últimos años hubo avances en el diagnóstico temprano y en el desarrollo de nuevas terapias para enfermedades como el Alzheimer, el especialista aclara que todavía no existen tratamientos curativos.
En este escenario, contar con un diagnóstico oportuno resulta fundamental para los pacientes y sus familias.
"Tener un diagnóstico es fundamental ya que muchas veces lo peor que le puede pasar al paciente y a la familia es la incertidumbre de no saber qué tiene", afirma.
Hoy existen consultas especializadas, evaluaciones neurocognitivas, estudios por imágenes y marcadores biológicos que contribuyen a un diagnóstico más temprano.
En línea con el lema del Día Mundial del Cerebro 2026, "Salud cerebral: acceso para todos", el Dr. Di Carlo sostiene que garantizar una buena salud cerebral requiere tanto del compromiso de cada persona como de políticas públicas que aseguren la equidad en el acceso a consultas con profesionales, estudios complementarios y equipos interdisciplinarios. Para el especialista, "lo que hagamos hoy tiene un impacto a mediano o largo plazo en nuestra salud cerebral". En ese contexto, el mayor desafío no pasa únicamente por desarrollar nuevos tratamientos, sino también por promover la prevención y facilitar el acceso a herramientas que permitan proteger la salud cerebral a lo largo de toda la vida.
El ABC del cuidado del cerebro, según el Dr. Juan Cruz Di Carlo
Respuestas:
1-En las últimas semanas se conocieron distintos avances científicos vinculados con la salud cerebral, tanto en prevención como en el desarrollo de nuevos tratamientos para el Alzheimer. ¿Qué reflejan estas investigaciones sobre el momento que atraviesa hoy este campo y cómo cambiaron la forma de entender estas enfermedades?
Si bien ya sabemos que estamos viviendo más (actualmente la expectativa de vida en nuestro país es de casi 78 años promedio, siendo 80 años para la mujeres y 75 años para los hombres) tenemos que considerar algo muchísimo más importante que es la expectativa de vida saludable, es decir, tenemos que darle mucha más importancia a la calidad de vida que está vinculada a la probabilidad de esos años que vamos a vivir ya que a medida que cumplimos años aumenta la probabilidad de desarrollar demencia. La gran pregunta que nos tenemos que hacer todos los días es: ¿qué estamos haciendo hoy como inversión a largo plazo para nuestra salud general y nuestro cerebro en particular?
Lo que ya sabíamos que podíamos modificar para mejorar la salud cerebral hoy lo podemos demostrar con intervenciones sostenidas que van a generar un impacto positivo significativo en la prevención de síndromes demenciales. Esto cobra una vital relevancia en términos individuales (lo que podemos hacer cada uno de nosotros) como en políticas de salud considerando 2 cosas: no existe cura para este tipo de patologías y son un desafío para la contención de los sistemas de salud en nivel global.
2-Cada vez hay más evidencia de que el deterioro cognitivo puede prevenirse o retrasarse actuando sobre factores modificables. ¿Qué sabemos hoy sobre la prevención y cuáles son los hábitos que cuentan con mayor respaldo científico?
Gracias a muchos estudios y recientemente Latam-FINGERS, sabemos perfectamente que modificando simples hábitos de vida podemos prevenir el deterioro cognitivo. Ellos son: 1. actividad física, 2. alimentación saludable, 3. actividad cognitiva, 4. control de los factores de riesgo vascular (peso saludable, presión arterial normal, niveles de glucosa y lípidos dentro de valores normales) y 5. actividad-interacción social.
Podríamos hablar y escribir mucho sobre cada uno de ellos, pero quisiera hacer hincapié en la actividad física: salir a caminar es mucho mejor que quedarse sentado mirando TV, pero el cerebro necesita ser desafiado. Entonces cuando en mi consultorio me preguntan que tipo de actividad física se puede hacer, siempre respondo que tiene que ser lo más frecuente, intensa y combinada posible, y siempre adaptada a cada paciente en particular. Que sean pacientes de edad mayor no significa que el consejo sea solo una caminata 3 veces por semana. Uno de los mejores consejos desde el punto de vista funcional es desafiar al cerebro promoviendo la fuerza muscular, es decir, carga, pero, intensidad, frecuencia. Gimnasio. Pero ese gimnasio tiene que ser supervisado para que los ejercicios estén correctamente hechos.
3-Además de los avances en prevención, también se registran progresos en el diagnóstico temprano y en el desarrollo de nuevas terapias. ¿Qué impacto podrían tener estas innovaciones en la calidad de vida de los pacientes y sus familias?
Siempre va a ser mejor trabajar en la prevención, por eso es que hoy estamos trabajando tanto en modificar hábitos de vida. Tener un diagnóstico es fundamental ya que muchas veces lo peor que le puede pasar al paciente y a la familia es la incertidumbre de no saber que tiene. Hoy contamos con herramientas simples como lo es una consulta con un especialista y con estudios complementarios como lo son evaluaciones neurocognitivas, estudios de imágenes y marcadores biológicos en sangre y líquido cefalorraquídeo. Respecto al desarrollo de nuevas terapias, por un lado aún no hay terapias curativas y por otro lado las últimas mostraron un moderado impacto en el curso de la enfermedad. Por esto mismo es que es tan importante empezar a trabajar hoy mismo, nosotros individualmente en invertir a largo plazo en nuestro cerebro.
4-El lema del Día Mundial del Cerebro 2026 es "Salud cerebral: acceso para todos". ¿Qué implica hoy garantizar el acceso a la salud cerebral y cuáles considera que son los principales desafíos para lograrlo?
Tengo 2 consideraciones. La individual y la de las políticas de salud. Cada uno de nosotros tenemos que tener en cuenta que lo que hagamos hoy tiene un impacto a mediano o largo plazo en nuestra salud cerebral. Por eso son fundamentales estos trabajos de investigación ya que es la medicina basada en la evidencia puesta a la mano de la población. Respecto a las políticas de salud, estas tienen que garantizar la equidad en el acceso a una consulta con un profesional, el acceso a estudios complementarios y el acceso al trabajo interdisciplinario (médico clínico, neurólogo, psicólogo, psiquiatra, etc). Claramente el principal desafío de los sistemas de salud es el económico financiero. La salud es costosa, y mucho más costosa cuando no está bien organizada en países como el nuestro.
5-¿Cuál considera que es el ABC del cuidado del cerebro?
Creo que si tengo que resumir es que la actividad física es uno de los pilares. Como dije antes, tenemos que desafiar al cerebro realizando actividad física de calidad, supervisada, bien hecha, intensa, combinada. Si es en grupo de personas, mucho mejor. El deporte hace eso. Nos invita a mantener una salud física, cerebral, mental y social. Por eso hay que promoverlo desde edades tempranas y mantenerlo a lo largo de la vida, sin subestimar a nadie.
Relacionado con lo anterior, mantener un corazón sano. Presión arterial normal, fundamental.
Alimentación y peso saludable. Niveles de glucosa y lípidos normales.
Desafiemos a nuestro cerebro también con ejercicios cognitivos. Hagamos cosas que no hacemos. Actividades vinculadas con la memoria, con habilidades atencionales y ejecutivas (leer, aprender una lengua, instrumentos musicales, bailar).
Por último, no menos importante. Somos seres sociables. Lo peor que podemos hacer por nuestro cerebro es aislarlo, aislarnos. Tengamos vínculos sociales sanos.
Acerca de Fundación Barceló
La Fundación Barceló es sinónimo de conocimientos académicos, científicos y de transmisión de valores, orientados a la formación de profesionales comprometidos e involucrados con la problemática actual en el campo de la salud.
La ubicación estratégica de sus tres sedes: Buenos Aires, La Rioja y Santo Tomé (Corrientes), brinda una experiencia educativa única, en la que los alumnos pueden tomar contacto con diferentes realidades sociales y sanitarias, así como conocer las particularidades del sistema de salud argentino.
De acuerdo a los requisitos establecidos a nivel nacional, todas las carreras se encuentran aprobadas por resolución ministerial, y acreditadas ante la CONEAU en los casos correspondientes. Además de los cursos a distancia y extensión universitaria que, complementados con los convenios con hospitales, universidades y otras instituciones ofrecen una amplia y enriquecedora propuesta educativa para los futuros y actuales profesionales de la salud.
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