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Fracasó el proyecto para peatonalizar un tramo de la calle Pelagio B. Luna

Las obras se habían iniciado en diciembre pasado en el tramo entre las calles Belgrano y 25 de Mayo y los trabajos quedaron a medio hacer. Hubo quejas por parte de comerciantes y los propios peatones. Pasaron los meses, la calle quedó abandonada y el pasado miércoles aparecieron los obreros municipales que comenzaron a demoler los limitadores. Desde ese momento la calle recuperó su anterior imagen.



Vale recordar que el año pasado la Municipalidad de esta Capital inicio las tareas preliminares con la intención de peatonalizar otro tramo de la calle Pelagio B. Luna, entre las calles Belgrano y 25 de Mayo.

No hubo información precisa sobre las obras y lo que se pretendía hacer en una de las calles más transitadas en el centro de la ciudad, quizás en un intento del Municipio riojano de desalentar el uso del automóvil.

Como consecuencia de esa primera intervención de la calle la circulación quedó reducida casi en un 50 por ciento del espacio pues solo podía desplazarse con mucha suerte un solo vehículo, si por casualidad se colocaba al lado un motociclista la situación era de alto riesgo.

Las calles en cualquier centro urbano crean un espacio colectivo necesario para articular la circulación y enlazar los distintos lugares, pues además para favorecer la circulación la calle es un elemento muy necesario en el tejido urbano.

La cuestión que en ese momento, diciembre de 2025, los obreros municipales comenzaron a trabajar en el tramo de la calle Pelagio B. Luna, sobre la que se encuentran en su mayoría comercios y entidades oficiales como el Banco Nación, como parte de un reordenamiento urbano. Allí se procedió a dividirla en dos partes, las que fueron limitadas por 62 pequeños mojones de cemento para separar el espacio de circulación de vehículos y el resto para ser peatonalizada.

La intervención del área de Obras Públicas consistió en la colocación de estructuras delimitadoras y la reparación del cordón cuneta para reorganizar el tránsito en un sector donde las veredas son reducidas y el movimiento diario de personas es intenso. La intención fue disminuir el ancho disponible para vehículos y recuperar una franja adicional para peatones, sin realizar en ningún momento el ensanche definitivo de la vereda.

En promedio una calle debe tener un ancho entre 6 a 9 metros, lo que se considera como carril vehicular. En este caso de la calle Pelagio B. Luna la circulación de automóviles quedó reducida en un ancho de apenas 3 metros y el resto quedó inservible, nunca se hizo obra alguna de mejoras, ni señalización horizontal, ni vertical. En pocas palabras quedó un espacio inutilizado para todo, pues ni los peatones la utilizaban, ni menos los vehículos podían estacionar.

Medios El Independiente en esa oportunidad habló con algunos comerciantes quienes confiaron que “un día aparecieron los obreros municipales y comenzaron a clavar esos mojones y ahí dejaron todo, días después regresaron otros que se encargaron de pintarlos color amarillo”, en tanto que otro manifestó que “este trabajo que hizo el Municipio no le encontramos sentido, pues nadie utiliza el sector supuestamente destinado para los peatones, y para colmo nos generó un problema para la carga y descarga de mercadería por parte de los fleteros, quienes tenían que hacer malabarismo para entregar los bultos y paquetes, y sin decir si había una emergencia y tenía que pasar una ambulancia”.

Obra no querida

Pasaron los meses y la supuesta obra de peatonalización quedó trunca pues además de clavar los mojones que semejaban pequeños hongos, y colocar unas amplias y pesadas masetas con plantas no se hizo ningún tipo de mejora. El espacio quedó inservible y como ocurre en estos casos fue fácil que los propios peatones arrojaban cuanto papel o desperdicio estuviera a su alcance.

Ahora el municipio dio marcha atrás y procedió a demoler los pequeños mojones que había clavado en medio de la calle, razón por la cual días pasados los obreros con masa en mano procedieron sin piedad a destruir lo que demandó un gasto que ahora se tiró por tierra. Nadie brindó una explicación de cuánto fue la pérdida económica que significó esta destrucción pues fue una obra que se hizo con la contribución de los propios riojanos. De esta manera las estructuras de cemento color amarillo que delimitaban la circulación fueron removidas a puro golpe lo que llamó la atención de los vecinos y transeúntes, y así en un par de horas quedó restablecido el ancho original de la calle Pelagio B. Luna que está a una cuadra de la Casa de Gobierno. Que se proyectará en adelante, por ahora no hay información oficial.