
Frente a una inflación interanual que licuó el crecimiento nominal, el evento de promociones online reflejó la debilidad del consumo. Hubo menos órdenes de compra y los argentinos se volcaron masivamente hacia productos cotidianos.
La edición 2026 del CyberMonday, organizada por la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) entre el 2 y el 4 de noviembre, dejó un balance final agridulce. Según el informe oficial difundido este viernes, el evento movió un total de $682.185 millones de pesos y, aunque esa cifra representó una suba nominal del 6,7% en comparación con la edición 2025, el resultado real quedó fuertemente golpeado al ser contrastado con las variables macroeconómicas actuales.
Al pasar los números por el filtro de una inflación interanual que se posicionó en el 33,4%, el aparente avance nominal se desmoronó por completo. Los datos consolidados revelaron una caída real del 20% en la facturación total del evento respecto al año anterior.
Esta pérdida de terreno frente al índice de precios expuso las dificultades que atraviesan los comercios para sostener los márgenes de ganancia y el valor real de sus ventas. El achicamiento del mercado también se vio reflejado en el comportamiento del consumidor.
Durante las tres jornadas de descuentos se concretaron cerca de 6,5 millones de órdenes de compra, lo que significó un retroceso del 7,1% en comparación con las transacciones efectuadas en 2025. Paralelamente, se dio un fenómeno particular en el volumen de artículos físicos despachados.
El reporte de la cámara sectorial detalló que se vendieron más de 14,6 millones de productos en todo el país, marcando un incremento del 20,7% en volumen respecto al ciclo previo. A primera vista, la convivencia de un aumento en unidades con un desplome en la recaudación real parece contradictoria, pero responde a un cambio drástico en las prioridades de los compradores.
La explicación detrás de esta brecha radica en el tipo de bienes seleccionados por los usuarios. En lugar de adquirir electrodomésticos de alta gama o tecnología premium, la demanda se concentró de forma masiva en aplicaciones de alimentos, productos de cuidado personal y artículos de uso cotidiano.