
La cantidad de candidatos a gobernador, la continuidad del quintelismo, el avance de la oposición libertaria y las expectativas del electorado, ponen en jaque la decisión, no solo sobre el sucesor del gobernador Quintela, sino la permanencia del propio peronismo en el gobierno de la provincia tras cuatro décadas en el poder.
Se esperaba que el proceso sucesorio comenzara a delinearse con la renovación de autoridades del PJ, pero no ocurrió. Hubo lista única presentada como unidad sin embargo el 95% de los cargos quedó en manos del quintelismo. Una incipiente oposición interna consiguió unos pocos cargos sin representación de sectores con poder político o territorial. Tampoco hubo intenciones de los y las precandidatas a ocupar más espacios partidarios para ser parte de la decisión sobre el candidato de la sucesión.
Ni al momento de presentarse las listas ni ahora hay manifestaciones públicas que cuestionen orgánicamente al quintelismo, salvo en el anonimato de las redes sociales donde la oposición es constante de propios y extraños. Por sobre esas expresiones, solo sobresalió la solitaria crítica con denuncias de un exconcejal peronista aprovechada por la oposición libertaria. Las acusaciones abundan en generalidades que se difunden en redes o por opositores, sin datos precisos ni documentación respaldatoria por ahora. Dicen que las expondrán en caso de derrotar al peronismo.
Además, justo cuando el exedil anunciaba una especie de retirada, no de sus críticas al quintelismo, sino de ampliar las denuncias, apareció un burdo anuncio mediático sobre un supuesto lanzamiento del exgobernador Beder Herrera a la gobernación con un viejo vídeo de campaña. Algunos lo tomaron como una suerte de presión sobre el quintelismo por la sucesión, otros como una iniciativa cierta de Beder ante una posible debacle electoral que termine en la derrota del peronismo en La Rioja. Una tercera postura tendría que ver con la utilización de la trayectoria del exmandatario que ha reiterado que no tiene intenciones de volver porque le quitaría años de vida.
La seriedad del anuncio lo dirá el tiempo. Por ahora, el exgobernador, aparece en fotos con dirigentes del peronismo que lo visitan en Anguinán, Chilecito, como la imagen donde está rodeado de militantes que integran la Mesa de Discusión Política que reclamó participación en la renovación de autoridades del PJ. Entonces, este sector no consiguió conformar un armado propio por falta de estructura y porque no cuestionaba el liderazgo de Quintela sino a quienes lo rodean.
Movilizados
Veraz o no la decisión de Beder Herrera de participar de la sucesión, lo cierto es que el gobernador Quintela se reunió con los 18 intendentes incluidos los que supuestamente lo cuestionaban. Los únicos ausentes expresaron su aval al encuentro.
Quintela lo presentó como unidad para “defender el desarrollo de La Rioja” a partir del análisis de un contexto provincial, nacional e internacional complejo, describió. Por eso “necesitamos planificación, diálogo y una articulación permanente que nos permita sostener la gestión y construir respuestas concretas para todos los riojanos y riojanas”.
Quintela no fue tan explícito como el intendente Jorge Salomón del departamento Ortiz de Ocampo (Milagro-Catuna) que aseguró, a cuanto medio de prensa lo consultó, que el gobernador cuenta con el apoyo de todos los jefes comunales y que las diferencias tienen que debatirse “a puertas cerradas y no a través de los medios”. Frente a tantos candidatos -el mismo Salomón se candidatea para la gobernación- dijo que se va a priorizar la unidad por sobre las aspiraciones de los postulantes porque, la provincia, no se podrá sostener con cuatros años más de políticas libertarias.
Aunque las diferencias se discutan puertas adentro, el peronismo riojano se debe un debate profundo -más allá de los próximos cuatro años en que seguirá dependiendo de los fondos federales- que dé respuesta a la demanda social de un nuevo modelo económico que no dependa exclusivamente del Estado y/o las razones por las cuales La Rioja tiene esa dependencia y necesita de las políticas públicas con argumentos sostenidos por la doctrina del justicialismo, una falencia que todavía acarrea la dirigencia. Claro que no es exclusiva del peronismo, tanto que las propuestas desde la UCR y LLA se basan en oponerse a costa de contradecirse con sus propias ideologías o incapacidad para explicar las bases teóricas y practicas de una política pública, económica, cultural o social.
Si al debate electoral
En cambio, lo que domina el debate de la dirigencia y los ciudadanos es el sistema electoral que regirá las elecciones del próximo año tanto a nivel nacional como provincial. Sumado en La Rioja en cómo el peronismo nominará al candidato a gobernador.
El peronismo espera que en Nación se decida la eliminación o no de las PASO para decidir localmente, sea con el restablecimiento de la ley de Lemas, una PASO provincial o quizás una interna en el partido como reclaman algunos que si bien deja heridos, legitima la representación, tan cuestionada en estos tiempos. La fecha de la elección sea adelantada o simultanea con la Nación junto con la boleta electoral única o sábana también ocupa tiempo de debate en el peronismo más la posibilidad de llamar a convencionales municipales para redactar las Cartas Orgánicas Municipales (COM).
Permanencia del peronismo
¿Será suficiente con que el peronismo -aprovechando que tiene mayoría en la Legislatura- diseñe un esquema electoral que facilite la selección para la sucesión y le garantice que ganará la gobernación?
La respuesta no es fácil según observadores del devenir político en la provincia que ven al peronismo cumpliendo un ciclo tras cuatro décadas en el poder. También está la crisis de representatividad por la cual la dirigencia peronista está tan cuestionada con raíces en el agotamiento o decepción de la sociedad con la política. Una crisis que soporta el resto de los partidos políticos tanto que, la aparición de cualquier dirigente del PJ acapara críticas y acusaciones, también le ocurre a la Unión Cívica Radical y a La Libertad Avanza donde bastó que el diputado Visconti sea propuesto para gobernador que aparecieron los opositores y si bien Martín Menem acumula una respetable cantidad de adhesiones también es cierto que no tiene a su favor a la mayoría del electorado que siente que no los representa.
En medio de este anunciado fin de ciclo para el peronismo aparece una mirada a su favor y es que la mayoría de los riojanos se identifican como peronistas, a favor de la justicia social y la presencia del Estado, en porcentajes mucho más altos que la adhesión que logra Martin Menem como candidato a gobernador. Esta visión detectada en encuestas, en masivas opiniones que registran las redes, incluso en la conversación cotidiana, muestran cómo se valoran las políticas sociales, pero se arremete contra los funcionarios y la supuesta corrupción que se ejerce en el gobierno. Un electorado bastante contradictorio cuando presiona a los políticos amigos a concederles favores que no les corresponden.
Esta disociación entre lo que quiere la sociedad y sus representantes deberá dirimirse lo más pronto posible y será posible con la intensificación de un debate sostenido en fundamentos doctrinarios, con encuentros como el realizado con los intendentes, pero lo más públicos posible. Un ejemplo sería una reunión de los productores agrícolas del Valle Antinaco-Los Colorados que están reclamando la emergencia en el sector para obtener recursos financieros del Estado provincial pero públicamente tienen militancia libertaria.
Será capaz el peronismo, ya no solo provincial, también nacional de encontrar una propuesta que dé respuesta a quienes se identifican como peronistas o con las políticas públicas que propone el movimiento justicialista para enfrentar el modelo de la derecha neoliberal y ahora libertaria que deja en manos del mercado y del esfuerzo individual mejorar, por su cuenta, su calidad de vida.
Ataque judicial
Doble tarea tendrá el peronismo porque no solo debe velar por una propuesta que responda a las demandas sociales de sus adeptos sino enfrentar la fuerte alianza entre el empresariado más poderoso de la Argentina que representa al 10 por ciento de la población que acapara el 60% de la riqueza nacional, más gran parte del Poder Judicial y en particular de la Justicia Federal junto con los medios de comunicación hegemónicos para sostener el modelo libertario.
La Justicia hizo su contribución esta semana con tres fallos que dan cuenta de ese apoyo. Primero archivó la causa contra el expresidente Macri y el actual ministro Caputo sobre responsabilidades en el préstamo de casi 60 mil millones de dólares que le pidió al FMI y que se fugaron con la “timba” financiera y hoy comprometen las cuentas nacionales. Una segunda decisión fue el inicio de una nueva causa judicial contra la expresidenta Cristina Fernández por lavado de dinero en la que había sido sobreseída y una tercera intervención el sobreseimiento de Milei en la causa Libra, estafa virtual con criptomonedas promocionada por el Presidente. Se nota demasiado el favoritismo.
Por eso quedó más que clara, la alianza entre el poder económico real, medios de comunicación hegemónicos y poder judicial para defender el modelo económico neoliberal y combatir los modelos económicos que buscan el bienestar social de las mayorías con equidad, reducción de las desigualdades y acceso universal a derechos básicos.