
Los incidentes, que no reportaron fallecidos, volvieron a encender las alarmas en una de las rutas de suministro energético más importantes y disputadas del planeta.
Dos buques petroleros fueron atacados con proyectiles no identificados en las inmediaciones del estratégico estrecho de Ormuz, según un reporte oficial emitido por la agencia de seguridad marítima del Reino Unido (UKMTO).
Los incidentes, que hasta el momento no reportaron fallecidos, volvieron a encender las alarmas en una de las rutas de suministro energético más importantes y disputadas del planeta.
La primera de las agresiones tuvo lugar mientras la embarcación abandonaba el canal marítimo. De acuerdo con las precisiones brindadas por la autoridad británica, el impacto del proyectil desencadenó un principio de incendio y un posterior apagón eléctrico generalizado dentro de las instalaciones del navío. A pesar de la gravedad de la situación inicial, las autoridades confirmaron que la tripulación logró controlar y extinguir las llamas de manera oportuna.
El reporte oficial llevó tranquilidad al confirmar que este primer incidente no provocó pérdidas humanas ni daños a la salud del personal a bordo. Asimismo, las evaluaciones técnicas preliminares descartaron cualquier tipo de derrame de crudo o impacto ambiental negativo en las aguas circundantes. Tras subsanar los inconvenientes técnicos provocados por el estallido, el buque cisterna, cuya bandera, procedencia y destino final no fueron revelados por razones de seguridad, logró estabilizarse y continuar con su ruta planificada.
ar, reclamando el dominio absoluto sobre la navegación de estas aguas compartidas. Como contraofensiva a las presiones externas, las fuerzas navales iraníes han logrado paralizar de forma sustancial el libre tránsito de barcos comerciales y de carga, obstruyendo una de las arterias económicas fundamentales del esquema energético global.
Por su parte, la administración de Washington resondió a los movimientos de la república islámica mediante la implementación de un estricto bloqueo naval sobre las principales terminales portuarias de Irán. La combinación de estas medidas de fuerza bilaterales mantiene en vilo al comercio internacional, mientras la comunidad marítima internacional observa con preocupación cómo los barcos comerciales se han convertido en el blanco principal de un conflicto que no da señales de tregua.