
Las causas son diversas, por ejemplo: infecciones como la neumonía; enfermedades cardíacas, renales o hepáticas; tumores; enfermedades reumatológicas; embolismo pulmonar.
El derrame pleural es la acumulación patológica de líquido dentro del espacio pleural, ya que, el pulmón dentro del tórax está envuelto en una membrana denominada “pleura”, que tiene dos hojas, una pegada al pulmón y otra a la pared torácica, entre ambas hojas existe normalmente una pequeña cantidad de líquido que actúa como lubricante, facilitando los movimientos respiratorios.
“Cuándo ese líquido aumenta en su volumen, se produce lo que se llama derrame pleural”, señaló la Dra. Roxana Berenguer, jefa de la División Neumonología del Hospital de Clínicas de la UBA (M.N. 74.781) en un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas en el cual detalló que “el derrame pleural en la mayoría de los casos no es una enfermedad en sí misma”.
“Esto quiere decir que algo está pasando en ese organismo que ocasiona el aumento de la producción y/o la acumulación del líquido. Menos frecuentemente puede ocurrir que la enfermedad se encuentre en la misma pleura, como un tumor pleural o tuberculosis pleural”, dijo y añadió: “Las causas son diversas. Por ejemplo: infecciones como la neumonía; enfermedades cardíacas, renales o hepáticas; tumores; enfermedades reumatológicas; embolismo pulmonar”.
Entre los factores de riesgo para el desarrollo de un derrame pleural se encuentran en primer lugar cualquiera de las enfermedades mencionadas, que pueden presentar en algún momento de su evolución un derrame pleural: insuficiencia cardíaca, infecciones, neoplasias, enfermedades reumatológicas, etc. Existe mayor riesgo de desarrollarlo con la edad avanzada, en la inmunosupresión.
¿Cómo detectarlo?
El paciente con derrame pleural consulta habitualmente por dolor en forma de puntada de costado en el tórax, como si le hubieran clavado una espada; tos seca; falta de aire o sensación de opresión en el pecho. En los casos en los que el derrame esté relacionado con una infección, también pueden consultar por fiebre, escalofríos y malestar general.
El derrame pleural cuando es pequeño, puede pasar completamente inadvertido y se descubre en forma incidental (de casualidad) en una radiografía o en una tomografía que se realiza por otro motivo. Cuando el volumen de líquido aumenta siempre existen síntomas.
La consulta de urgencia se realiza cuando el paciente tiene dificultad respiratoria, dolor de pecho, fiebre alta, mal estado general con fiebre. Estos síntomas pueden expresar el volumen del derrame o ser una manifestación de que se está cursando una enfermedad grave como, por ejemplo, una embolia pulmonar, una neumonía complicada o una insuficiencia cardiaca descompensada.
El diagnóstico del derrame pleural se realiza a través de la entrevista al paciente, el examen físico y luego se confirma mediante estudios por imágenes como, por ejemplo, radiografía de tórax o tomografía computada. También la ecografía es una herramienta que puede colaborar en el diagnóstico.
La presencia de un derrame pleural obliga a encontrar cuál es la causa que lo originó. La mayor parte de las causas son enfermedades tratables y con el tratamiento adecuado del problema de base, llevan a la desaparición del derrame. Dado que puede ser la primera manifestación de una enfermedad más importante, ante la presencia de síntomas, se debe consultar y no demorar los estudios tendientes a realizar el diagnóstico.