
Con total desparpajo, el ministro de Economía de la Nación, Luis "Toto" Caputo, anunció fondos para créditos hipotecarios asegurando que era una política de "justicia social", justamente uno de los principios políticos sobre los que se asienta el peronismo y que ellos vinieron a erradicar.
Fue y es el concepto más cuestionado por la derecha neoliberal y libertaria al considerarla “un robo”, “una basura” y causa del empobrecimiento del pueblo argentino. ¿Acaso Caputo no dimensionó la enorme contradicción que supone el uso de ese concepto en su gestión económica o quiso entender que no es una calificación peyorativa sino una necesidad cuando dicen “no hay plata”?
Parece inverosímil que Caputo no haya percibido la contradicción. Más parece una burla porque estos préstamos, por sus condiciones, solo son para un minúsculo grupo de familias.
Plata de los jubilados
Para mayor contradicción, serán financiados con el Fondo de Garantías de Sustentabilidad (FGS) de la ANSeS, creado por un gobierno peronista tras la nacionalización del sistema jubilatario con títulos públicos y acciones en grandes y poderosas empresas del país que lo hace muy apetecible para sucesivos gobiernos que buscan aprovecharse de los recursos que se actualizan día a día.
La ley no permite que se use para aumentar haberes jubilatorios salvo en crisis extremas, pero sí para atender pago de reajustes, deudas previsionales, retroactivos y cuanto fallo judicial haya, pero ANSeS no los está abonando. Sí lo hizo, parcialmente, el gobierno de Mauricio Macri con la Ley de Reparación Histórica que actualizó haberes de muchos jubilados.
En el peronismo fue a préstamos a jubilados a través de la ANSeS, también para dolarizar carteras financieras de empresas del Estado, esto último duramente criticado por la oposición y por los jubilados. En cambio, no hubo críticas cuando Milei propuso disolverlo y pasar el dinero al Tesoro Nacional para cumplir con la deuda del FMI y/o privatizar el sistema, lo que no se concretó, pero quedó pendiente como proyecto.
Más “justicia social” libertaria
No fue la única política de justicia social, o peronista, que por esta semana Milei, LLA y el PRO pusieron en práctica. En un gesto hacia los bloques dialoguistas aceptó aprobar no menos de 15 proyectos de las provincias a cambio de los votos para la reforma al BCRA e Inocencia Fiscal entre otros.
Esos proyectos, lejos del discurso libertario de no financiar con dineros públicos festivales, fiestas regionales, eventos turísticos, deportivos o sociales consiguieron declarar capitales de la Educación a San Juan cuna de Sarmiento; del Coleccionismo al distrito Chivilcoy por sus museos gauchescos; Del Cerdo Negro en Salta y de Aguas Frías para Natación a Santa Cruz. Además, lugar de fe al camino del Cura Brochero y los festivales del Membrillo en Catamarca y del Mate en Corrientes. Con sorna, los libertarios hubieran rechazado si el Día del Futbolista Salteño que aprobaron lo hubiera propuesto el peronismo.
En sentido contrario, la senadora Patricia Bullrich rechazó un necesario proyecto de justicia social de la oposición para que el Estado tome medidas frente al endeudamiento y la morosidad de las familias. “Seamos justos, busquemos soluciones, pero que las soluciones no sean a costa del bolsillo del otro” dijo la ex peronista, ex macrista, ex Cambiemos, ex radical y ahora libertaria desconociendo que las causas de la morosidad tienen que ver con el brutal ajuste del gobierno más la liberación de las tasas de intereses. Tampoco reconoció que el ajuste social es para pagar la deuda al FMI y para eso si pidió la solidaridad y el sacrificio con “el bolsillo” de los argentinos.
La justicia social no es un concepto peronista. Tiene origen en el cristianismo cuando el papa León XIII, en la encíclica Rerum Novarum de mayo de 1891, sentó las bases de la doctrina social de la Iglesia Católica en respuesta a la clase obrera que reclamaba un salario justo, derecho a formar sindicatos y el fin de la explotación laboral. En 1940, Perón planteó que el Estado debía garantizar los derechos de la doctrina social que reclamaba la Iglesia y la sintetizó en justicia social dando nacimiento al justicialismo. En 1960, el Concilio Vaticano II amplió la doctrina social como la búsqueda del bien común, la dignidad de la persona y la superación de las desigualdades escandalosas.
Unidos por necesidad
En tres semanas, salvo imponderables, debería estar definida la interna del PJ para renovar autoridades partidarias el viernes 25, simultáneamente ideas más precisas sobre candidatos y el sistema electoral en vista del proceso electoral del año próximo. Para entonces la suspensión o no de las PASO a nivel nacional que condicionará la propuesta que salga de La Rioja.
Sin embargo, puertas adentro del partido, sigue el mismo debate de la previa a las elecciones del año pasado para diputados nacionales: partido encerrado en sí mismo (ergo el quintelismo que ocupa la mayoría de los cargos); escasa participación de los jóvenes; funcionarios alejados de la realidad cotidiana y de las demandas sociales; nula militancia digital y barrial y falta de diálogo no solo entre la dirigencia también con las bases.
El secretario general, Miguel Galeano junto a la secretaría electoral Silvia Machicote estuvieron esta semana en Sanagasta, ambos junto al diputado provincial Federico Sbiroli y el intendente Luis Flores presidiendo la reunión con ¿todo? el peronismo sanagasteño. En un vídeo por redes sociales, Galeano dijo que no hay limitaciones para hablar de candidaturas públicamente, pero pidió priorizar el debate, el dialogo y plantearnos los “desacuerdos que nos preocupan”, sin embargo, en la reunión no se vio o si estuvo no habló uno de los opositores internos: el ex intendente José Aparicio.
Tomó la palabra, el ex intendente Alberto Flores en cuatro periodos que hizo propias las críticas mencionadas y aún más, dijo que mantener la interna más allá de la contienda electoral perjudica a los sanagasteños porque no se atienden sus demandas. Se refirió a la presencia del ex diputado provincial Pedro Páez como su adversario interno con quién nunca dejaron de dialogar en beneficio del departamento. “Beto” Flores -cuyo discurso también se difundió por redes- acusó que se ignora a la dirigencia del interior y a los que tienen experiencia en cargos partidarios o de gobierno. Fue duro al advertir que “no queremos que al peronismo le pase lo mismo que al radicalismo que no existe”.
La gira del secretario del PJ continuará y seguramente encontrará demandas similares con las mismas respuestas que dio en Sanagasta: en el gabinete provincial “hay representantes de todos los sectores internos del PJ y no solo del quintelismo” y que entre los intendentes “hay muy pocos quintelistas”.
Más allá de las críticas al quintelismo por absorber la gestión provincial y a Galeano porque el partido solo aparece en épocas electorales, las diferencias no podrán superarse en tanto no asistan los dirigentes críticos para debatir en profundidad las diferencias y que las propuestas para superarlas se cumplan. Hasta ahora, la unidad partidaria alrededor del quintelismo aparece un tanto posible no por la superación de las críticas sino el espanto que causa la gestión libertaria nacional y provincial.
Desaparecerlos o eliminarlos
En los partidos políticos no prima precisamente el debate o la necesidad de superar las diferencias, por eso como dijo “Beto” Flores en Sanagasta, el peronismo desaparecerá como el radicalismo que se sabe exoneró a la mitad de sus dirigentes.
Tanta es esta necesidad de hacer “desaparecer” o “eliminar” al opositor -tristes rémoras dictatoriales- que en el peronismo riojano se da lo mismo que en el nacional. Todos quieren la unidad siempre y cuando no esté el quintelismo acá y allá el kirchnerismo o el kirchnerismo no quiere a los “traidores”. Es la misma disquisición que plantea la derecha neoliberal y libertaria contra el peronismo, como no lo pueden eliminar lo demonizan. En el PJ riojano buscan que los “quintelistas” o ciertos quintelistas se alejen del partido para recién encarar el diálogo o la unidad cuando sería más útil debatir cuáles son las diferencias de gestión, de construcción o de acción que los divide. Antes fue echar a los “bederistas” y así sucesivamente.
El desafío es otro
Hay otro desafío mucho mayor que enfrentan los partidos, y el peronismo en particular, que es cómo responder a las nuevas demandas sociales. La justicia social es una de las controversias por el descreimiento de que sea posible menos en la provincia -dicen- donde el peronismo gobierna hace 40 años. No solo descreen que el Estado tenga que afrontar el costo de los derechos sociales, laborales, culturales y de salud con la “plata de todos” sino que le adjudican a la dirigencia del PJ la instalación de un “sistema político corrupto” por el cual las autoridades y funcionarios de gobierno “se enriquecen en forma personal y enriquecen a la familia y a los amigos”. Caen en la crítica los miles de riojanos que quieren seguir viviendo de un cargo en el Estado porque “son vagos, no quieren trabajar y aceptan cobrar una miseria”.
Un sector minoritario todavía comenzó a reconocer que la provincia no tiene recursos naturales suficientes para crear riqueza -en el caso de la minería si se consigue será recién en 20 años y si es que dejan algo los inversores- por lo tanto, la dependencia del Estado y de un gobierno federal es indispensable porque permite que solidariamente las provincias aporten para redistribuir entre las menos favorecidas.
Habrá que ver cuál será la estrategia política y electoral que diseñe el PJ no solo para mantener la unidad hacia adentro sino también para convencer a los que día a día descreen de sus propuestas.