
Son tres mujeres, Carmen, Valeria y Graciela, que pertenecen a la Comunidad de la Catedral y en cada Fiesta del Tinkunaco realizan con sus manos las banderitas, los rosarios, las oraciones de San Nicolas a cambio de lo que cada devoto desee colaborar con San Nicolás. Carmen hace más de 30 años que hace este servicio.
Sobre cómo se les ocurrió esta idea, una de ellas manifestó que “no sé, fue una inspiración que me vino a mí de hacer cosas para donar y juntas recaudar para la iglesia, para entregarle al sacerdote para lo que necesite. Nosotros todo esto ponemos de nuestro bolsillo y entregamos las cositas a voluntad de la gente. Y lo que la gente le da, eso recaudamos y le damos al padre, al sacerdote. Ya hace muchos años que venimos con esto, haciendo los adornos”.
Con relación a cómo las hacen, el material que utilizan y en particular las banderitas comentó que “lo hago con fiselina y adentro le pongo guata y lo enrosco en un palillito, le pongo una cruz y de ahí le hago los globitos” y recordó que esas banderas “significan la paz, la paz del encuentro del Tinkunaco. El que viene con eso es porque le hizo alguna promesa al santo, de ser fiel al santo. Entonces por eso se viste, llevan una banda y llevan la bandera que significa la paz”.
En cuanto a la devoción a San Nicolás comentó “de toda la vida, porque nuestros padres eran ya devotos, venían, se vestían también de alféres por las promesas que hacían. Porque antes la gente creía mucho, ahora está medio descreída y no saben que por intermedio de los santos llegamos a Dios, y por intermedio de la Virgen que es lo más importante. En cambio ahora no, ahora ya no hacen promesas, nada de esas cosas. Los jóvenes de ahora no saben de venir al encuentro, nada de esas cosas”. Valeria expresó lo que siente hacer este trabajo y el tiempo que le dedica al decir que “empecé chica, hace más de 20 años, me trajeron mi mamá y mi abuela a los 3 años, empecé a venir a la Catedral y después formé parte de un grupo y me quedé, ahora es el grupo Amanecer. Y colaboramos siempre con el sacerdote y nos pusieron después a un horario de la misa y nos gusta.
“Y San Nicolás me paga por esto con salud, con tranquilidad, con la alegría de vivir. Nos gusta hacer y colaborar” concluyó Valeria.