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El amor venció al tiempo: Cando y Ofa se casaron tras 53 años juntos en Chepes

CHEPES (La Rioja). Hay historias que no necesitan adornos porque el amor verdadero se narra solo. La de Reimundo “Cando” González, de 80 años, y Eufemia “Ofa” Ruarte, de 78, es una de ellas: se conocieron hace más de medio siglo, formaron una familia, compartieron la vida entera y, después de 53 años de amor, finalmente cumplieron el sueño que guardaban en el corazón: casarse por la Iglesia.



Aunque estaban unidos legalmente desde hace 27 años, para Cando y Ofa había algo esencial que aún faltaba: recibir la bendición de Dios. Católicos profundamente comprometidos con su comunidad y servidores incansables de la parroquia Inmaculada Concepción de Chepes, nunca dejaron de anhelar ese momento, aun cuando el paso del tiempo parecía jugar en contra.

El tan esperado sacramento se concretó el sábado 3 de enero de 2026, en una ceremonia cargada de emoción y fe. La iniciativa nació de sus nietos —Mila, Ximena, Débora, Xiomara y Lautaro— quienes, unidos por el amor a sus abuelos, organizaron cada detalle con el único objetivo de regalarles el día más feliz de sus vidas. Con esfuerzo, compromiso y muchísimo corazón, lograron hacer realidad una boda que parecía imposible.

La celebración religiosa fue presidida por el padre Gonzalo Llorente, quien incluso postergó un viaje familiar para cumplir el deseo de la pareja, y contó con la compañía de los padrinos Estela y Alberto. Luego, la alegría continuó durante la noche con brindis, baile y festejos en La Cabaña del Mago, junto a familiares y amigos que llegaron desde distintos puntos para ser testigos de ese momento inolvidable.

Cando y Ofa no solo sellaron su amor ante el altar, sino que reafirmaron una vida de servicio y fe: él acompañando con la unción a los enfermos y ella como coordinadora de la Comunidad Santa Lucía del barrio Radar. Para ellos, la boda fue mucho más que una ceremonia: fue la confirmación de una promesa sostenida con el alma.

A sus 80 y 78 años, demostraron que nunca es tarde para cumplir los sueños, que el amor verdadero no se rinde y que los años no apagan las promesas cuando nacen del corazón.

Después de 53 años de espera, paciencia silenciosa y fe inquebrantable, Cando y Ofa se tomaron de la mano frente al altar y sellaron un amor que ya había vencido al tiempo, a las dificultades y a la vida misma.

No fue solo una boda: fue un mensaje de esperanza, de perseverancia y de amor eterno.