
En la homilía, pronunciada en el Te Deum, en agradecimiento a Dios, "por la Patria que nos diste" y por la paz y el bien común como "horizonte permanente", monseñor Dante Braida aseguró que la política debe incorporar a "los más débiles" y respetar "las diversas culturas". Agregó que buscar el bienestar propio o de un solo sector genera "diferencias e inequidad social".
Para que haya paz “es necesaria una organización social justa que incluya a todos y no deje a nadie al costado del camino. Como nos dijo el papa Francisco: “Cuando la sociedad abandona en la periferia una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteligencia que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad” agregó.
A partir de la lectura del texto bíblico del Buen Samaritano, señaló que marca “un camino claro y contundente” por eso recomendó “asumir esta actitud del buen samaritano, siempre al servicio de los demás en sus carencias y necesidades”.
Citó la encíclica Fratelli Tutti, del papa Francisco sobre “La Mejor Política” que “Nos dice: Para hacer posible el desarrollo de una comunidad mundial, capaz de realizar la fraternidad a partir de pueblos y naciones que vivan la amistad social, hace falta la mejor política puesta al servicio del verdadero bien común. En cambio, desgraciadamente, la política hoy con frecuencia suele asumir formas que dificultan la marcha hacia un mundo distinto. El desprecio de los débiles puede esconderse en formas populistas, que los utilizan demagógicamente para sus fines, o en formas liberales al servicio de los intereses económicos de los poderosos. En ambos casos se advierte la dificultad para pensar un mundo abierto que tenga lugar para todos, que incorpore a los más débiles y que respete las diversas culturas”.
Marcó el individualismo actual que busca sólo el propio bienestar “o del sector al que pertenecemos, lo que genera diferencias y posibilita la inequidad social. Agregó que la política debe buscar “una economía integrada en un proyecto social, cultural y popular que favorezca la diversidad productiva y la creatividad comunitaria y empresarial”.
Al final pidió por “salarios dignos; que los jubilados reciben haberes que le garanticen una vida digna; que cuidemos a la infancia, adolescencia y juventud dándoles oportunidades de educación y crecimiento adecuado. Que cuidemos el ambiente evitando todo tipo de contaminación o destrucción que comprometa nuestro presente y el de las futuras generaciones”.