23/04/22
'El Día del Libro nos recuerda el valor de esta industria cultural para el crecimiento de los pueblos'
Marcela Mercado Luna es Licenciada en Letras Modernas por la Universidad Nacional de Córdoba y Profesora de Lengua, Literatura y Latín por el Instituto Albino Sánchez Barros. Ejerció la docencia, tanto de Nivel Medio como Superior y es una activa dirigente bibliotecaria. Dirige desde el año 2006 la Colección de autores riojanos que edita la Biblioteca Popular Mariano Moreno y que fuera creada en 1998 por su padre, el escritor y jurista Ricardo Mercado Luna, quien mediante un importante aporte monetario, posibilitó la conformación del fondo editorial de la Institución.
Marcela Mercado Luna dirige desde el año 2006 la Colección de autores riojanos que edita la Biblioteca Popular Mariano Moreno y que fuera creada en 1998 por su padre, el escritor y jurista Ricardo Mercado Luna, quien mediante un importante aporte monetario, posibilitó la conformación del fondo editorial de la Institución, razón por la cual, la biblioteca denominó 'Ciudad de los Naranjos' a su colección, como un homenaje a su benefactor, a partir del título de una de sus obras más difundidas. En el año 2014, Marcela fundó 'Lampalagua Ediciones', un emprendimiento independiente que lleva publicados más de 15 títulos de prestigiosos autores.
M.E: ¿Podemos hablar de la Colección 'Ciudad de los Naranjos'?
M.M.L: La Colección Ciudad de los Naranjos nace de un fondo editorial administrado por la Biblioteca Popular Mariano Moreno. Considero que es un hito muy importante dentro de la historia editorial de la provincia, ya que se dedica a editar o reeditar a autores y autoras de gran importancia para nuestro patrimonio cultural, histórico y literario, cuyos libros estaban agotados. El último que se publicó fue Poesía completa de Ariel Ferraro, en un tomo de considerable extensión, con un estudio preliminar del Lic. Lanzillotto y con ilustraciones de las artistas plásticas Patricia Aballay y Diana Guzmán, una edición que nos llena de orgullo. Aún tenemos varios títulos previstos, que seguirán saliendo sin pausa y sin prisa.
M.E: Usted dirige su propia editorial. ¿Nos puede compartir este proyecto?
M.M.L: Lampalagua Ediciones es un emprendimiento independiente destinado a publicar literatura, ensayos y estudios literarios e históricos, en su mayoría de La Rioja, aunque no exclusivamente. De hecho, tenemos títulos pertenecientes a autores de otras provincias e incluso de otros países.
M.E: ¿Qué nos puede contar del trabajo de edición?
M.M.L: La edición es una actividad muy laboriosa que requiere muchas horas de dedicación, de corrección, de consultas con el autor o autora. Por otra parte, están la diagramación y el diseño, de lo que se encarga alguien especializado en esas cuestiones, y finalmente la impresión. En lo que respecta a Lampalagua Ediciones, ha sido un camino de aprendizaje permanente, del que me siento satisfecha.
M.E: ¿Cuál es la relación entre el libro tradicional y las nuevas tecnologías?, ¿se mantiene la lectura clásica o hay una trancisión hacia la digitalización?
M.M.L: Creo que ambos soportes conviven armoniosamente. El libro electrónico es una buena opción para quienes no consiguen fácilmente la edición en papel o simplemente lo prefieren, ya sea por falta de espacio físico para almacenar volúmenes o por haberse acostumbrado a la lectura digital. De todos modos, hay una gran mayoría de lectores y lectoras de todas las edades que siguen atesorando los libros físicos, aman coleccionarlos, ordenaros, sentir el roce de las páginas al pasarlas y hasta el olor de la tinta impresa que es una verdadera invitación a sumergirse en la lectura. Por todo esto y muchas otras razones, el libro físico es una experiencia que sigue vigente, más allá de los avances tecnológicos.
M.E: ¿Qué reflexión merece el Día del Libro?
M.M.L: Bueno, en nuestro país tenemos dos fechas para conmemorar el Libro, la de abril que se celebra en varios países y la de junio que es exclusivamente argentina. En realidad, lo importante de ésta y de casi todas las efemérides, es que nos brindan la posibilidad de agendar el tema, en este caso de la lectura, difundirla, poner en valor a las escritoras y escritores, hablar de las editoriales y de la cultura escrita en general. El día del libro nos recuerda la importancia de esta industria cultural para el crecimiento de los pueblos. Y además nos trae alegría, porque el libro es un objeto tan noble y milenario que nos permite no sólo informarnos, estudiar, rescatar el largo camino recorrido por la humanidad a través de los siglos… sino también disfrutar, experimentar el goce estético cuando de literatura se trata, es una puerta abierta a la imaginación, a otros mundos, a otros espacios, a otras vidas, ficticias o no, pero atrapantes. Borges decía que el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación. En fin, podría seguir enumerando cualidades durante horas. Lo cierto es que está muy bien esto de celebrar y poner en agenda la fecha, aunque en la intimidad sabemos que un libro se honra siempre, cualquier día, a cualquier hora, cada vez que alguien lo abre y recorre con su vista esa maravilla que es la escritura.