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02/04/22

"Permanecíamos con los ojos abiertos porque en cualquier momento nos aparecía un avión inglés"

Alberto Nieto es Veterano de Malvinas y oriundo de Chilecito. En esta ocasión, nos abre su corazón para compartir sus vivencias arriba del barco Forrest, cuando fue designado para la Marina en aquel abril del 82. 'Me dijeron que debía presentarme urgentemente', relató, rememorando que sólo tenía 22 años cuando partió al Sur, Además se refirió a las injusticias, remarcado que de eso 'se encarga la justicia divina'.



En diálogo con Medios El Independiente, Nieto relató: "hice el Servicio Militar Obligatorio en la Marina de Guerra y por cosas del destino, decidí firmar un contrato para continuar prestando mi servicio. Para quedarnos ahí, nos obligaban a estudiar un oficio. Estudié tres años y me recibí de Enfermero, profesión de la que me jubilé en Chilecito. Cuando partí a Malvinas, toda mi familia estaba en La Rioja. Únicamente tenía un hermano en Buenos Aires. Cuando me fueron a convocar, yo estaba prestando servicio en la Escuela de Mecánica de la Armada. Todos debíamos dejar los domicilios. A las dos de la mañana llegaron los móviles de la Marina y con mucho respeto me dijeron que tenía que presentarme en forma urgente. Sesenta días en Malvinas, fuimos veinte marineros comandados por un comandante". 
 
Para continuar con las anécdotas, Alberto se detuvo en el Forrest, el barco en el que permaneció días y noches frías, y lejos de sus afectos. "Confiscamos un barco que tenía para una carga de cinco mil toneladas, se llamaba Forrest. Actualmente, el Forrest es un barco de turismo de Chile. En ese entonces, era un barco de color rojo. Lo tuvimos que camuflar de los colores negro, marrón y verde y de esa forma trabajamos navegando, hacíamos apoyo logístico, abastecíamos a casi todos los puestos de combate con municiones y armamento", detalló el ex Combatiente. 
 
"Los últimos treinta días se cortó el puente aéreo entre Argentina y Malvinas. En Argentina nadie sabía quien estaba con vida, ha sido una guerra muy feroz. Estábamos atentos, con los ojos bien abiertos porque en cualquier momento nos aparecía un avión, un helicóptero, o lo que sea. Al hacer apoyo logístico, conocí las Islas Malvinas y Soledad, naturalmente bajábamos a tierra y hacíamos patrulla por tierra. Así alcancé a conocer soldados de distintas provincias, distintos puertos", comentó Nieto.   
 
Para concluir el relato, Nieto indicó: "fue una alegría tremenda de volver con vida. Mi familia no sabía si yo estaba con vida o no. En Chilecito tenía a mis hermanos, dos mujeres y dos varones. En ese entonces se comentaba que yo había caído en Malvinas, que había muerto en combate. Regresé y después volví a la Escuela de Combate de la Armada a seguir prestando servicio, quedé ocho años en la Marina de Guerra. Hoy tengo 64 años, lamentablemente perdí a mi esposa, a mi compañera, quien me dio dos hijos, de 33 y 31 años. Hace tres años soy viudo". 
 
"Vivimos muchas injusticias"
 
Así se refirió Alberto al rememorar las cartas y mercadería que no llegaron a destino, pero también al conocer de cerca el otorgamiento de reconocimientos a personas que no formaron parte del grupo de soldados que defendió el territorio argentino en el año 82. 
 
"Hubo inoperancia de parte de algunos jefes nuestros, tanto del Ejército, Aeronáutica y Marina. En Malvinas había muy pocas calles asfaltadas, todo lo demás era tierra. Algunos jefes pretendían que los soldados estemos bien vestidos, afeitados, con botas lustradas. Un día nos tocó desembarcar mercadería en la Isla Bahía Elefante, allí hacían las cuevas del zorro, donde se metían varias soldados que se mojaban las botas. Uno de ellos un día me dice, 'camarada me puede dar algo, porque nos dan poca comida'. A escondidas le di azúcar, yerba, leche, y unas latitas de picadillo. A la bolsa la llevaba camuflada. Después de diez metros de caminata, un jefe pegó un grito para consultarle lo que llevaba. El inoperante hizo que dejara la bolsa con las providurías. Hubo injusticias en distintos lugares de Malvinas. De las donaciones que hacían los argentinos, el cincuenta por ciento llegada a destino. Cuando volví de Malvinas a Buenos Aires, fui a visitar una familia que me envió una carta. El señor era gerente de un reconocido comercio. Nos invitaba a cenar a mi y a mi hermano y de poco empezábamos a hablar del tema Malvinas. Un día me dice 'Alberto, espero que le haya gustado la encomienda que le mandamos. Me habían mandado máquina fotográfica, pilas, cigarrillos, golosinas, linternas. Mi encomienda nunca me llegó. Nos robaron nuestras pertenencias. Hubo casos de gente que compró chocolates e internamente decía 'para un soldado de Malvinas'. Todo eso lo dejamos para la justicia divina, la única real, cierta y verdadera", relató el ex Combatiente riojano.  
 
Además señaló que en el año 1982 participaron de la guerra, catorce mil combatientes aproximadamente. "Hoy hay de 18 a 20 mil Veteranos de Malvinas. Hay gente que está de más. Los verdaderos héroes son quienes quedaron sepultados en Malvinas", explicó Nieto a lo que sumó que en 1992 había en total, cuarenta y seis Veteranos de Malvinas en La Rioja. "Ahora estamos en 37 o 38 debido a los decesos. En Chilecito tenemos un caso post mortem que será reconocido. Julio Cepeda fue nuestro presidente. Comenzamos desde el 96 a funcionar en La Rioja. Cepeda trajo los padrones originales de los Veteranos de Guerra, porque había 92 Veteranos de Malvinas. Nosotros defendemos nuestra postura, nuestro orgullo. En mi caso particular, estuve 60 días en Malvinas. Mis compañeros estuvieron 74 y 30 días. Defendemos, no aceptamos que vengan hombres de nuestras edades, enmascarados, a decir que son combatientes de Malvinas. Respetamos a los ex Soldados que estuvieron en Río Gallegos, en Ushuaia, preparados con su mochila y fusil para partir a Malvinas. Pero al avanzar la Tropa inglesa, no pudieron llegar a Malvinas. Ellos son llamados 'Los movilizados'", remarcó Nieto.