
En diálogo con Radio Independiente, el médico infectólogo Claudio Strarorier explicó las características de la meningoencefalitis amebiana primaria, una infección poco frecuente y de elevada mortalidad. Además, señaló que es necesario investigar los posibles lugares de exposición del menor, antes de atribuir el contagio a las Termas de Fiambalá.
Tras la muerte de un niño de 10 años por meningoencefalitis amebiana primaria, conocida popularmente como la infección de la ameba “come cerebros”, el médico infectólogo Claudio Strarorier brindó precisiones sobre esta enfermedad y se refirió a la investigación iniciada para determinar dónde pudo haberse producido la exposición al microorganismo.
Durante la entrevista, el especialista explicó que se trata de una infección excepcional, provocada por la Naegleria fowleri, una ameba que puede encontrarse en ambientes de agua dulce templada o caliente. Asimismo, advirtió sobre la elevada mortalidad asociada a la enfermedad, que puede evolucionar rápidamente y comprometer el sistema nervioso central.
Respecto de la vía de ingreso al organismo, indicó que el microorganismo puede penetrar por las fosas nasales y alcanzar el cerebro a través del nervio olfatorio. Por este motivo, el riesgo está relacionado con la entrada de agua contaminada por la nariz, y no con su ingesta.
Al referirse a la posibilidad de que el niño se haya infectado en las Termas de Fiambalá, Strarorier consideró necesario analizar todas las circunstancias y reconstruir los lugares que el menor frecuentó antes de presentar los síntomas.
En ese sentido, remarcó que no corresponde atribuir directamente el contagio a un establecimiento sin contar con elementos que lo confirmen. También hizo referencia a las características del complejo termal, cuya circulación de agua deberá considerarse dentro de la evaluación sanitaria.
En ese contexto, la investigación contempla la toma de muestras de agua y de superficies en distintos lugares donde el niño pudo haber estado expuesto. Los resultados permitirán avanzar en la identificación de una eventual fuente de infección.
Por otra parte, el especialista señaló la importancia de brindar información precisa a la población y evitar conclusiones apresuradas frente a un caso de estas características, cuya excepcionalidad requiere una investigación epidemiológica cuidadosa.
Mientras continúan las actuaciones sanitarias, el origen de la infección permanece sin confirmación. Por ello, la posible vinculación con las Termas de Fiambalá debe considerarse una hipótesis en investigación y no un hecho establecido.