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Sindicalista opinó sobre escuela, salud y sindicalismo como herramienta de liberación

Fabiana Avila, docente, delegada escolar y sindicalista opinó acerca de la escuela como territorio de organización, la salud como problema político y el sindicalismo como herramienta de liberación.



La docente manifestó “Hay una pregunta que el movimiento sindical docente ya no puede seguir postergando: ¿qué sindicato necesitamos para enfrentar las nuevas formas de explotación y opresión que atraviesan la vida de los trabajadores de la educación?”.

“No alcanza con responder a la pérdida salarial. No alcanza con discutir paritarias. No alcanza con denunciar el ajuste, las políticas de los gobiernos o el deterioro de la escuela pública”.

“Todo eso es necesario”, precisó la delegada.

Prosiguió “Pero hay algo más profundo que debemos mirar de frente: nos están enfermando las condiciones en las que trabajamos”.

“La escuela no es solamente el lugar donde enseñamos”.

“Es nuestro lugar de trabajo”.

“Es el territorio donde se expresa la política educativa”.

“Es donde se manifiestan las desigualdades sociales”.

“Es donde se construyen vínculos”.

Ávila enfatizó “Y, fundamentalmente, es donde trabajan miles de compañeros y compañeras que necesitan recuperar la capacidad colectiva de organizarse”.

“Durante demasiado tiempo, el sindicalismo docente fue alejándose de ese territorio”.

“Las estructuras sindicales crecieron, pero muchas veces las y los trabajadores quedaron cada vez más lejos de los espacios donde se toman las decisiones”.

“Por eso necesitamos recuperar una idea sencilla y profundamente política: el sindicato tiene que volver a la escuela. Tiene que estar allí para escuchar, relevar, organizar y construir poder colectivo”.

“Porque si queremos transformar las condiciones de trabajo, tenemos que comenzar por conocerlas”.

“Y allí aparece una cuestión que ya no podemos ocultar: la salud de los trabajadores de la educación es un problema político del que, como sindicalistas, nos debemos ocupar”.

La docente exhortó que “Cada relevamiento debe producir conocimiento”.

“Cada diagnóstico debe generar una discusión”.

“Cada problema detectado debe convertirse en una demanda colectiva”.

“Cada escuela debe poder identificar sus condiciones de trabajo y construir sus propias herramientas de organización”.

“Porque un sindicato que conoce las condiciones reales en las que trabajan sus afiliados tiene una capacidad de lucha completamente diferente”.

“Necesitamos construir una organización sindical que tenga como punto de partida cada escuela”.

“Una organización capaz de formar delegados y referentes territoriales, que deje de pretender asambleas refrendadoras de decisiones ad referéndum”.

Sostuvo que “Delegados que respondan ante sus compañeros por sus acciones u omisiones. Y no que acuerden con dirigentes burocráticos alejados de la realidad escolar”.

“La transformación sindical no va a surgir únicamente desde las estructuras”.

“Va a surgir desde abajo. Desde las escuelas. Desde los colectivos docentes. Desde las necesidades concretas de los trabajadores. Desde la organización cotidiana”.

“Por eso tenemos que recuperar el territorio. Escuela por escuela. Delegado por delegado. Trabajador por trabajador”.

Señaló que “Construir una red de organización capaz de enfrentar el aislamiento y recuperar la solidaridad como principio político”.

“Porque la escuela puede ser mucho más que el lugar donde se desarrolla nuestra jornada laboral”.

“Puede ser un espacio de organización, de formación, de solidaridad, de resistencia y de construcción de conciencia”.

“Este puede convertirse en el punto de partida de una nueva etapa del sindicalismo docente”.

“Tenemos por delante una tarea que excede una elección sindical”.

“Tenemos que discutir qué sindicato queremos construir”.

En tanto que propuso “Construir un sindicalismo de liberación, territorial, democrático, clasista y profundamente arraigado en los lugares de trabajo, que nazca desde las escuelas y se adentre a los lugares más remotos. Que no tema a la crítica, ni a la evolución”.

Por lo que Ávila indicó que “Un sindicalismo que entienda que la salud, el salario, las condiciones laborales, la educación pública y la dignidad de las y los trabajadores forman parte de una misma lucha”.

“Porque no hay verdadera defensa de la educación pública si quienes la sostienen están agotados, enfermos y precarizados”.

Finalizó y sentenció “Porque no hay transformación posible sin trabajadores organizados”.