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"Superman": el nuevo humanoide chino que supera la velocidad de Usain Bolt

Unitree presentó al robot humanoide capaz de alcanzar los 12,66 metros por segundo y realizar saltos de hasta dos metros.



La empresa china Unitree presentó esta semana a “Superman”, un nuevo robot humanoide que sorprendió por sus capacidades físicas. 

Según la compañía, puede alcanzar una velocidad de 12,66 metros por segundo, equivalente a unos 45 kilómetros por hora, y superar así el ritmo promedio registrado por Usain Bolt durante su récord mundial de 100 metros.
 

El robot también puede realizar un salto vertical de aproximadamente dos metros, una muestra del nivel de desarrollo que alcanzó la robótica humanoide. Sin embargo, una de las demostraciones que más llamó la atención fue precisamente aquella en la que “Superman” tuvo que detenerse: después de alcanzar su máxima velocidad, le costó controlar la desaceleración y terminó evidenciando las dificultades que todavía existen para lograr movimientos completamente naturales.

El lanzamiento se produjo en un momento de fuerte expansión para Unitree, ya que la compañía, con sede en Hangzhou, se convirtió además en protagonista del mercado financiero chino tras comenzar a cotizar en la Bolsa de Shanghái. Sus acciones llegaron a subir 629% durante la primera jornada y terminaron el día con un incremento del 460% respecto del precio inicial.

Más allá de las demostraciones espectaculares, el gran desafío para Unitree y sus competidores será conseguir que estos robots puedan realizar tareas útiles de manera autónoma y segura.

Actualmente, gran parte de los humanoides todavía se utilizan para investigación, exhibiciones y entrenamiento, mientras la industria busca resolver problemas como la autonomía, la interacción con el entorno y la capacidad de reaccionar ante situaciones imprevistas.

Con “Superman”, Unitree volvió a mostrar hasta dónde puede llegar la robótica humanoide, aunque también dejó claro que ser capaz de correr a velocidades sorprendentes es apenas una parte del desafío: para convivir con personas, un robot también tiene que saber cómo detenerse.