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El Obispo Braida encabezó misa por el Domingo de Ramos en la Catedral

En la tarde-noche del domingo se realizó la tradicional misa por el Domingo de Ramos, marcando el inicio a la Semana Santa. En la ceremonia el Obispo Dante Braida primero bendijo los ramos de hojas de olivo de los cientos de fieles presentes, y luego presidió la misa en la Catedral, llamando a los riojanos a seguir el ejemplo de Jesús y pregonar su nombre "en la vida misma".



Durante la tradicional misa por el Domingo de Ramos, apenas el reloj marcó las 20, el Obispo Dante Braida convocó a los cientos de fieles presentes a que lo acompañaran a cruzar hasta el centro de la plaza 25 de Mayo, en el microcentro capitalino, para dar inicio a la ceremonia.

Así, con los ramos en alto, emulando a la multitud de recibió a Jesús en su ingreso triunfal a Jerusalén, los feligreses cantaron de emoción mientras el obispo bendecía las hojas de olivo.

Al momento de tomar la palabra, Braida recordó aquel importante evento contado en los evangelios, y que dio inicio a la última semana de Jesús antes de su muerte y posterior resurrección. Remarcó que, en aquella oportunidad, Jesús llegó en andas de un burro, un animal doméstico, pero denotando gran autoridad ante aquellos primeros fieles, quienes celebraban la llegada del Mesías a la ciudad de Jerusalén.

“Entró con autoridad, pero no con la que tenían los líderes que se imponen por la fuerza, sino con la autoridad del servicio, de lo que tenía que hacer. Un rey con autoridad y con servicio desde la humildad”, expresó. Posteriormente, los presentes ingresaron nuevamente a la Catedral, para continuar con la misa. Muchos fieles debieron seguir la ceremonia de pie por la cantidad de personas que se reunieron en la iglesia principal de La Rioja. Durante su homilía, el Obispo llamó a los fieles a seguir el ejemplo de Jesús, y que su nombre “sea una invocación permanente, no solo en la iglesia, sino en la vida misma”.

El inicio de Semana Santa

El Domingo de Ramos conmemora la entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén, acontecimiento relatado en los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Según estos textos, Jesús llegó a la ciudad montado sobre un burro, mientras una multitud lo recibía con entusiasmo, extendiendo mantos y ramos de palma y olivo a su paso y proclamándolo como el Mesías con gritos de: “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel!”.

Este gesto colectivo expresaba la esperanza de muchos judíos que veían en Jesús al líder que los liberaría de la opresión romana. El episodio tiene un profundo significado teológico y espiritual. El hecho de que Jesús eligiera un burro en lugar de un caballo de guerra simboliza humildad y paz, en sintonía con la profecía del Antiguo Testamento del libro de Zacarías.

Además, la palma representa victoria y esperanza en una nueva era, mientras que el olivo es emblema de paz y reconciliación, un símbolo presente desde el relato del arca de Noé.