
En una entrevista con Radio Independiente, Raúl Minué, sobrino del desaparecido César "Tuco" Minué, compartió la historia de su familia y su lucha por la verdad. Asimismo, reflexionó sobre la desaparición de su tío y lamentó que, a 50 años del terrible suceso, su familia tenga que seguir lidiando con los prejuicios de quienes desconocen la realidad, como así también de aquellas personas que tienen una postura tomada al respecto, minimizando y justificando lo ocurrido.
En primer lugar, Minué recordó que su abuela Juana Gómez de Minué, a menudo se ausentaba del hogar “porque ella tomó las riendas de la búsqueda”. Emprendiendo viaje a Buenos Aires y a todo lugar donde le decían que había pistas o donde le decían que lo podrían haber visto a su hijo. “De hecho, en el momento en que se lo llevaron a mi tío, fue un peregrinar por todas las comisarías”.
Relató en ese contexto que en el momento en que se llevaron a su tío, sus abuelos subieron a su vehículo siguiendo al automóvil donde iba supuestamente detenido a su hijo “y estos tipos se pararon, los encañonaron, advirtiéndoles que no los sigan porque los iban a matar, y es ahí donde se volvieron a su casa”.
Seguidamente recordó que, a raíz de lo sucedido, su abuela junto a otras madres de desaparecidos fundaron la filial La Rioja de Madres de Plaza de Mayo: “Fueron muchos años de verla llegar a casa desahuciada, desesperada”.
“A pesar de que ya pasaron 50 años, y aunque parezca mentira, la familia vive el 24 de marzo de la misma manera en que lo vivió ella”, dijo en referencia a Juana que murió sin saber qué pasó con su hijo.
En su reflexión, Minué sostuvo que, si bien hoy su abuela no está para luchar, ese sentimiento vive en los integrantes de su familia que sí están. Paralelamente, repudió el hecho de que muchas personas minimizan lo ocurrido.
De la misma manera, lamentó tener que lidiar con los prejuicios y tener que escuchar cuando en realidad su tío era un hombre solidario, con buenas acciones. “De hecho, los expresos políticos lo reconocen como una persona de bien, que era atento y empático. Era una persona atenta y amable y nosotros nos hacemos cargo de eso. Entonces escuchar que lo definen como una persona terrorista, que ponía bombas, es muy injusto y doloroso”, aseguró, mientras indicó que ese dolor se suma el de haber perdido a una abuela antes de tiempo, porque se la llevó el dolor.
Continuando con su relato y en un profundo análisis, admitió sentir pesar porque, 50 años después, la familia debe seguir luchando con un sector de la sociedad que pone en duda la cifra de desaparecidos, que los tilda de guerrilleros y tiene un claro menosprecio hacia las personas secuestradas torturadas y desaparecidas durante la dictadura militar. En ese contexto, sostuvo que siente un profundo rechazo hacia el presidente Milei “desde antes de ser presidente porque no me gustaron nunca sus formas violentas, sus formas agresivas de dirigirse a la gente, y claramente no me equivoqué porque es un ser despreciable por donde se lo mire”.
Por otro lado, apeló al sentido común de la gente que se pliega a esos pensamientos, para que se acerque a los familiares de las víctimas del golpe militar para que les cuenten su historia y “se van a dar cuenta de lo equivocados que están”.
Afirmó al respecto que el gobierno militar distaba mucho de querer instaurar el orden; es todo lo contrario.
En contraposición a lo dicho, agradeció y valoró otras acciones, como por ejemplo las de un grupo de concejales través de los cuales se consiguió cambiarle el nombre a una colectora que hoy lleva el nombre de César “Tuco” Minué, como así también la plazoleta que lleva el nombre de Juana Gómez de Minué, donde hay información de quién era César Minué y la lucha de su madre por encontrarlo. “Somos muy agradecidos de los gobiernos que laburan para que esto se olvide y laburan para que no vuelvan nunca más esos tiempos oscuros”, finalizó.