
El licenciado en Psicología, Matías Brígido, analizó en contacto con Medios El Independiente el comportamiento de los jóvenes que aseguran sentirse perros, gatos o zorros y adoptan conductas animales en la vida diaria. Un tema que generó mucho desconcierto, curiosidad y nuevas preguntas sobre identidad.
En las últimas semanas, nuevos personajes llamaron la atención en varias provincias del país: los llamados therians, grupos de personas que aseguran sentirse animales y adoptan sus comportamientos en la vida cotidiana.
Ante ello, el profesional en psicología indicó que es importante entender qué es ser therians, este grupo integrado por jóvenes y adolescentes, “ellos expresan o hacen referencia a una identificación simbólica con un animal o con ciertos rasgos de un animal”, precisó. Añadió que en primer lugar "hacemos referencia a la identificación simbólica; es decir, que los jóvenes no piensan ni sienten que son animales, ellos saben que son personas, seres humanos, más allá de eso, tienen una vida común; con intereses y gustos. A nivel grupal comparten estas características”.
En este sentido, el licenciado Brígido explicó un poco más sobre el tema sosteniendo que en la etapa de la adolescencia “uno de los objetivos, de los logros más importantes, es construir la identidad y para ello, el grupo tiene una función principal, el cual tiene características como un código de comunicación, de vestimenta, de comportamientos, etc. También, en la adolescencia, se dan muchos cambios físicos y emocionales que atraviesan a los jóvenes y no entienden lo que está pasando, y muchas veces les cuesta poner en palabras estas emociones intensas. Entonces, estos símbolos aparecen como una forma de poner en palabras lo que nos cuesta decir, lo que nos duele”.
Sostuvo que este comportamiento “es transitorio, no es una etiqueta definitiva. Hace un tiempo atrás hablábamos de los floggers y emos, es distinto formato, un grupo de jóvenes que se visten de una misma manera, con determinadas conductas, que en su momento generó cierta alarma social, ahora es un poco más por el avance social. Ya no hay ningún emo o flogger; porque es algo transitorio y esta relacionado a la adolescencia, con la construcción de la identidad”.
Ahora, el profesional sostuvo, ¿para qué le sirve a ese joven esa identidad o esa identificación simbólica con el animal?, Brígido explicó que “encontramos que esa identidad es su refugio emocional, está relacionada con la construcción de una autoestima, con pertenecer a un grupo que es importante en esta etapa de la adolescencia”.
Por último, subrayó que es importante entender que el otro piensa y experimenta de una forma distinta sus emociones. “Estas personas saben que son personas y tienen una vida adoptada a la sociedad; no tienen ningún problema de salud mental. La situación se da cuando hay una confusión, donde se confunde la realidad, cuando la persona no diferencia la fantasía de la realidad, y dice ser un animal, ahí se necesita ayuda profesional”.