
El primer ministro aseguró que Londres está "preparado" para enfrentar las políticas de Trump.
El primer ministro británico, Keir Starmer, aseguró este jueves que el Reino Unido está "preparado" para el impacto económico de los aranceles estadounidenses mientras sigue negociando un acuerdo.
Delante de varios líderes empresariales en el número 10 de Downing Street, Starmer declaró: "Anoche, el presidente de Estados Unidos actuó por su país. Eso es su mandato. Hoy, yo actuaré en el interés del Reino Unido, con el mío".
Señaló que las decisiones del Gobierno británico en los próximos días y semanas estarán guiadas únicamente por el interés nacional. "Nadie gana en una guerra comercial", afirmó Starmer, añadiendo que su país "luchará por el mejor acuerdo para Reino Unido (...) pero sin descartar nada".
Invocó la proverbial calma británica
Starmer subrayó la capacidad del Reino Unido para mantener la calma frente a la incertidumbre: "Una de las mayores fortalezas de esta nación es nuestra habilidad para mantener la cabeza fría (...) tenemos varias palancas a nuestra disposición".
La palabra del secretario de Negocios y Comercio
En declaraciones a los medios locales este jueves por la mañana, el británico secretario de Negocios y Comercio, Jonathan Reynolds, aseguró que se sentía "decepcionado" por los aranceles adicionales impuestos sobre Reino Unido, diciendo que el arancel del diez por ciento no "es una reflexión justa sobre cómo comerciamos actualmente".
Pero Reynolds, aseguró que el Gobierno continuará las negociaciones con Estados Unidos para buscar una solución.
"Siempre actuaremos en el mejor interés de las empresas y consumidores del Reino Unido. Nadie quiere una guerra comercial", afirmó.
El Reino Unido recibió la tasa arancelaria más baja
El Reino Unido recibió la tasa arancelaria más baja, del 10 por ciento, inferior al 20 por ciento impuesto a la Unión Europea (UE) y a las tasas aún más altas a varios países asiáticos.
No obstante, grupos empresariales advirtieron que incluso un arancel del 10 por ciento podría afectar gravemente a las
industrias británicas.
La decepción de los productores de whisky escocés
Los productores de whisky escocés expresaron su decepción, ya que Estados Unidos es el mayor mercado de exportación para esta bebida.
Un portavoz de la Asociación del Whisky Escocés señaló que la industria respalda los esfuerzos del Gobierno británico para negociar un acuerdo y advirtió que el aumento de aranceles podría afectar las ventas y reducir la competitividad.
La voz de la Confederación de la Industria Británica
"No hay ganadores en una guerra comercial", señaló Rain Newton-Smith, directora ejecutiva de la Confederación de la Industria Británica, calificando el anuncio de Trump como "profundamente preocupante para las empresas, con importantes repercusiones a nivel global".
Mientras, Stephen Phipson, CEO del grupo manufacturero Make UK, calificó la medida como "devastadora". Phipson advirtió que los aranceles podrían alterar el equilibrio comercial de larga data entre el Reino Unido y Estados Unidos.
"Es muy decepcionante que la fortaleza de esta relación, en un momento en que ambos países necesitan impulsar el crecimiento, el empleo y la innovación, en lugar de traducirse en mayor libre comercio, avance en sentido contrario. Las consecuencias perjudicarán de inmediato al consumidor y la economía de Estados Unidos", afirmó.
Presión sobre el sector automotriz
El sector automotriz enfrenta una presión adicional, ya que los
vehículos fueron gravados con un 25 por ciento de arancel, recordó un informe de la agencia de noticias Xinhua.
"Los fabricantes no pueden absorber estos costos", señaló Mike Hawes, CEO de la Sociedad de Fabricantes y Comerciantes de Motores, advirtiendo sobre un aumento de precios para los consumidores estadounidenses y una reducción en la demanda de exportaciones británicas.
De su lado, la Federación de Pequeñas Empresas (FSB, por sus siglas en inglés) indicó que los pequeños exportadores serán duramente golpeados, ya que el 59 por ciento de ellos comercia con Estados Unidos.
"Los aranceles causarán un daño incalculable a las pequeñas empresas que intentan generar ganancias a través del comercio", protestó Tina McKenzie, presidenta de políticas de la FSB.