
Victoria Romero, luchó incansablemente junto a su compañero, Ángel Vicente Peñaloza por la causa federal. Hoy, en el día de su nacimiento, se la recuerda como una parte fundamental de nuestra historia. En conmemoración a su natalicio, se celebra el día de la mujer riojana.
Victoria Romero, nació el 2 de abril de 1804 en Chila, a 5 kilómetros de Tama. Hija de don Bartolomé Romero y de doña Ana María Herrera. Fue bautizada el 14 de octubre del mismo año, en la Iglesia “Nuestra Señora del Rosario de Tama.
El 12 de agosto 1864, le escribe una carta a Justo José de Urquiza:
"(…), con la esperanza de que aliviará en algún tanto mis padecimientos en que la desgracia de la suerte me ha colocado, con la dolorosa pérdida de mi marido desgraciado, que la intriga, el perjurio y la traición, ha hecho que desaparezca del modo más afrentoso, y sin piedad, dándole una muerte a usanza de turco, de hombres sin civilización, sin religión; para castigo la muerte era lo bastante, pero no despezar a un hombre como lo hace un león; el pulso tiembla, señor general: haber presenciado y visto por mis propios ojos descuartizar a mi marido dejando en la orfandad a mi familia y a mí en la última miseria, siendo yo la befa y ludibrio de los que antes recibieron de mi marido y de mí todas las consideraciones y servicios que estaban a nuestro alcance”.
“Me han quitado derechos de estancia, hacienda, menaje y todo cuanto hemos poseído; los últimos restos me quitan por perjuicio que dicen haber inferido la gente que mandaba mi marido, me exigen pruebas y documentos de haber tenido yo algo; me tomaron dos cargas de petacas por mandato del señor coronel Arredondo, donde estaban todos mis papeles, testamentos, hijuelas, donaciones y cuanto a mí me pertenecía. Se me volvió la ropa mía de vestir, de donde resultó que no tengo cómo acreditar ni de los dos mil pesos que V.E. tuvo a bien darme por hacerme gracias y de buena obra, por lo que suplico a V.E. se digne informar sobre esto al Juez de esta Ciudad, para que a cuenta de esto me deje parte del menaje de la casa, siquiera por esta cantidad que expreso."
Después de matar al Chacho, el asesino Coronel Irrazábal manda aplicar tormentos indescriptibles a doña Vito. La horda la engrilla y la conduce a la provincia de San Juan, donde el gobernador, y Director de Guerra, Domingo Faustino Sarmiento, condecora a Irrazábal por el cobarde asesinato del Chacho Peñaloza.
Victoria Romero, es sometida a trabajos forzados, junto a los hombres apresados, viéndosela todos los días barrer la plaza pública de San Juan arrastrando cadenas de sus pies y con centinela a la vista.