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09/02/23

El frío complica los rescates en Turquía y Siria, donde ya hay más de 17.100 muertos

Pasadas ya las primeras 72 horas tras el sismo, el periodo con más posibilidad de salvar vidas, se teme que el balance de muertos pueda subir dramáticamente debido al elevado número de personas que se calcula que todavía están atrapadas entre los escombros.



Las bajas temperaturas, de este invierno en Turquía y Siria, agravaban este jueves la situación de los sobrevivientes y dificultaba el desesperado trabajo de los socorristas en ambos países, donde el potente terremoto del lunes dejó más de 17.100 muertos y más de 60.000 heridos.

Pasadas ya las primeras 72 horas tras el sismo, el periodo con más posibilidad de salvar vidas, se teme que el balance de muertos pueda subir dramáticamente debido al elevado número de personas que se calcula que todavía están atrapadas entre los escombros.

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan dijo desde una de las ciudades más afectadas, Gaziantep, que el balance en su país era de 14.014 muertos y más de 60.000 heridos. En Siria el saldo provisional alcanza los 3.162 fallecidos, según consignó la agencia de noticias AFP.

Tras la conmoción inicial, el descontento se hace cada vez más palpable entre la población por la respuesta de las autoridades al fatal terremoto que, según admitió el mismo presidente turco, tuvo "deficiencias".

Numerosos sobrevivientes tuvieron que buscar por sí mismos comida y refugio. Sin equipos de rescate en varias zonas, algunos contemplaron impotentes cómo sus familiares atrapados pedían ayuda hasta que sus voces se apagaban.

"Mi sobrino, mi cuñada y la hermana de mi cuñada están bajo los escombros. Están atrapadas en las ruinas y no hay señales de vida", dijo Semire Coban, profesora de guardería en la ciudad turca de Hatay.

"No podemos llegar a ellos. Intentamos hablarles, pero no responden", agregó.

El primer convoy de ayuda para las zonas rebeldes del noroeste de Siria castigadas por el terremoto cruzó este jueves el paso de Bab al Hawa en la frontera con Turquía, indicó a la AFP un responsable de este puesto.

El corresponsal de la agencia vio seis camiones, cargados de material para tiendas de campaña y productos de limpieza, entre otros bienes. Según Mazen Alloush, responsable del puesto fronterizo, se trata de una ayuda prevista antes del terremoto que sacudió Siria y Turquía el lunes.

El enviado especial de Naciones Unidas, Geir Pedersen, habían declarado que el organismo recibió garantías de que la ayuda humanitaria de urgencia llegaría al noroeste de Siria a través del único punto de paso autorizado en la frontera con Turquía.

El operativo rescate

El responsable de la Media Luna Roja turca, Kerem Kinik, advirtió que las primeras 72 horas eran críticas en las labores de rescate, pero señaló que estas se veían entorpecidas por las "severas condiciones meteorológicas".

Aun así, los trabajadores de emergencia pudieron salvar este miércoles a varios niños encontrados bajo un bloque colapsado en la castigada provincia turca de Hatay, donde municipios enteros desaparecieron.

"De repente oímos voces (...) Inmediatamente oímos las voces de tres personas al mismo tiempo", dijo el socorrista Alperen Cetinkaya. "Esperamos más de ellos (...) las opciones de sacar gente con vida aquí son muy altas", agregó.

El jefe de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo que el tiempo se agota para los miles de heridos y desaparecidos entre los escombros.

Durante una recorrida, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, anunció que cada familia damnificada por los terremotos registrados "recibirá 10.000 liras turcas (cerca de 500 euros)" y confirmó que se lanzarán "operaciones masivas de vivienda" en las diez provincias afectadas, consignó la agencia de noticias DPA.

El mandatario, además, indicó que 6.444 edificios quedaron destruidos y que movilizaron "todos los medios", y aseguró que los trabajos de búsqueda y rescate no finalizarán "hasta que no quede nadie bajo los escombros".

La Autoridad de Gestión de Desastres y Emergencias (AFAD), dependiente del Ministerio del Interior turco, señaló que "después del primer terremoto se han registrado otros 648, siendo el de mayor magnitud uno de 7,6 con epicentro en Elbistan", antes de confirmar que en las zonas afectadas se encuentran desplegados más de 96.000 agentes, trabajadores de organizaciones no gubernamentales, equipos de búsqueda y rescate y voluntarios.

El Gobierno turco creó un Centro de Gestión de Crisis en el Ministerio de Defensa para "enfrentar este gran desastre", con el fin de transportar al personal y el equipo de rescate desde Estambul, Ankara y Esmirna a través de un puente de ayuda aérea, indicó la agencia Europa Press.

"Hemos tenido dificultades al principio con los aeropuertos y en las carreteras, pero hoy estamos mejor y mañana estaremos mejor", afirmó el jefe del Estado turco, ante las críticas y el enojo por la lentitud de la ayuda suministrada a los damnificados.

El papa Francisco instó a la comunidad internacional a auxiliar a los afectados por el devastador sismo: "Agradezco a quienes se están esforzando para llevar ayuda y ánimo a todos a la solidaridad con estos territorios, ya martirizados por una larga guerra", dijo en la Audiencia General que encabezó esta mañana en el Vaticano.

Los socorristas luchan contra el reloj para encontrar sobrevivientes tras el terremoto.

Por su parte, el ministro de Interior de Turquía advirtió que las próximas 48 horas serían "cruciales" para encontrar sobrevivientes del sismo, el peor vivido en el país desde 1999, que llevó a Ankara a decretar siete días de luto nacional.

El martes, en la localidad siria de Jindires, los socorristas rescataron a una niña recién nacida entre los escombros, que aún permanecía unida por el cordón umbilical a su madre, fallecida como el resto de miembros de su familia.

Sin embargo, el rescate llegó tarde para Irmak, una adolescente de 15 años. En silencio, su padre Mesur Hancer sostenía la mano inerte de la chica atrapada en los restos de una pared, en Kahramanmaras.

En total, la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que 23 millones de personas quedaron "expuestas" a las consecuencias del terremoto, "incluyendo cinco millones de personas vulnerables".

El jefe de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo que el tiempo se agota para los miles de heridos y desaparecidos entre los escombros.