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23/08/21

"Yo no quería este final, estoy muy arrepentido" declaró Cano en la primera audiencia

Juan José Cano está imputado por el homicidio de Diego Torres, ocurrido en el 2017 en el barrio Yacampis. En su relató contó cómo fue su vida y entre lágrimas aseguró "por supuesto que estoy muy arrepentido, esto no se debe hacer, nadie tiene derecho a quitarle la vida a nadie".



“La verdad que nunca me imaginé estar sentado en este lugar. La verdad tengo mucho miedo” comenzó diciendo, entre lágrimas, Cano.

Después, relató cómo fue su vida “soy nacido en Buenos Aires, pero mis padres son de Estación Mazán y de jóvenes se fueron allá. Pero después, por cuestiones de salud tuvieron que volver a La Rioja”.

“Sufrimos mucho cuando volvimos, vivíamos en un rancho y no teníamos nada. Fue durísima mi infancia, pasé muchas necesidades”. “Tuve que dejar la escuela para ayudar a mi padre que era albañil, porque no teníamos para comer, la verdad éramos muy humildes”.

Con el paso del tiempo “fui formando mi familia, me junté con mi mujer Emilce, con quien formé una familia. Nos fuimos a vivir a un rancho al lado del río donde cada vez que llovía nos llevaba el agua. Era muy triste para mi vivir así, porque no quería que mi hijo sufriera lo mismo que yo sufrí de chico”, manifestó.

Relató que luego “nos dieron una vivienda y pudimos tener una vida más digna y vivir un poco más tranquilos”. “Yo trabajaba y mantenía a mi familia como podía, pero la vida en la construcción es dura, pero uno lo hace todo por la familia. Tengo mucho miedo”.

Contó que “fue muy emocionante para mí cuando a mi hijo lo convocaron para las olimpiadas de matemáticas, fue una alegría para mí, porque lo estábamos educando y criándolos como buenas personas.  Ese siempre fue nuestro propósito y fue un orgullo muy grande para nosotros”.

En una parte de su relato resaltó que “no tengo adicciones, ni antecedentes de ninguna clase”, y contó que en una ocasión trabajó en una obra de altura, en el octavo piso, donde tuvo mucho miedo porque no tenía experiencia, pero que trabajó igual con el único objetivo de llevar un plato de comida para sus hijos. “Tuve mucho miedo, temblé dos semanas, pero lo hice por mis hijos”, remarcó y contó que a la hora del almuerzo, en la obra, se encerraba en el baño porque no tenía nada para comer.

Luego de un cuarto intermedio de unos diez minutos, que fue pedido por el abogado del imputado, doctor Emilio Pagotto, debido a la situación emocional de Cano, el imputado continuó con su declaración, donde se refirió puntualmente al hecho que se le imputa.

Contó todas las veces que tuvieron inconvenientes con la familia Torres. “Cuando llegué al barrio, los vecinos me dijeron que la familia Torres era conflictiva”.

Luego relató distintos hechos sufridos con la familia en cuestión y detalló que en el marco de la celebración de un cumpleaños de la hermana de su mujer, un familiar que había ido hasta el kiosco a comprar, volvió con una herida en el cuello, que fue provocada por Torres.

También contó que sus hijos sufrían amenazas y también insultaban a su mujer, a la que le gritaban: “gritaban rubia puta, vos estás con la yuta, cuídate, más vale que te vayas del barrio”.

También relató que le robaron una moto y que a sus hijos les robaban el dinero cuando iban caminando hacia la escuela.

Contó que en distintas ocasiones, le recriminó a los Torres por ese accionar, y que en una de esas discusiones, uno de los jóvenes en cuestión lo quiso agredir con un cuchillo.

Expresó que el final trágico ocurrió cuando uno de sus hijos “fue a comprar en la bicicleta al kiosco y volvió blanco”. “Me contó que Torres le puso el cuchillo en el cuello”, y a que a partir de ello, fue a hacer la denuncia. En ese marco, contó que se cruzó con un móvil, a quien le contó la situación, al mismo tiempo que fue realizar la denuncia a la comisaría segunda.

Precisó que pese a la denuncia, la policía no tomó cartas en el asunto, ya que contó que el móvil pasaba por la puerta, pero no hacía nada. En ese marco, contó que fue a buscar a Torres a su casa y que en ese marco, “me empezaron a tirar piedras y entré”. “Vi el cuchillo en la mesa, lo agarré por seguridad. Miré para arriba y Rodrigo estaba con dos botellas cortadas a la mitad. Yanina también estaba tirando piedras”, relató.

En ese momento apareció en escena Diego Torres. “Veo que él se abalanzó hacía mí, con un palo con punta. Me tiró el palazo, que me pegó en el codo y quedé de rodillas. Yo puse el brazo, pero debido a la fuerza del golpe,  me caigo y quedó de rodillas. Ahí pierdo la razón y la noción de todo”, detalló.

En ese instante hizo una pausa en el relato, donde el abogado defensor, Emilio Pagotto, pidió que se mostrara el palo al que hizo referencia Cano, el cual es parte de las pruebas del hecho.

“Me nublo y cuando quiero volver, lo veo tirado en el piso”, agregó sobre el hecho y remarcó que “nunca fui violento”. “Mi hermano Miguel me tironeó para sacarme”, “salí corriendo para mi casa porque me llovían las piedras”. Cuando llegó a su casa, “agarré a mis cuatro hijos, los abracé y les dije que iba a volver”, tras lo cual se fue a entregar en la comisaría.

Ya estando en la sede policial, Cano relató que “por el handy escuché que pedían la ambulancia y que luego dijeron que había fallecido”.

Por último, Cano aseguró que “no quería este final, la verdad que estoy muy arrepentido”. “Esto no fue un homicidio, fue una tragedia. Soy una persona muy tranquila. Por supuesto que estoy muy arrepentido, esto no se debe hacer, nadie tiene derecho a quitarle la vida a nadie”.

“Estoy muy arrepentido, le pido perdón a la familia Torres”. “Si me hubieran escuchado, esto no hubiera pasado y no estaría sentado aquí, estaría feliz con mi familia”. "Me llevaron a la alcaidía y comencé a vivir este infierno que estoy viviendo con mi familia”.