
16/10/20
Sin comprender la magnitud de su hazaña, un ejemplar de Limosa lapponica, más conocida como aguja colipinta o de cola pintada, salió de Alaska el 16 de septiembre con rumbo al sur, y avanzó tanto, sin parar, que llegó al hemisferio austral, a Nueva Zelanda, el día 27. La distancia de 12.854 kilómetros de vuelo sin escalas es un récord de esta ave migratoria, un macho adulto que rastreó el Global Flyway Network (GFN).
El grupo de científicos que estudia las grandes migraciones de estos pájaros identificó al animal por sus anillas, que tiene desde 2016, y un pequeño equipo electrónico para rastreo satelital. Se trata del ejemplar llamado —a los fines de la investigación— 4BBRW, en referencia a los colores de los aros en sus patas: azul, azul, rojo y blanco, en inglés. Salió del suroeste de Alaska y llegó cerca de Auckland. Antes de este logro, el récord pertenecía a otra ave de esta misma especie, que realizó sin detenerse un vuelo de 11.600 kilómetros.
Con una anatomía aerodinámica y dos meses de alimentación previa a base de mariscos y gusanos, logró volar 11 días a una velocidad de hasta 90 kilómetros por hora. El peso estándar de la aguja colipinta macho es de entre 190 y 400 gramos, pero puede llegar a duplicarse antes de un viaje largo, y además tiene la capacidad de reducir sus órganos internos para aligerar la carga. Así, la mayor parte de su volumen es combustible.
Los especialistas en aves migratorias no saben todavía por qué la Limosa lapponica logra viajar tanto tiempo no solo sin comer sino adicionalmente sin dormir. Según escribió Anders Hedenström, un ecologista de la Universidad de Lund, Suecia, una explicación posible es que consume una cantidad extremadamente baja de energía en comparación con otras aves: 0,41% de su peso corporal por hora de vuelo. En el caso del colibrí, por ejemplo, un 2% de su peso corporal es una estimación conservadora de su combustible por hora.
4BBRW salió de Alaska con otras tres aves, y según los registros avanzó hacia el sur por el océano Pacífico sobre las islas Aleutianas, con el impulso de vientos fuertes del este, que la orientaron hacia Australia. Si se considera el margen de error del equipamiento satelital, la trayectoria pudo haber oscilado entre 12.200 y 12.854 kilómetros durante 224 horas. Aun la cifra menor rompe el récord de 2007, de 11.680 kilómetros.
Jesse Conklin, de GFN, explicó a The Guardian que la aguja colapinta “parece tener alguna capacidad de saber dónde se halla en el globo; no podemos explicarlo realmente, pero parece llevar un mapa consigo”. En efecto, el ave voló sobre el océano abierto durante días, y a pesar de la falta de puntos de referencia “llegó a Nueva Caledonia y Papúa Nueva Guinea, donde hay unas pocas islas”. De ahí parece haber fijado el rumbo hasta su destino final.
FUENTE: INFOBAE