
Bajo la consigna Nuestros desaparecidos vuelven a su tierra a 50 años de la dictadura genocida se realizó la Peña del Reencuentro organizada por las familias Ferreyra y Goyochea para recibir los restos de Adrián, José Luis y Nélida, secuestrados, desaparecidos y asesinados durante la dictadura cívicomilitar de los 70. Hijo/as, hermanos, amigos y compañeros hicieron memoria de su lucha por los derechos sociales.
La peña se realizó ayer, a partir de las 15 en el Galpón de la Vieja Estación en un encuentro de música y memoria compartida para honrar sus nombres, luchas y sueños truncados.
Cabe recordar que la Justicia Federal de Córdoba identificó los restos de tres personas oriundas de La Rioja: José Luis Goyochea, Nélida Noemí Moreno y Adrián José Ferreyra tras la búsqueda del Equipo Argentino de Antropología Forense de personas desaparecidas por el terrorismo de Estado en Argentina. Fueron hallados en el sector "Loma del Torito", dentro del predio del ex centro clandestino de detención La Perla.
Compañeros
Luis “Lucho” Gómez, ex preso político dijo que no sólo se recuperaron sus restos, también “el compromiso y esa pasión que nunca se extinguió y por la que fueron desaparecidos. Lo vivimos en cada acontecimiento, como este regreso a su tierra de donde nunca se fueron, siempre los sentimos presentes, no como consigna, sino contienda, historia de una generación rebelde que participó y posibilitó cambios de conducta, de relaciones y de valores”.
Marcó la necesidad de “hacerlos presente en esta realidad de hoy, de lo que estamos viviendo para hacer visible las injusticias que viven los pueblos. Ahora Palestina como sigue siendo Cuba, Irán y tantos lugares por el sometimiento del imperialismo”.
El cantor “Pancho” Cabral antes de ofrecer sus canciones agradeció la invitación que “me permite cantar en este día tan sentido para nosotros, para mi amigo, Carlos Ferreyra y todos los parientes de Nélida y José Luis”. Aclaró que los “cantores tenemos una militancia no tanto como la de ustedes o la de los que regresan, pero sí desde la palabra y desde el canto. Es un honor para nosotros estar aquí presente”.
No conoció a su padre
Ernesto Ferreyra, el hijo de Adrián José Ferreyra estuvo ayer en la peña, no conoció a su padre, secuestrado pocos días antes de su nacimiento pues su madre estaba embarazada de 9 meses.
Revivió un largo proceso de búsqueda de “mi historia, que había empezado a armar con mi mamá cuando le empecé a hacer preguntas que ella siempre estuvo esperando”. Sumó una carta que su madre le envió a “la abuela de mi viejo" contando la historia del secuestro.
Recordó y agradeció a su madre ya fallecida por cumplir con la promesa hecha a su padre de cuidarlo mucho, tras lo cual contó como ambos fueron detenidos y su madre liberada el mismo día. En la carta relata que se llevaron papeles “seguramente apuntes de la facultad” que dejaron que lo vea por última vez en Cruz del Eje y luego buscó una abogada que le confesó que poco podía hacer porque estaba a cargo de tribunales militares y que cuando consultó al teniente que lo detuvo le dijo que lo llevaron al Comando del Tercer Cuerpo del Ejército y le entregó su documento de identidad, prueba de que fue llevado sin nombre. Ese documento “lo guardó mi mamá casi 50 años. Y hoy vuelve a su dueño”.
Seguir con la búsqueda
Agueda Goyochea, es una de las hijas de José y Nely secuestrados juntos en agosto de 1977 en La Perla. Habló ayer a los que se llegaron a acompañarlos y agradeció porque “no podríamos haber hecho esto solos más en estos tiempos que corren. Ahora que nosotros sabemos lo que es encontrarlos nos queremos comprometer con seguir la búsqueda”.
Las excavaciones en La Perla continúan y “hay muchísimos compañeros y compañeras que buscan a sus padres, a sus madres, porque por La Perla han pasado riojanos, cordobeses, catamarqueños, sanjuaninos, puntanos y es muy importante acompañarnos en esa búsqueda. Eso será posible con el aporte de muchísimas voluntades, de mucho corazón y amor por eso quiero agradecerle a Pocho (Brizuela, secretario de Derechos Humanos de la provincia) y en él al pueblo de La Rioja, a tantos compañeros que esperaron el regreso, que nunca los olvidaron”.
Dijo que la familia Goyochea preparó unos cuadros a modo de collage de la historia de sus padres para que sean atesorados en el despacho del gobernador, de las autoridades del Poder Legislativo, del Poder Judicial, del Obispado, de los gremios para que estén siempre presentes en la memoria de los riojanos.
No los olvida
Délfor “Pocho” Brizuela, secretario de DDHH también habló en la peña a través de una significativa estrofa de regresos y olvidos en un poema para el Chacho Peñaloza del poeta puntano León Benarós: La Rioja no te olvida/un clamor por esos llanos va./Y hay un reverberar/en la riojana soledad/ que alza tu visión, sombra fantasmal./Y cuando la alta noche crece en el jarillal/gritos de un ayer se suelen escuchar.
Detenidos, desaparecidos y asesinados
La Rioja en proporción a la población que tenía en los 70 registró la mayor cantidad de victimas del terrorismo de Estado de la dictadura aún cuando acá no hubo lucha armada subversiva como en otras provincias por eso la persecución tuvo que ver con la adhesión a la Pastoral Social declamada y practicada por el obispo Angelelli.
Se estima que hubo alrededor de 1800 detenidos en toda la provincia, que la mayoría pasó por el ex IRS, la cárcel local, muchos por corto tiempo, otros por las comisarias, sede de la Policía Federal y la Base Aérea de Chamical.
Unos 250 fueron trasladados a cárceles fuera de la provincia como Sierra Chica y La Plata, los varones y Villa Devoto las mujeres. Desde ahí a Caseros y Rawson. Los desaparecidos fueron 52, secuestrados en Córdoba, Tucumán y Buenos Aires.
A todos ellos hay que sumar a los dos curas de Chamical, al laico de Sañogasta y al obispo Angelelli asesinados después del golpe de Estado.