
!¿Si viene el gobierno de Inglaterra y paga los metros cuadrados de las Malvinas, se las damos? Si es negocio, lo pienso!"fue la consigna de un conocido comunicador libertario para debatir el proyecto de ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que permitirá la venta de tierras sin límites a extranjeros y cuyo tratamiento fracasó por cuarta vez, este jueves en el Senado nacional, aunque todo indica que tendría los votos favorables después de receso.
La discusión dejó afuera casi doscientos años de reclamo que impulsa Argentina desde el mismo momento en que Gran Bretaña las ocupó. Dos siglos en los que gobiernos, historiadores, políticos, artistas, deportistas, músicos, docentes, diplomáticos, empresarios, militares y la población toda, desplegaron una bandera de lucha sin grietas hasta que, el gobierno actual comenzó un periodo de desmalvinización y prohibió que la hinchada argentina en el Mundial de Futbol que se juega en EE.UU. lleve estandartes con el reclamo.
Ni las prohibiciones ni las posibles sanciones de la FIFA ni un conflicto diplomático consiguieron borrar la memoria histórica y los jugadores tras el triunfo, extendieron sobre el campo de juego, una precaria bandera confeccionada con un trozo de sábana: “Las Malvinas son Argentinas” interpretando el sentir de un pueblo que tiene en su calendario varias fechas patrias para cantar con orgullo: Por ausente, por vencido/bajo extraño pabellón/ningún suelo más querido/de la patria en la extensión.
Política vs deporte
El gobierno nacional en su condición de libertario y apátrida hizo fuertes críticas a la actitud de los jugadores al punto que el presidente Milei la calificó de “berreta”, un insultó más de los que acostumbra contra las políticas más nobles que acumula la historia del país. Es improbable la venta de Malvinas, pero sirvió para alentar una polémica que refleja fielmente la política de entrega de recursos nacionales al extranjero de la LLA, el PRO, un sector de la UCR y gobernadores peronistas aliados.
Los medios de información, especialmente los porteños de grupos hegemónicos cuestionaron una supuesta politización del deporte desconociendo que las canciones de cancha son himnos de pasión y memoria que exaltan en tono épico a los soldados caídos en la guerra de 1982 y desafiantes contra el usurpador. Objetivo que se extiende en espectáculos o eventos masivos con el clásico “el que no salta es un inglés” reavivando la defensa de Malvinas. El intento del gobierno nacional por despolitizar el encuentro consiguió todo lo contrario y expandió el histórico reclamo a las nuevas generaciones de argentinos. En el mundo se disparó exponencialmente, la consulta en buscadores digitales qué son las Malvinas.
Separar a la política del deporte no es tal porque hacer política es tomar decisiones y si son neoliberales/libertarias apuntan a cambiar clubes de barrio por asociaciones privadas. El entrenador Lionel Scaloni lo reconoció implícitamente cuando tras el triunfo ante Inglaterra dijo: “Este equipo es una demostración de muchas cosas: de grupo, hermandad... Estos jugadores son como indios, que se me entienda bien la palabra. Se han criado en situaciones extremas, donde no tenían miedo a nada. No les pesa la responsabilidad, juegan como si tuvieran siete u ocho años”. Esos sentimientos y valores y ese dar todo hasta el final son parte de la formación en los clubes barriales cuya permanencia está en duda, más en La Rioja donde la Liga Riojana de Fútbol encuentra serias dificultades para mantener el torneo de fútbol oficial por la crisis económica que atraviesan los clubes.
Hace unos meses, “el canario”, club Deportivo de Malanzán, tuvo que hacer colectas comunitarias y ferias de empanadas para solventar costos de traslados a la Capital, Chamical o Ulapes para competir. En el otro extremo, el club Alta Rioja de la Capital pidió licencia deportiva para no participar este año porque cada partido tiene un costo de $ 600.000. En el debate público surgió el interrogante clave: ¿acaso el gobierno provincial, como lo venía haciendo, debe seguir sosteniéndolos? La respuesta inmediata fue no, sin analizar las consecuencias porque más que un gasto “con la plata de todos”, el apoyo a los clubes es una inversión a futuros futbolistas que quizás integren la Selección Argentina para seguir viviendo alegrías como la actual. Tampoco se habló cómo distribuir las extraordinarias ganancias que empresas internacionales alcanzan con un mundial generadas por jugadores formadas en condiciones de extrema precariedad.
Sin clubes de barrio, sin apoyo del Estado en la formación inicial, Benjamín Páez, un adolescente de Guanchín, Chilecito, no hubiera sido convocado para una prueba en el club River Plate ni una delegación de seis jovencitos hubiera viajado el año pasado tras una búsqueda de talentos en toda la provincia.
Entregar soberanía territorial
En tanto una precaria bandera tendida sobre un campo de juego logró revertir años de desmalvinización de gobiernos neoliberales y de la derecha libertaria incluidos Mauricio Macri y toda la gestión de Milei. Esa bandera levantada por los jugadores sin plan previo y lanzada desde la tribuna también permitió recuperar la clásica irreverencia de los argentinos que no es desacato ni descortesía, fue rebeldía intelectual, desafío a la prohibición de no mostrar banderas, crítica creativa que distingue a los argentinos ante el mundo y que volvió a instalar dos siglos de lucha a las nuevas generaciones del país por islas que están a 12 mil km de Inglaterra y solo 400 km de Argentina, geológicamente sobre la plataforma continental patagónica, prolongación natural del territorio asentadas sobre el lecho submarino y unidas al Continente.
Es un reclamo no compartido por el gobierno nacional cuya gestión pone en riesgo grave, muchos otros recursos naturales, financieros y territoriales de Argentina como sucedió el mismo día del partido, cuando se firmó el Decreto 590/2026 que ordenó a la secretaría de Energía convocar a concurso internacional a pedido de la empresa británica Challenger Energy Group PLC para exploración de hidrocarburos (petróleo y gas) en un área de 5000 km² en el mar argentino frente a Buenos Aires.
Lo mismo con el proyecto de ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que elimina restricciones a la venta de tierras a extranjeros y atenta contra procesos de interés social y comunitario en complemento con la modificación a la ley de Glaciares, Manejo del Fuego, ley de Tierras Indígenas, Barrios Populares y alcance del RIGI.
Modifica la potestad del Estado para expropiar con lo que perjudicará a las empresas recuperadas, terrenos manejados por organizaciones sociales y comunitarias, al punto de hacer inviable futuras expropiaciones por declaración de utilidad pública. Pone en serio peligro las vigentes y las que ocupan cientos de empresas recuperadas que no podrán seguir funcionando ni produciendo ni dando empleo a miles de trabajadores y trabajadoras.
Oposición de Rejal y López
En la última sesión del Senado, previa al receso invernal se postergó el tratamiento hasta el mes próximo, pero todo indica que contará con el apoyo de aliados y gobernadores del peronismo dialoguista.
La Rioja estuvo presente en esa sesión con sus tres senadores. El chileiciteño Pagotto de LLA miembro informante de otro de los puntos de la orden del día: nombramiento de los candidatos propuestos por el Gobierno nacional para jueces federales nada dijo sobre la venta de tierras; en cambio los dos peronistas expresaron su rechazo a la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que, de aprobarse en futuras sesiones tiene que pasar a la Cámara de Diputados.
El senador Fernando Rejal fue muy crítico y acusó al bloque oficialista de ponerse la camiseta argentina para tratar este proyecto que “significa lisa y llanamente la entrega de nuestro territorio al capital especulativo extranjero". Por su parte, la senadora Florencia López rechazó la eliminación de “los límites que hasta ahora impedían que ciudadanos o empresas extranjeras concentraran grandes extensiones de territorio nacional, incluidas zonas fronterizas o con reservas de agua. "Es un plan para beneficiar a los que más tienen y a los extranjeros y perjudicar al argentino de a pie".
Extranjerización de tierras
En 2008, cuando Valle Hermoso, pueblo rural de Vinchina, junto con 250.000 hectáreas de tierras más las familias, la escuela, la iglesia, las fincas y una de las reservas de agua dulce más importante de la provincia, todo en un mismo paquete, fue comprado por un pastor norteamericano. Surgió así el proyecto de limitar la venta de tierras a extranjeros, especialmente las fronterizas y con reservas hídricas o mineras.
La trascendencia nacional que alcanzó la venta de todo un pueblo llevó a que, por iniciativa del Ejecutivo nacional ejercido en ese momento por Cristina Fernández se aprobara la ley N°26.737 que hoy el gobierno de Milei busca derogar. Esa ley establecía un tope del 15% para que extranjeros sean titulares de hectáreas del territorio nacional y la prohibición de venta de tierras rurales ribereñas con aguas permanentes, especialmente fronterizas y con recursos como litio, petróleo y agua dulce.
El archivo físico de Medios El Independiente es fiel reflejo de la compra de Valle Hermoso y de los numerosos intentos que vienen de hace décadas de supuestos inversores extranjeros en connivencia con comprovincianos para apropiarse de la región precordillerana con potencial turístico y minero, recursos hídricos en cantidad y calidad, pero también para la especulación financiera obteniendo millonarios créditos con garantía de recursos riojanos.