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Boy Olmi presentó su unipersonal Boy que nació a partir de una investigación familiar

El actor contó que el espectáculo surgió tras más de diez años de búsqueda personal, con foco en los mandatos heredados y el inconsciente transgeneracional.



Boy Olmi atraviesa un momento artístico muy particular con Boy, el unipersonal que presenta en el Teatro Picadero y que, según explicó, nació de una investigación profunda sobre su historia familiar, sus ancestros y los mandatos ocultos que atraviesan la identidad.

 

En exclusiva con la Agencia Noticias Argentinas, el actor contó cómo fue el proceso creativo junto a la directora y dramaturga Shumi Gauto, habló del costado sanador que encontró en el teatro y aseguró que el espectáculo no cuenta solo su historia, sino también la de “todos nosotros”.

 

“Boy es mi unipersonal y no lo pensé especulativamente sobre qué me convenía hacer o cuál es el espectáculo en el que me gustaría estar, sino que es algo que me ocurrió”, explicó el actor.

 

Asimismo, agregó: “Me ocurrió en la vida después de diez años de búsqueda, de preguntas y de situaciones que se fueron encadenando”.

 

Según relató, todo comenzó a partir de una situación familiar vinculada al envejecimiento de su madre, ese proceso lo llevó a hacerse preguntas sobre sus raíces y sobre aquello que se transmite de generación en generación sin decirse de manera explícita.

 

“Empecé a preguntar sobre mis propios ancestros, empecé a preguntarme sobre los mandatos, las cargas, los mensajes que estaban ocultos en mi familia”, recordó. A partir de ahí, inició una investigación sobre lo que definió como “el inconsciente transgeneracional”.

 

Olmi explicó que esa búsqueda apuntó no solo a los valores heredados, sino también a los secretos familiares que pueden transformarse en mandatos o creencias que condicionan la vida: “Aquello tiene que ver con los secretos que la familia guardó y que aparecen en nuestra vida como mandatos, como creencias firmes, y que a veces no nos pertenecen del todo”.

 

Una búsqueda sobre 16 tatarabuelos y múltiples orígenes

En esa reconstrucción personal, el actor llegó a investigar a sus 16 tatarabuelos, sus países de origen, culturas y religiones, por lo que, el trabajo incluyó archivos familiares, libros, museos, iglesias, entrevistas con parientes, historiadores y expertos.

 

En ese camino apareció Shumi Gauto, quien se transformó en una figura decisiva para darle forma escénica al material, según contó, la directora puso el foco no tanto en el pasado lejano de su familia como en lo que todo ese proceso le estaba provocando en el presente: “No me interesa tanto su historia lejana, familiar, sino me interesa saber qué te está pasando a vos en este momento de la vida”.

 

A partir de esa pregunta, comenzó un trabajo de dos años basado en charlas, improvisaciones y relatos personales que luego Gauto transformó en dramaturgia: “Ella fue grabando y registrando todo lo que yo le contaba. Con todos esos relatos, finalmente elaboró una dramaturgia que se transformó en una obra de teatro”.

 

El director de la obra subrayó que el espectáculo no tiene ficción en su contenido, aunque sí se convirtió en una pieza teatral con estructura y texto dramático. “No tiene nada de ficción, porque son las cosas que dije yo de absoluta verdad”.

 

El actor aseguró que Boy produce un efecto muy fuerte tanto en él como en el público: "Lo que pasa con este espectáculo es tremendamente sanador para mí, pero también para el público que lo ve. La gente se divierte mucho, se conmueve y también se va con muchas preguntas”.

 

En ese sentido, remarcó que el material excede su experiencia personal y toca aspectos universales de la vida de cualquier espectador: “Esto no es un espectáculo sobre mi historia, es un espectáculo sobre la historia de todos nosotros. Con nuestros vínculos, con nuestros padres, con nuestros hijos, con el amor, con la vida, con la muerte, con el sexo, a todos nos pasan cosas parecidas”.

 

“El teatro tiene una función social, sanadora”

Durante la charla, también se detuvo en su mirada sobre el teatro y el rol que cumple en la vida de las personas, aunque aclaró que la obra no pretende ser terapéutica, sí consideró que el teatro puede producir transformaciones profundas, ya que para el actor, nadie debería salir de una sala de la misma manera en que entró.

 

“La gente no tiene que salir de ningún teatro como entró. La gente tiene que ser modificada por las emociones”, expresó.