
En el marco de las festividades chayeras, Chilecito propone una de las experiencias más singulares de su agenda cultural la Noche de Capillas.
El evento, programado para el miércoles 4 de febrero entre las 20 y las 22, invita a residentes y turistas a un recorrido nocturno por los Monumentos Históricos Nacionales que custodian la fe y la arquitectura del Valle de Famatina desde los siglos XVII y XVIII.
Esta iniciativa busca despojarse del bullicio festivo para ofrecer un espacio de introspección y valoración del patrimonio sacro riojano. El circuito abarca ocho templos emblemáticos que destacan por su construcción en adobe y piedra, materiales que han resistido el paso de los siglos.
Entre las paradas obligatorias se encuentra la Capilla de Nuestra Señora de la Merced en La Puntilla, famosa por su imaginería colonial, y la Iglesia de Santa Clara de Asís en Los Sarmientos, que data de 1764 y conserva un portal de algarrobo con dinteles labrados. Estos espacios, iluminados especialmente para la ocasión, permiten apreciar detalles arquitectónicos que suelen pasar desapercibidos durante las visitas diurnas. A medida que el recorrido avanza hacia los distritos, la Iglesia de la Inmaculada Concepción en Malligasta se impone con sus muros monumentales, mientras que la Capilla de San Nicolás sorprende a los visitantes con un retablo trabajado en oro a la hoja por artesanos guaraníes.
El misticismo se intensifica al visitar templos más distantes como el de San Sebastián en Sañogasta que atesora imaginería altoperuana de gran valor artístico y la iglesia de Santa Rosa de Lima en Anguinán, reconocida por su singular torre octogonal. Desde la Secretaría de Turismo local subrayan que la Noche de Capillas no es solo un paseo religioso, sino una oportunidad para comprender la historia social de la región a través de sus oratorios familiares y templos comunitarios.
La apertura nocturna de estos edificios, declarados Monumento Histórico Nacional, constituye un hito cultural que permite a las nuevas generaciones conectar con las raíces de un pueblo que ha forjado su identidad entre cerros y viñedos.