
Los teléfonos celulares y smartphones que ingresan al país ya no pagan aranceles a la importación. La medida busca ampliar la oferta de dispositivos, facilitar el acceso a la tecnología y bajar precios a consumidores.
El cambio forma parte del Decreto 333/2025, de mayo del año pasado, que modificó el esquema arancelario del Mercosur y abrió la puerta a una rebaja significativa en el costo de productos tecnológicos importados.
La medida establecía un esquema de reducción progresiva del Derecho de Importación Extrazona para teléfonos celulares y smartphones: a partir de la entrada en vigencia del decreto comenzaron a tributar un 8% y desde el 15 de enero de 2026 se eliminó por completo el arancel.
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, celebró la medida y afirmó: “Se trata de una medida pro empleo, pro crecimiento, y progresiva.”
La medida se basa en la necesidad de mejorar la oferta y el acceso a bienes de informática y telecomunicaciones. Se prevé que esta decisión tendrá un impacto directo en el bolsillo de los consumidores, ya que es de esperar que una mayor variedad de modelos y una competencia más intensa en el mercado local impulsará una baja en los precios finales de estos productos.
Esto no solo podría achicar la brecha de precios con países vecinos, sino también facilitar el recambio de dispositivos y el acceso a tecnología más avanzada, un factor clave para la inclusión digital, el trabajo remoto y el uso de servicios digitales.
Además, el decreto combina esta apertura con incentivos a la producción nacional, especialmente la radicada en Tierra del Fuego, al reducir o eliminar impuestos internos para determinados bienes fabricados bajo el régimen especial de la Ley 19.640.