
Hoy, 11 de agosto se celebra en toda Latinoamérica el Día del Nutricionista por lo que Medios El Independiente dialogó con la Lic. en Nutrición Lucía González M.P. 14, quien comentó los importantes cambios culturales que fueron sucediendo tanto en el rol del nutricionista como en la sociedad en cuanto a la alimentación saludable, habló también del impacto de las redes sociales, la influencia de lo emocional y económico al momento de consumir alimentos entre otros temas relevantes.
Un nutricionista es un profesional de la salud especializado en el área de la alimentación y la nutrición. Su principal objetivo es brindar asesoramiento y educación a las personas sobre la importancia de una dieta balanceada y saludable para lograr una óptima salud y bienestar.
Siguiendo este precepto es que Medios El Independiente ahondó en la temática donde la información en el modo en que nos alimentamos es primordial para llevar un estilo de vida que contribuya a la salud de las personas.
Con una vasta trayectoria en el ámbito de la salud, Lucía González, nutricionista, advirtió de manera positiva los cambios culturales en materia de alimentación y del rol que cumplen estos profesionales en la comunidad, “por suerte hay un cambio porque las nutricionistas estábamos estigmatizadas por así decirlo, solo para recomendar planes de alimentación para descenso de peso y hoy, buscan a la “nutri” para mejorar sus hábitos alimentarios, reforzar algunos hábitos que se trae de la casa y como siempre digo, no todo lo que trae el paciente es malo”.
“Fuimos ganando espacios y lugares donde se incorporó a la nutricionista en el trabajo en equipo, ya que nuestro rol es también el de prevenir y promover y hacemos el trabajo de asistencialismo”.
Cambio de hábitos
González argumentó que trabaja con la reeducación alimentaria “porque esto es un proceso, es desaprender lo aprendido que traemos de nuestra familia, nuestra cultura de nuestros padres, de nuestros antepasados de como alimentarnos”.
“Los cambios no son nada fácil sobre todo en los adultos, es difícil pero no imposible, se trabaja con pequeños cambios, el paciente que no está acostumbrado a comer fruta, iniciamos por ahí, de a poco por lo menos empezar a incorporar media fruta, un cuarto de fruta o incluirla en algún licuado o preparación y de a poquito ir mejorando el hábito o el mal hábito que tiene, esto es un proceso, todo proceso lleva su tiempo. Los pequeños cambios hacen grandes cosas y que sea sostenido”, sentenció.
La especialista precisó que “todo plan alimentario debe ser completo porque todo ser humano necesita tanto de proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas minerales, no hay una dieta que funcione, al paciente se le enseña porque hay un impacto en el metabolismo que desencadena en enfermedades como la diabetes el hipotiroidismo, cardiovasculares etc todo tiene que ver con la historia que trae el paciente “toda mi vida hice dieta y nunca logre bajar”, fue porque ninguna dieta funcionó”, indicó.
Señaló también el cambio que observó en los adolescentes que “tienden a tener una alimentación saludable, no hablamos de dieta, sino que se tomó un poco más de conciencia”.
Agregó que “cuando uno comienza a cuidarse ya lo catalogan que está haciendo dieta y no es así, es comer saludable”.
Además, resaltó la importancia de la familia de “acoplarse a este cambio”.
“Tiene una connotación psicológica del vínculo que tenemos con la comida”
González habló de la relación que hay en lo emocional al momento de alimentarse remarcando que “influye muchísimo en la alimentación”. Cabe aclarar que trabaja en el Centro Primario de Salud del Faldeo del Velasco y manifestó que hay una verdadera labor en equipo con el psicólogo, cardiólogo, profesores de educación física y kinesiólogo, “tratamos de trabajar en coordinación como lo es con la persona con obesidad que tiene que ser acompañada por todos los integrantes del equipo y lo emocional tiene un impacto muy importante”.
Factor económico
Es un elemento importante también, ya que los profesionales adaptan la alimentación para que sea lo más saludable posible, además de enseñarles a priorizar alimentos.
“Muchas veces el paciente prioriza alimentos que no son nutritivos y más caros y otros que son más nutritivos y de bajo costo”.
Lucía Gonzáles resaltó que “cuidamos hasta el bolsillo del paciente, porque si yo no puedo adecuar mis hábitos a mi nivel socio económico, nunca voy a poder hacer un plan alimentario”.
Redes sociales
Al respecto, la nutricionista aseveró que “muchas veces las redes desinforman más de lo que informan a la comunidad. Vemos medios que son serios o notas que tienen una evidencia científica y otras que no, como los influencers de gente que es famosa que hizo alguna dieta y eso impacta mucho en la comunidad”, al tiempo que admitió “nosotros no hablamos de dietas sino de planes alimentarios personalizados que no todos se adecuan a todo”.
“Las redes influyen mucho porque nos venden un producto que es ‘saludable’ y no es tan así, siempre recomendamos lo casero, siempre digo todo lo que viene en paquete, en bolsa tiene sus aditivos y conservantes que desconocemos”, por lo que aclaró que su rol también es el de enseñar al paciente a leer e interpretar las etiquetas.
“Comida rápida”
Los tiempos cambian, como así también, los comportamientos de las personas al momento de elegir alimentarse, en este sentido la nutricionista sostuvo que “la gente acude a la comida chatarra por el tema del tiempo y la vorágine del día a día, en la actualidad la mujer sale a trabajar, antes la comida casera la elaboraban nuestras madres y abuelas y hoy el ritmo de vida nos lleva a la compra de alimentos procesados y ultraprocesados y lo rápido”, además precisó que es importante la organización para lograr consumir comida saludable.
Mensaje a la comunidad
“Comenzar con pequeños cambios que sean sostenidos, modificar hábitos y estilo de vida, no dietas, no tratamientos a corto plazo porque no funcionan”, manifestó.
Lucía González, es Licenciada en Nutrición del Instituto de Educación Superior Barceló, atiende de lunes a viernes de 8 a 12 horas en el CAPS del Faldeo del Velasco de la ciudad de La Rioja y de 17.30 a 21 los miércoles, en el Sanatorio Rioja, por turnos comunicarse al teléfono 3804-568597.