
Desde 1983, cada 6 de agosto se celebra en Argentina el Día del Veterinario, en conmemoración de la primera clase universitaria de esa carrera. En esta ocasión, Medios El Independiente dialogó con la veterinaria María Sol Alizzi (M.P. 159), quien compartió su perspectiva sobre el rol de los veterinarios en la sociedad y los cambios culturales relacionados con la adopción de mascotas.
María Sol Alizzi descubrió su pasión por los animales desde temprana edad, inspirada por su hermano Franco, también veterinario: “Los animales me gustaron desde muy chica siempre tuve perros, gatos en mi casa, pero el principal motivo el de elegir la carrera, es que mi hermano es veterinario, él también ama los animales y desde chiquito perseguía arañas, víboras así que decidió ser veterinario y me impulsó y mostró lo lindo de la profesión”, comentó.
“Me gustan todos los animales, pero para elegir trabajar elijo los pequeños que son los perros y gatos o animales domésticos”, y son los que más la visitan en su consultorio, sin embargo, son los insectos el área que no trabajaría, al tiempo que aclaró que no le agrada la producción vacuna, porcina etc...

El rol del veterinario
Al respecto, la especialista expresó que “hoy en día veo mucha mejoría, si bien hace 3 años que me recibí, pero veo la diferencia a nivel cultural que ahora las mascotas son un miembro más en la familia y buscan acudir a su veterinario de confianza. Antes por ejemplo se veían perros a punto de morir y recién los llevaban al veterinario. Ahora se nota el gran cambio. Esa forma de tratar su perro o su gato como un “hijo”, es parte de su familia.
“Por ahí me dicen mi hijo no pudo venir y yo soy su abuela y tengo que venir… es porque ya son parte de la familia”, ejemplificó la veterinaria.
Con los cambios culturales que mencionó la facultativa, remarcó el vínculo que se genera entre las personas y las mascotas que también actúan de compañía o apoyo emocional logrando un bienestar, en este sentido Alizzi dijo que “es una cuestión hormonal cuando uno toma contacto visual con el animal y el animal hacia nosotros se libera la oxitocina que es la hormona del amor, la calma, entonces tenemos una fuerte conexión con los animales”.

Con pocos años, pero intensos en el ejercicio de la profesión, Alizzi contó su experiencia siendo en su mayoría placenteras sobre todo cuando un animal se “recupera o ayudo y se van curando”, en su opuesto no pasa más de alguna mordedura de algún perrito o gatito que se produce por el miedo o estrés del animal.
Para María Sol ser veterinario es “tener mucha empatía, mucho amor para los animales tiene sus cosas buenas y malas, pero abunda lo bueno, cuando vemos que un animal está mejorando, te llena el alma y eso es lo mejor”.
También habló de ciertos mitos que no contribuyen a la salud de las mascotas y aseveró que “con el tiempo se van perdiendo por ejemplo me tocó casos de perritos que vienen con las orejas cortadas porque supuestamente cuando se desangran sale el virus del moquillo, hay veterinarios que reaccionan un poco mal en mi caso trato de hacerles pensar un poco en esa situación para que no lo hagan y no hacer ese tipo de amputaciones, como también el de echarles líquidos tóxicos cuando tienen sarna, hay que acudir a la consulta de un veterinario”.

Uniendo personas y fuerzas por un fin
El amor y respeto por los animales, se refleja en las personas que trabajan para proteger y defenderlos del abandono es así que María Sol admitió que “ tenemos mucho contacto con las asociaciones protectoras con rescatistas que trabajan en conjunto y a veces de forma anónima y le brindamos ese servicio si es que hay algún animalito que no tiene hogar, ellos juntan el dinero y nos pagan en cuotas cuando pueden, también nos consultan y nosotros trabajamos con ellos de esa forma”, agregó, por lo que el trabajo mancomunado da sus frutos.
Día del Veterinario
Para este día especial, Alizzi auguró para sus colegas que puedan especializarse y dijo que “deberíamos especializarnos y de esa manera valorar y hacer respetar nuestra profesión, si nos quedamos en los conocimientos básicos no es suficiente, hoy en día ya no es suficiente, la gente te pide más especialidades, sino tiene que trasladarse a otras provincias”.
Además, sostuvo que el colegio médico de veterinarios tiene dificultades y no se encuentra activo por lo le daría grandes satisfacciones a esta comunidad con la activación de este ya que hay en la provincia un gran número de facultativos de esta rama.
En otro sentido y como profesional en ejercicio, Alizzi expresó un mensaje a los futuros colegas y dijo que “traten de estudiar lo más que puedan, de hacer mucha práctica que es lo que hace falta cuando estudiamos en la universidad para cuando salimos a la vida laboral”, añadió la importancia de “tener contacto con la gente, hay que saber tratarla y es lo más difícil”.

“Una mascota no es un juguete”
Al momento de decidir adoptar una mascota en el hogar, “traten de concientizarse en lo que van a hacer, adoptar una mascota es muy lindo, pero tienen que saber que es una gran responsabilidad que hay que tener economía, amor, respeto y tiempo. Hoy en día son parte de la familia si adoptas un animal es necesario tener esos requisitos porque caso contrario se hace muy difícil”.
“Vacunar, desparasitar, castrar, amor, respeto y tiempo para ellos”, y sentenció “una mascota no es un juguete”.

María Sol Alizzi se encuentra terminando la especialidad en Clínica de Pequeños Animales, además de una diplomatura en Dermatología, atiende en “Rafa veterinaria” en la avenida Ramírez de Velasco y realiza consultas a domicilio al teléfono 3804-298279 en la ciudad de La Rioja.