
Ayer se llevó a cabo la decimocuarta audiencia en el juicio por el esclarecimiento del homicidio de Wenceslao Pedernera y demás causas que enfrenta el imputado Eduardo Abelardo Britos. La misma se desarrolló en el Tribunal Oral Federal Provincial, donde declararon Vicenta Claudia Soria, Fernando José Pedraza, María Illanes, Alicia Asís y Carlos Gómez, tratándose de uno de los encuentros con mayor cantidad de testigos.
El tribunal estuvo presidido por el juez Dr. José Camilo Quiroga Uriburu, Mario Martínez y el Dr. Juan Carlos Reynaga, quien lo hizo a través de videollamada por Zoom. De igual manera, lo hizo el Dr. Hugo Biafore, quien representa al Ministerio de Derechos Humanos de la Nación y de la provincia de La Rioja.
En sala del Ministerio Público Fiscal se encontraban la Dra. María Virginia Miguel de Carmona, representando a la familia de Wenceslao Pedernera; el obispado; la Dra. Mirta Sánchez, la Dra. Viviana Reynoso y la Dra. María Elisa Reynoso, en querellas particulares, y en la defensa del imputado, el Dr. José Nicolás Chumbita.
En la apertura de esta nueva audiencia, prestó declaración Vicenta Claudia Soria, quien trabajaba en escuelas rurales y fue detenida el 24 de marzo de 1976. Sobre ese día, comentó: “Tenía un trabajo para el Consejo de Educación y me dijeron: ‘hoy no trabaja, no va a haber actividad en el Consejo’, porque habían detenido a Schaller (Plutarco), que trabajaba en el Diario El Independiente”, dijo.
La detención de la testigo se concretó mientras se encontraba visitando a la mujer de Schaller, a quien fue a ver luego de enterarse de la detención de él. “Cuando llegué ahí, me doy que había una gran cantidad de gente del Ejército”, relató Vicenta, añadiendo: “Me ‘levantaron’ en un vehículo e inmediatamente me llevaron al Instituto de Rehabilitación Social (IRS)”.
En parte de su relato, Soria contó: “Yo trabajaba en escuelas rurales y veía necesidad en mis alumnos, quienes a veces iban descalzos a la escuela porque no tenían qué ponerse”, exclamó, y recordó una anécdota: “Vine a la Catedral, recién había llegado Monseñor Angelelli; me vine con ellos (estudiantes) y venían descalzos.
Cuando terminó de dar la misa, me acerqué y le dije ‘vengo con mis alumnos, realmente esta es la verdad de mi provincia y de mis niños, mírelos usted, pero usted (por Angelelli) ya se va a poner en contacto con las familias de prestigio de aquí y nunca va a ir a ver las necesidades del pueblo’”, contó, y agregó: “Al poco tiempo voy a la escuela y veo que estaba una camioneta parada ahí, era él (Angelelli), que había ido al campo. Enseguida vinieron los del Ejército, rodearon la camioneta de Angelelli y se lo llevaron”, aseguró. Por otra parte, y al ser consultada por el ex alférez Eduardo Abelardo Britos, Soria dijo: “Nos sentíamos como unos bichos, porque él, con esa autoridad, se llevaba todo por delante.
Entraba a los gritos, siempre nos ponía de rodillas y nos golpeaba”, afirmó. A su vez, relató que estuvo unos días en una celda particular, de muy reducido espacio, en la que no tuvo agua ni comida.
Sobre esto, indicó: “Ellos (gendarmes) se reían, gozaban cuando uno pedía comida y agua a los gritos”. Luego, Soria se refirió a sus compañeras, quienes estuvieron detenidas en el IRS con ella: “Yo las veía como una madre, mis niñas”, dijo con ternura, y agregó: “Tenían una fortaleza, que nos alentábamos entre todas para hacernos fuertes y superar cada instancia”, dijo, y finalizó su testimonio diciendo sobre Britos: “Era un pobre hombre, que gozaba hacer las cosas que lo mandaban que hiciera.