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23/08/22

La muerte de Daría Dúgina presiona a Putin

El asesinato de la hija del filósofo conservador Alexander Dugin agudiza el reclamo social por una victoria decisiva en Ucrania y la ruptura definitiva con Occidente.



El asesinato de Daría Platónova Dúgina, la hija del filósofo y geopolítico conservador Alexander Dugin,   cometido   el   pasado   sábado   20   en   las   cercanías   de   Moscú   por   una   militante   de   la organización   nazi   ucraniana   Azov   al   servicio   de   la   inteligencia   de   ese   país   (SBU)   puede parangonarse en sus intenciones  y efectos  posibles a la solicitud de incorporación  a la OTAN formulada por el presidente  Volodymir Zelensky en septiembre  del año pasado: ambas  fueron provocaciones,  para empujar  a  Rusia  a una intervención  violenta  no deseada. La  primera  está acarreando más daños para el provocador que para el provocado. Queda por ver qué sucederá con el segundo desafío.

Darya Dugina (29), hija del filósofo conservador Alexander Dugin, asesinada en un atentado contra su padre.

Los   hechos   clave   de   la   tragedia   ya   se   han   establecido.   Un   todoterreno   Land   Cruiser   Prado, propiedad de Dugin y con Daría (de 30 años) al volante, explotó el sábado alrededor de las 22 hs. en una carretera cerca del pueblo de Bolchie Vyazemy, a poco más de 20 km de Moscú. Ambos venían de un “Festival de la Tradición” en el que el filósofo había pronunciado una conferencia.

En   el   último   momento   Daría   tomó   el   todoterreno   y   su   padre   la   siguió   en   otro   coche.   Según testigos presenciales, se produjo una explosión en la que el coche de la joven quedó envuelto en llamas y chocó contra un edificio de la carretera. El cuerpo de la víctima se calcinó hasta quedar irreconocible.

El Comité de Investigación ruso no tardó en determinar que el artefacto explosivo improvisado -unos 400 gramos de TNT sin encapsular- estaba colocado bajo la parte inferior del todoterreno, en el lado del conductor, y fue operado a distancia.

 

Natalia Vovk Shaban, ucraniana, 43 años, sindicada como autora del atentado contra Daría Dúgina.

Como   autora   del   atentado   fue   identificada   Natalia   Vovk   Shaban,   de   43   años,   miembro   de   la organización nazi ucraniana Azov, quien puso la bomba junto con su hija de 12 años. Entró a Rusia en un auto Mini Cooper, alquiló un departamento en el mismo edificio donde vivía Daría Dúgina y vigiló atentamente sus pasos. Para no generar sospechas, posiblemente fue su hija quien colocó el explosivo bajo el vehículo, mientras Dugin daba su charla. Al día siguiente la terrorista y su hija atravesaron la frontera con Estonia.

Alexander Dugin era un objetivo de la lista Myrotvorets, las siglas del Centro de Investigación de Indicios de Crímenes contra la Seguridad Nacional de Ucrania que trabaja junto con la OTAN cogiendo información sobre "terroristas y separatistas prorrusos".

El   domingo   21   Maria   Zajárova,   vocera   de   la   Cancillería   rusa,   dio   una   declaración   en   la   que expresó sus condolencias a Alexander Dugin, condenó a quienes festejan ese asesinato y pidió que se cumplan las leyes nacionales e internacionales contra el terrorismo.

Alexander Dugin es una personalidad controvertida dentro y fuera de su país. El filósofo, creador de la “cuarta teoría” e impulsor de la unidad euroasiática, ha tenido una trayectoria política muy cambiante, pasando de ser comunista a fanático nacionalista y ferviente cristiano ortodoxo. No es asesor de Putin ni tiene tanta relevancia en Rusia, como se afirma en Occidente.

Sin embargo, más allá de su personalidad, es preciso colocar esta nueva fase del conflicto en su lugar, dice el periodista brasileño y analista internacional Pepe Escobar. “El problema es que las reglas   han   cambiado,   afirma,   y   el   combo   SBU/OTAN,   ante   una   debacle   indescriptible   en Donbass, está subiendo el dial de sabotaje, contrainteligencia y maniobras diversivas.

Empezaron bombardeando   territorio   ruso,   agrega,   se   extendieron   por   la   cuenca   del   Don   -como   cuando intentaron matar al alcalde de Mariúpol-, incluso lanzaron drones contra el cuartel general de la Flota del Mar Negro en Sebastopol, y ahora, con la tragedia de Daría Dúgina, enumera, están a las puertas de Moscú.”

Posiblemente dichas acciones sean irrelevantes para cambiar el curso de la guerra en el teatro de operaciones, pero   la continuación   de   esta   serie   de   sangrientas   operaciones   psicológicas   puede resultar extremadamente dolorosa para la opinión pública rusa y empujarla a exigir un castigo devastador. Está claro que Moscú y San Petersburgo se han convertido en escenarios de guerra.

La   verdadera   cuestión,  y   la   más   candente,  es   hasta  qué   punto   reaccionarán   el   Kremlin   y   la inteligencia rusa. Los ataques de Kiev a las puertas de Moscú trasponen la "línea roja" puesta por Moscú y exigen una respuesta a la altura de la promesa repetida por el propio Putin de golpear los "centros de decisión". Será una decisión fatídica, porque Moscú no está en guerra con Kiev sino con la OTAN y viceversa. Todas las apuestas se están haciendo a que la tragedia de Daría Dúgina acabará acelerando el calendario ruso e imponiendo una revisión radical de su estrategia a largo plazo.

Para Moscú sería muy fácil decapitar la dirigencia de Kiev con unos pocos cohetes hipersónicos. Sin embargo, si lo hace, ¿con quién negocia después? Por el contrario, si el Kremlin no hace nada, estará abriendo las puertas a una invasión terrorista.

En un posteo en Telegram antes del asesinato de su hija, el propio Dugin marcó lo que está en juego: “Creo que el régimen de statu quo en  Rusia  no  puede   durar  teóricamente   más   de  seis meses.   La   desesperada   resistencia   del   régimen   atlantista   de   Kiev   exige   a   Rusia   sustanciales transformaciones   internas, que   son   fundamentales. estructurales, ideológicas, de   personal, institucionales, estratégicas”.

 

Fuente: Télam