
18/03/22
Ya pasaron 46 años de aquel 24 de marzo de 1976 en que se produjo la dictadura militar genocida en Argentina. Marcela Ledo lleva exactamente la mitad de su vida reclamando memoria, verdad y justicia. Tres palabras que hay que llenar de contenido, expresó y como Madre de Plaza de Mayo, filial local, espera conocer la verdad sobre qué pasó con los 30 mil detenidos-desaparecido, incluido su hijo Alberto Ledo. Pidió juicio y castigo a los responsables.
Con sus 91 años a cuestas, con un espíritu fuerte para no correrse de su objetivo de vida y de lucha, Marcela Ledo junto a su hija Graciela recibieron a INVOX en su hogar del barrio Ferroviario. La presencia de Alberto, se percibe muy vívida en ese hogar donde alcanzó a vivir pocos años hasta que partió a estudiar en Tucumán la licenciatura en Historia y luego ser convocado para el servicio militar en La Rioja donde fue desaparecido.
En algunos tramos de la entrevista, las lágrimas afloran cuando rememoran el dolor de vivir con esa ausencia insustituible y parece que todo se resquebraja, pero luego emerge un amor infinito que da paso a la fuerza y la esperanza que las lleva a no bajar los brazos y seguir reclamando justicia, porque de la memoria y una parte de la verdad, como ellas dicen se ocupan de gritar en cada marcha, (cuando fue el juicio oral) en los numerosos viajes que hicieron a lo largo del país y fuera de las fronteras para hacer conocer al mundo lo que estaba ocurriendo en Argentina.
Para la familia Ledo, no es solamente convivir con una foto en el comedor, sino eligieron vivir la vida coincidente con los valores y banderas de lucha de Alberto, “no solamente para nosotras, sino para mi hijo que no lo conocieron, como tampoco mis nietos. Ese compromiso de ese hombre tan lúcido y comprometido es un orgullo seguir con la lucha. Es una forma de vida, en mirar al otro, ser solidarios. Había una generación que quería otra cosa y justamente fue desparecida”, acotó Graciela.
IN: ¿Por qué es necesario ejercer la memoria y contarles a las nuevas generaciones qué pasó el 24 de marzo de 1976?
Marcela: Tenemos la obligación y una misión sagrada de ilustrar y hacer conocer a los jóvenes la verdadera historia, sobre lo que pasó, contar por qué no están los 30 mil desaparecidos. Cada 24 de marzo es una fecha que no podemos quedarnos en la casa, entonces salimos a marchar. Pasaron 46 años del golpe genocida, la mitad de mi vida en lucha, hemos andado tanto gritando, en todas las plazas, pidiendo justicia y buscando a mi hijo. En los encuentros de Madres que hemos tenido en San Juan, Neuquén, Tucumán, Catamarca donde no hay Madres pero hay un grupo muy lindo que trabaja con Abuelas, Santa Fe, Rosario, Gualeguaychú, Capital Federal, La Plata, Mar del Plata, Concordia, entre otras provincias donde hubo filiales. Acá en La Rioja me acompaña Luisa Torres de Toledo (que está enferma desde hace tiempo) y quedé yo, en la medida que puedo estoy haciendo presencia, recordando lo que fue, teniendo siempre presente a los desaparecidos, no podemos olvidar ni perdonar ni reconciliarnos”.
Graciela: Ese día, el 24 de marzo del 1976 ha quedado grabado en la memoria del pueblo argentino y del mundo, el genocidio argentino es uno de los tres genocidios del siglo XX. Como una manera de recordarle a todo el mundo y hacerle conocer a las nuevas generaciones qué ha pasado, es decir lo que hace el poder del mundo quienes determinaron lo que debía pasar en todos los países de Latinoamérica. Un plan orquestado por EEUU y la CIA para acallar todas las voces y la conciencia que se estaba generando en Latinoamérica para lograr una definitiva independencia de los poderes del mundo, vemos que pasó en la Argentina con un golpe genocida con la mayor crueldad por la cantidad de víctimas, pero también en Chile, Uruguay, Paraguay.
IN: ¿Qué deberían conocer los y las jóvenes sobre las consecuencias de ese golpe genocida y qué ideales perseguía la generación desaparecida?
Graciela: En la Argentina nos debe resonar para siempre ese día, como el día en que se terminó la libertad, se terminó el derecho a la vida. Hay que dejar en claro que fue un golpe- cívico- militar- eclesiástico y empresarial, no hubo excesos ni error. Fue un golpe premeditado y orquestado, no como dijo recientemente el presidente Alberto Fernández que los militares se excedieron, cuando en realidad hicieron desaparecer una generación lúcida que quería otra sociedad, quería instaurar un nuevo orden que era el Socialismo, en realidad querían eso y fueron ideas excelentes. Hubo un compromiso de esa generación que hasta fueron capaces de dar sus vidas. Por ahí sabían a lo que se exponían pero no en la magnitud de lo que fue realmente, una generación que se perdió, fueron pocos los sobrevivientes y muchos quedaron con miedo, muchos emigraron pero al observar lo que está sucediendo en el país en este momento, nos damos cuenta que es la generación que falta, la generación militante, entendida como entregar la inteligencia y fuerza en pos de un objetivo. No la militancia actual que es por un cargo o sueldo. En esos tiempos la militancia se realizaba en bicicleta o caminando en los lugares más humildes, universidades, escuelas, fábricas. La finalidad del golpe fue para hacer desaparecer a esa generación que en la Argentina específicamente había logrado militar en todos los ámbitos de la vida y de la cultura, y lograron en parte ese objetivo.
IN: En ciertos sectores de derecha se desconfía sobre si fueron 30 mil los desaparecidos, cómo se estableció esa cifra?
Graciela: Los que vivimos en esa época, manejamos cifras, ya en el año 1978 se hablaba de 22 mil desaparecidos pero ahora, estamos convencidas que no son 30 mil sino muchos más. Para citar un ejemplo: en La Rioja teníamos 33 desaparecidos denunciados y ahora son más de 50 personas, si decimos 30 mil y nos quedamos cortos. Otro ejemplo: se hablaba de 129 soldados conscriptos detenidos desaparecidos como es el caso de Alberto, eran soldados que estaban en ese momento bajo el mando de las tres fuerzas armadas del país. El general José Luis D’Andrea Mohr. autor del libro “El Batallón perdido” nombra uno por uno a los soldados desaparecidos que eran los denunciados hasta ese momento. Esa cifra aumentó a más de 200 los soldados detenidos desparecidos. También hay muchos familiares que no denunciaron.
IN: ¿Qué pasa con la verdad y justicia?
Graciela: Es bueno ejercer la memoria, pero una memoria con justicia y con verdad y eso no lo tenemos todavía, hay víctimas como nuestra familia que no tiene la Justicia. La verdad la hemos conseguido de a poco pero no toda la verdad, no sabemos adónde está Alberto Ledo, dónde cayó. Después del juicio algunos indicios hay pero no tenemos a sus asesinos presos después de una lucha de más de 40 años, mi madre se pasó 46 años de vida luchando (en setiembre cumplirá 92 años). No tenemos la justicia porque es una justicia corrupta, cómplice de los genocidas y ahí tenemos por todo lo que lucharon nuestros desaparecidos, nuestros presos políticos, exiliados, no tuvo su correlato en cambiar esas estructuras tan corruptas como la Justicia argentina, hace poco se hizo una marcha y un acto pidiendo un cambio en la Justicia pero el cambio no para que beneficie y meta preso a algunos, sino en todos los estamentos de la justicia, por ejemplo tenemos Tribunales Orales cómplices, como lo vimos en la causa Pedro Adán Olivera y de su hijo Ramón Alfredo Olivera y en la nuestra, con todas las pruebas aportadas, los jueces eligieron hacer oídos sordos a las pruebas y recurrir a la Obediencia Debida, como el caso del ex Jefe del Ejército César Milani”.
IN-Cuando se habla de memoria, también hay que incluir al sistema educativo como sostén y difusor de la historia ¿Qué ocurre en las escuelas al respecto?
Graciela: En las escuelas se trabaja muy poco, está en la currícula trabajar el 24 de marzo, se envió en 2010 mas o menos, un material impresionante para trabajar estos temas. En muchas escuelas no llegaron a abrirlos y quedaron en las cajas, algunas desaparecieron y en la mayoría no fueron utilizadas. Los docentes se escudan en que las autoridades no quieren, pero no es que quieren o no quieran, está establecido que el 24 de marzo es el Día de la Memoria, Verdad y Justicia. Deben ser analizado y debatido. Hay muchas escuelas donde uno o dos maestros por fuera de la autoridad lo trabajan en las aulas y son las escuelas que nos llaman a nosotros para que vamos a dar una charla y contarles vivencias, también convocan a ex presos políticos para dar testimonio. Aún, así nuestra lucha sigue vigente. No hemos conseguido que todos los genocidas estén presos, que los que llegan a juicio tengan lo que se merece, que es la cárcel común, hay personas que no están enfermas ni tienen 70 años, se merecen la cárcel por lo que hicieron, pero es la justicia la que no avanza por estos delitos de lesa humanidad.
IN- ¿Cómo vivieron este proceso de enjuiciar y encarcelar a los responsables, especialmente acá en La Rioja y en el caso Alberto Ledo?
Graciela:Tenemos una consigna “Como a los nazis les va a pasar, adonde vayan los iremos a buscar”. En algunos casos se fue dando después de muchos años, porque había gente como Milani, que descubrimos que tenía que ver con la desaparición de Alberto y con la detención y tormento del padre de Alfredo Olivera, muchos otros hechos de la represión en La Rioja denunciados por Plutarco Shaller, Verónica Matta, Topo Illánez. César Milani es un militar que participó de la represión en La Rioja, pero lamentablemente no está preso porque el poder político lo amparó y lo sigue haciendo porque fue Jefe del Ejército y Jefe de la Inteligencia Militar. El conoce bien a los jueces, a los políticos, y ellos le tienen miedo, se manejan con otro tipo de prebendas por eso la clase política. Los jueces le deben mucho a las víctimas. Nos deben la justicia, porque nosotras podemos trabajar la memoria, pero la verdad no la tenemos y la justicia menos. Que sepamos cada uno qué pasó.
IN: Durante el juicio ¿se pudo establecer el destino de Alberto o lo que ocurrió a partir de su desaparición?
Graciela: En nuestro caso tuvimos que llegar al juicio oral para conocer lo que había pasado con Alberto, ahora lo sabemos, pero no sabemos dónde lo sepultaron, adonde está y a lo mejor no lo sepamos nunca. Las fosas comunes de la zona de Tucumán, las taparon de tal manera que fueron cubiertas con material, cemento y es muy difícil investigar, tarea de la que no sólo fue responsable el gobierno de Mauricio Macri, también el actual porque han reducido muchísimo el presupuesto de los equipos de Antropología Forense que rescatan e identifican los cuerpos. Estos equipos son un hito en la Argentina, pero ahora están sin presupuesto, uno de ellos es el que estaba trabajando en el Pozo de Vargas de Tucumán, (donde estimamos que podría estar Alberto) ubicado cerca del arsenal de Miguel de Azcuénaga que fue un centro de tortura y exterminio de todo el noroeste. Ahí llevaron a muchos detenidos desaparecidos de La Rioja, Jujuy, Salta. Hasta hace poco había un solo científico trabajando, que lo hacía de vocación, cuyos honorarios les adeudan desde hace tiempo, más la infraestructura que hay que sostener. Qué verdad vamos a conocer si no se continúa investigando, tampoco se inició el juicio Arsenal de Miguel Azcuénaga por otros desaparecidos que incluye a Alberto.
IN: ¿En qué situación se encuentra actualmente el juicio?
Graciela:Tuvimos la pésima noticia a finales del 2021 que la Cámara de Casación confirmó la absolución de Milani y se mandó a revisar la situación del capitán Sanguinetti condenado por el Tribunal Oral a 14 años en suspenso. Mientras tanto no tenemos a ninguno preso, solo la responsabilidad de los tres que lo ingresaron a Alberto al arsenal de Miguel de Azcuenaga el 16/12/76, dos oficiales de La Rioja, Otero y Coronel del Batallón de La Rioja y López de Salta. Quedó claro en el juicio que, Alberto no fue un desertor, como dijo siempre el Ejército, fue detenido y mantenido en dependencias bajo la órbita del Batallón de Ingenieros de Construcciones 141, que desaparece en el campamento cuando estaba a las órdenes de Sanguinetti. Milani confecciona el acta falsa de deserción de un detenido desaparecido ingresado en el Arsenal de Azcuénaga. Nunca fue desertor, siempre estuvo en manos del batallón riojano y su destino final que seguramente sería ese arsenal en Tucumán. Esto último y debería formar parte de otro juicio. Por otra parte, el pasado 11 de febrero la querella particular con las doctoras Adriana Mercado Luna, Viviana Reinoso y Maria Elisa Reinoso, han presentado un recurso extraordinario ante la Corte Suprema de Justicia, para que se reconsidere el fallo del Tribunal Oral, también se elevó un recurso desde Tucumán y la querella de DDHH. Son tres recursos del mismo caso de la desaparición de Alberto, para que se revea y se tengan en cuenta las pruebas.
IN:¿Qué ocurrió con el resto de los riojanos desaparecidos en esa época?
Graciela: Muchos de los riojanos fueron olvidados por sus familiares, pese a la lucha de Madres, que siempre los tuvo presentes en fotos, en listas de reclamos y con consignas pidiendo justicia por todos. Ahora con el juicio se acordaron, para sacar alguna prebenda o un lugar en la política. En La Rioja comenzamos con 33 desaparecidos, ahora tenemos más de 50 y dos bebés nacidos en cautiverio de la flia Mena Lanzilloto y Olmedo. Gracias a Abuelas apareció Maxi y fue una alegría inmensa para todos está restituido, pero tenemos a otro que no lo conocíamos, el hijo de la familia Ovejero- Castillo Barrios. Es una detenida desparecida de Chilecito, casada con Ovejero que desapareció cuando estaba embarazada.
IN:¿Cómo lo recuerdan a Alberto más ahora que se acerca el 24 de marzo?
Graciela: Alberto tenía un corazón enorme, su militancia, sus ganas de vivir en una sociedad distinta, sin niños en la pobreza, la aprendió de nosotros que entonces ayudábamos a hacer bloques, a levantar una pieza para los que vivían en ranchos de arpillera y techo de cañas, sin agua. Alberto se crió con esa conciencia, pese a que nosotros no éramos ricos pero teníamos casa, comida y a nuestros padres. Esa conciencia que nos impregnó el “Pelado” (obispo) Angelelli con el trabajo de los grupos juveniles. Alberto se fue a estudiar a Tucumán, a la universidad, porque acá no teníamos y los padres debían hacer grandes esfuerzos para alquilar una pensión. Muchos jóvenes se fueron a estudiar y en esa época es cuando comenzaron a luchar por el comedor universitario, para ayudarse en los gastos. Esa militancia fue definiendo su postura política, porque en el juicio nos enteramos que formaba parte de la Juventud Guevarista que era la juventud que trabajaba en las universidades, perteneciente al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Así lo dijo uno de los testigos, amigo de Alberto, chaqueño, yo no lo conocía, lo conocimos en ese momento. Cada 24 de marzo, es un día muy doloroso, no es que nuestra lucha nos quitó el dolor, lo vivimos como familia, nos preparamos para marchar, para analizar el país, pensando en las causas del golpe de Estado y vemos que siguen existiendo los mismos intereses y objetivos, por eso seguimos denunciando la falta de justicia, el escaso presupuesto, con luchas desgastantes, paro nosotros como familia es un día que no olvidaremos jamás.