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28/12/21

El histórico 'Encuentro'

El Tinkunaco, 'encuentro de Dios con el pueblo' en lengua quechua, conlleva la emoción indescriptible de buscar protección y agradecer a la vez por las bendiciones recibidas. Bajo un radiante sol riojano, el Pueblo elige al Divino Niño como Alcalde del mundo y, a San Nicolás como su guía en la tierra.



La historia rememora que a las 12 horas de ese 31 de diciembre, día en que los españoles renovaban sus autoridades, comenzaría a cambiar la historia para un pueblo netamente religioso, donde los padres jesuitas recogerían en detalle cada tramo de la ceremonia que restableciera la paz entre dos civilizaciones, revalorizando los sentimientos populares originarios a través de una celebración religiosa. El Monumento al Tinkunaco fue creado por el artista plástico Mario Aciar. Se encuentra ubicado frente a la Iglesia de Las Padercitas.
 
Desde el templo de San Francisco de Asís parten los Aillis (cofradía en que se organizaron los diaguitas), son los devotos del Niño Alcalde (Jesús Niño) portando su imagen en la procesión (Ailli es una voz quechua que significa triunfo, victoria), vistiendo vincha y poncho y en ambos atuendos un espejito. Presididos por el Inca (cargo renovado hereditariamente), cantan al compás de su caja y del arco un antiguo himno “Año Nuevo Pacarí”, como usaba el Inca del Perú.
 
Desde la Iglesia Catedral parten los Alféreces (cofradía en la que se organizaron los españoles), usando banda y alzando una bandera en forma de globos como bandera arriada en tiempos de paz. El Alférez Mayor (cargo electivo que se renueva todos los años), es acompañado por 12 Apóstoles y 12 Aspirantes con sus correspondientes estandartes.
 
A las 12 ambas procesiones se encuentran frente a Casa de Gobierno. La imagen de San Nicolás, con todo el pueblo reunido, se arrodilla tres veces ante el Niño Alcalde, reconociendo en él, al Señor. El colorido ancestral de las vestimentas de Aillis y Alféreces se conjuga con los sentimientos populares reviviendo año tras año los pasos de la tradicional ceremonia y replanteando su hondo significado.
 
Los Aillis entonan un tradicional canto aborigen, en quechua y en castellano. Sin embargo Aillis y Alféreces se igualan tomando una misma actitud, para que haya fusión o encuentro entre esos dos pueblos. Estrecharse en un fuerte abrazo con quien está al lado simboliza la alegría de haber alcanzado el objetivo, Diaguitas y Españoles han dado origen a una nueva comunión: el Pueblo Riojano.
 
Se reconocerá la autoridad superior en el Niño Dios y, entregará por ello la Llave de la Ciudad, para que el 3 de Enero se despidan las imágenes concluyendo las fiestas. El Jefe Municipal capitalino recibirá –como cada año- de parte del Niño Jesús Alcalde, la Biblia con el acompañamiento del rezo del Pueblo: “Según esta Ley queremos ser gobernados”.