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15/12/21

Mostros: música urbana, canción popular y rap&roll

En una época en que las fronteras entre los géneros musicales son cada vez más difusas, en la que es muy difícil hallar algo que “no se haya inventado”, en La Rioja surgió una pequeña banda conformada por amigos que se reunieron con el fin de mezclar y conjugar estilos tan diferentes, pero a la vez tan ricos, como el hip hop y el rock. Con Pablo Lustó en la guitarra, Cayetano Quiroga en el bajo, Nicolás Leutier en la batería, las letras y rimas de Matías Ludueña como voz principal, MOSTROS intenta romper todos los moldes y erguirse como los dueños y señores del “Rap & Roll”.



Por Boris Delgado

En una distendida y extensa charla con INVOX, Matías Ludueña recordó cómo fue que este grupo de músicos y artístas decidió reunirse y crear algo totalmente distinto a lo que venían escuchando. “La intención, en mi caso, era de volver a rapear, que hacía unos años que lo había dejado un poco de lado, conocer gente y lograr conformar una banda de hip hop orgánico. El rapero, generalmente, está acompañado por pistas musicales o sonidos envazados de sinterizadores, pero por suerte ahora se han abierto posibilidades de que las bandas consideren acompañar a un rapero y, función de eso surgió la conversación con Pablo Lustó, Cayetano Quiroga, que es un colega realizador audiovisual y luego se sumó Nico Leutier, que estaba en Europa y apenas se sumó con la batería cuando arribó. El fin fue ese, volver a rapear un poquito y hacerlo en un contexto musicalmente orgánico en una banda, como otros géneros pueden hacerlo y que, por ahí, sentía que en el rap local nunca había pasado.  Ese es el eje de MOSTROS si se quiere”.

 

Sin embargo, la alquimia musical, como cuenta Matías, no fue sencilla. “El primer ensayo fue un poco enliado, porque los chicos, por el hecho de que estaban más acostumbrados a hacer un poco más de rock&roll sobre estructuras de letras, que no son las mismas que en el rap. En el rap comúnmente son poesías que se escriben en barra y que se adapta a un bit cuadrado.

Entonces, ahí el aprendizaje fue mutuo. Yo creo que los chicos me enseñan de música a mí y yo los introduzco un poco en el mundo de hip hop, en función de que las estructuras son diferentes, de que hay que encontrar variantes para que no se vuelva muy reiterativo”.

Siguiendo esta línea, remarcó que “como rapero te digo que no me animaría a hacer un show de una hora porque creo que te aburrirías a los 15 minutos. Entonces los chicos vienen a brindar ese aporte justamente, a nutrir lo que yo puedo poner en poesía con su música, con variantes y con armonía, para que MOSTROS se vuelva como un paquete de música, algo que yo describiría como un crisol de ideas, de ritmos y sonidos, y es lo que estamos logrando. Creo que lo más importante es que podemos lograr un anclaje local en las letras”.

Justamente, las letras son un eje central, al igual que el ensamblaje musical, para que el grupo destaque. “En ellas siempre hago mención a personajes populares, me gusta hablar de la montaña, de la tierra. La primera canción que hicimos juntos se llama Tajamar, porque cuando éramos niños nos metíamos dentro del río a rapear, andar en skate, pintar grafitis, y fue como la vena que atraviesa la ciudad y que, en lo personal, significa un espacio de alegría, de creación y de libertad por sobre todas las cosas. Eso fue lo que pasó en el primer ensayo, de que salió ‘Tajamar’ y esa canción es como la bandera del grupo con la que vamos a pelearla en cualquier escenario que nos inviten”.

La música como lugar común

Matías no tiene vergüenza en admitir que uno de los grandes desafíos de MOSTROS, fue el poder fusionar de forma exitosa dos estilos musicales tan diferentes, sobre todo, por el hecho de que él mismo nunca tuvo una formación musical de las llamadas “académicas”, sino que su arte siempre fue por otro lado, por el crear y decir cosas de una forma única y especial. “Yo soy ignorante de todas estas cuestiones musicales que queríamos hacer. Para mí fue todo nuevo el rodearme y meterme en un ambiente musical, donde hay músicos formados. El ámbito más común para un rapero es la calle, en una rondita de freestyle que se está haciendo mucho, con amigos, improvisando con un parlantito y un beat. Y ahora, me meto en un espacio totalmente nuevo. Antes yo tomaba decisiones por mi cuenta y rapeaba solo y hacía lo que yo consideraba, hoy las decisiones se toman en nivel grupal y la conformación musical viene de los chicos que sí saben de música. Yo no entiendo de eso, me apego al ritmo de la batería y me acoplo a ellos rapeando, pero son los chicos quienes le dan los colores, los matices, los cortes, los arreglos. El poder decir ‘bueno acá quedo yo rapeando solo, acá entra la betería, acá la viola’. Todo eso para mí es un universo nuevo, el ensayo es todo nuevo. Que los chicos hagan pausas para decir ‘bueno acá metemos este arreglo, acá hace esta escala’ y por ahí quedo medio en el aire porque no entiendo lo que me piden, pero a la vez es todo aprendizaje”.

Toda esa revolución interna, también lo llevó a ver y pensar las letras de otra forma, ahora con una concepción musical, creando en su mente la forma en que esas palabras puede ensamblarse con melodías, matices y arreglos. “Lo que pasa por ahí es que los ‘bardeo’ a ellos para que me den motores de inspiración, sobre qué les gustaría que hable, qué quieren que diga, qué podría abordar en esto o a dónde tendríamos que ir con esa letra, si tiene que ser contestaría con crítica social o si simplemente tiene que ser una letra fiestera y que invite a la fiesta, por ejemplo. Hay libertades que yo nunca había abordado y que ahora, por suerte, existen en este proyecto que tienen que ver con, por ejemplo, una cumbia. Si vos me preguntabas antes yo nunca te iba a decir de hacer una cumbia. Sí hacía de escuchar a cantantes para tener influencias, pero ahora nos pasa de que decimos ‘che, podemos ir a ese lugar, podemos ir a un afrobeat y nutrirnos de eso’, porque, en definitiva, venimos del candombe, del carnaval y acá esas cosas están muy arraigadas, entonces un ritmo que te invita a ponerte cerca del piso, que tiene letras que te hablan de las peleas del barrio, de lo que hacen los pibes cuando salen a la noche, es nuevo, pero lindo, divertido”.

“Yo rapeo desde el 2005 y en un momento cuando me tocaba estudiar o hacer algún análisis sobre lo que pregono y expreso, me gustó mucho trazar la analogía de lo que pasó con la cumbia villera en nuestro país en el 2000, a lo que pasó con el origen del hip hop en Nueva York en los 70’. La segregación de sectores muy carentes, gente sin acceso a la “cultura”, a los libros, a las bibliotecas, al teatro. Entonces las manifestaciones culturales comienzan a cobrar valor y la gente empieza a buscar modos de expresarse. La cumbia villera en nuestro país, creo que en ese momento significó algo similar, por eso una analogía en un momento de explosión social y un modo de decir.

Creo que con MOSTROS buscamos eso, que haya modos de decir y que, tal vez, las letras puedan llegar a incomodar a alguien porque tienen crítica propiamente, pero si te diste vuelta y te llevaste el concepto está perfecto,

 

no buscamos renegar de nadie, ni tirarle palos a nadie, sino simplemente decir lo que se piensa un poco en la calle, arriba del escenario”, expresó Ludueña.

Influencia de la “cosa nuestra”

 

Ante la consulta de “¿para quién toca MOSTROS?”, Matías dijo que, “si tuviéramos que definir una franja etaria”, al grupo lo puede escuchar “un pibe de 5 o 6 años que ya andan probando sus semillitas de hip hop, rap, de rock, hasta una persona de cuarenta, cuarenta y pico con quien puedo tener conversaciones sobre la ciudad, sobre cómo ha evolucionado la cultura en nuestra ciudad, creo que puede estar a tono de lo que nosotros expresamos, que tiene referencia de lo local como eje de nuestra propuesta”.

“Tenemos una letra que habla de Mario ‘el Mudo’, de la ‘Panusha’, del ‘Burro Solano’ y es muy simpático por ahí, en los pocos vivos que hemos tenido, ver la reacción de la gente cuando decís la ‘Panusha’ y todos se miran diciendo ah sí, yo escuché hablar o yo lo veía a Mario o referencias a la cosa local que nos hacían felices cuando éramos chicos, salir en skate por la Rivadavia con los 40 grados que hacía a la siesta, loas letras buscan reflejar eso”.

De forma natural, Mati pasó a comentar cuánto la música popular riojana influyó en sus canciones. “Nosotros escribimos una vidala y hemos recibido mucho cariño gracias a esa canción porque si nos ven en escena no te esperas que suceda algo así, que haya una vidala en medio de nuestro show y hablar del Velasco, de los lapachos. A mí me gusta escribir mucha poesía, tengo ferviente admiración por los Navarro en todas sus generaciones, admiro mucho a ‘Monchi’, a Ramón, en algún momento reversionamos la ‘Cantata Riojana’ para un documental; es como que sentía que le quería escribir algo al pueblo azul, mencionarlo a Ramón, hablar de nuestra tierra, hablar de que nuestra tierra aun así seca nos parió, nos dio todo lo que somos hoy como riojanos, es mi amor por La Rioja puesta en esa vidala. Tenemos mucha influencia y respeto por el folclore, porque cuando nos acercamos a esas cosas surge una vidala de un poemita, lo hacemos y lo probamos, automáticamente surgió la cuestión de que necesitábamos un sicus, un charango y tomar todos esos elementos prestados de otros géneros y que vengan a comulgar con lo que nosotros hacemos, con el mayor de los respetos, pero con la intención de que se vuelvan parte y que nos permitan ser parte de lo que sucede hoy con la música”.

 Las experiencias frente al público

A mediados de este año Ludueña, Lustó, Quiroga y Leutier tuvieron su primera prueba delante de un público, y la experiencia “fue muy positiva”, como lo contó Matías. “Nos sentimos muy cómodos, muy a gusto, cosa que por ahí cuando uno encara algo nuevo, algo fuera de la zona de confort, de la comodidad, representa naturalmente un desafío, pero también viene aparejado con la carga de emociones que te pueden frenar, reprimir, todos esos sentimientos que si uno los canaliza bien se convierten en positivos”. “Nosotros empezamos a ensayar en marzo de este año y todo ese tiempo estuvimos encerrados buscando letras, buscando espacios, influencias. Habíamos tenido un intento fallido un año antes y no pudimos, teníamos la cabeza puesta en otro lugar. Yo me siento muy conforme con eso, a mi edad mordiendo los 40, creo que esto a más temprana edad habría sido más difícil porque uno por ahí tiene puesta la cabeza en otras cosas y le dedica tiempo a cosas más frívolas, en cambio hoy sabemos lo que significa el compromiso de pararnos en un escenario, tener un micrófono en la mano y dar un mensaje. Es un hecho de compromiso que afrontamos con seriedad para que no haya exabruptos en lo que hacemos y que la experiencia del otro lado sea agradable y se pueda llevar un pellizco de lo que es Mostros a la casa y que digan escuché unos pibes que hablan de Mario el mudo, escuché unos pibes que hacen una vidala rapeada, escuché unos pibes que están funcionando cumbia con chaya o carnavalito, eso queremos lograr. La mixtura a nosotros nos resulta simpática porque jugamos, ojalá al espectador le resulte agradable también si aparece un tipo tatuado con una caja y te rapea una vidala, por lo menos te va a mover un poco las tripas y te va a generar alguna sensación nueva”.

 

En la reciente edición de Septiembre Joven, MOSTROS tambien hizo su presentación y “la verdad que lo disfrutamos muchísimo fue una presentación muy linda, nos llevamos el gesto de la gente. Uno siempre espera aplausos, el reconocimiento con el ruido, pero con MOSTROS logramos silencio en la gente y nos llevamos ese sentimiento, porque sentimos que nos estaban prestando atención porque queremos interpelar. Estamos en un momento donde todo confluye y todo se amalgama y se vuelve de un solo color entre la música y las rimas del rap que amo tanto, siento que pueden pasar cosas lindas, uno se pone ambicioso, las cosas lindas para nosotros serían rapear en la calle, poder ser parte de un escenario como la Chaya. Queremos trascender e instalarnos en espacios culturales que no sean los nuestros, por eso lo encaramos con tanto compromiso”. Además, y más cerca en el tiempo, el grupo fue telonero de Dante Spinetta durante su visita a La Rioja en el marco de la “Feria de la Música”.

Por último, Mati contó que “estamos grabando un vivo que va a salir en los próximos días, en el canal de YouTube mostros, es una de esas palabras que tenemos los riojanos. Va a salir el vivo en las redes, somos todos realizadores audiovisuales, salvo Pablo que es el ‘Master Yoda’ de la cerveza. Queremos hacer algo serio e inmortalizar o perpetuar algo, que no sea una etapa de decir que lindo que estuvo MOSTROS, sino materializar un disco, materializar sonidos que queden grabados y que queden registros de este momento musical nuestro y que quede un impacto en la sociedad lindo con lo que hacemos”.