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15/12/21

Peteco estuvo a La Rioja con su Gira por los 100 pueblos

El reconocido cantante, compositor y referente del folklore nacional, Peteco Carabajal junto a sus hijos Homero Carabajal y Martina Ulrico, con quienes integra el terceto “Riendas Libres”, estuvieron en La Rioja a mediados de octubre en la finca turística “El Duraznillo”. Tras una ausencia en los escenarios por la pandemia, el artista brindó una impecable actuación además de Gloria de la Vega, Carlos Ferreyra, “El Rejunte” y “Agua Blanca”.



Por Rosa Goyochea y José Saavedra - Fotos de Pirén Ptasik

Muy relajado y contento de volver a La Rioja después de mucho tiempo, disfrutar del cariño de la gente, regalar canciones, sentimientos y energías que estaban quietas y guardadas para el encuentro, Peteco recibió a la revista INVOX en la finca de El Duraznillo.

Un amigo le tiró la propuesta de hacer la “Gira de los 100 pueblos y volver al ritual” y como “estábamos desesperados por trabajar y generar dinero para nuestras economías familiares aceptamos y fue un acierto” comentó el músico entusiasmado.

Reflexionó que “volver a la normalidad -para los músicos- significa trabajo, volver dignamente, es un paso que se ha dado en esta lucha que está teniendo en jaque toda la humanidad, para poder zafar y salir de esta situación. Agradecemos el poder andar y de a poco viendo cómo vamos recuperando lo que éramos, en lo personal me dio miedo ir perdiendo los hilos de lo que éramos, el comportamiento ya no es el mismo, barbijo, ya no abrazos, de ese contacto que solíamos tener, de a poco vamos a ir recuperando o tal vez cambiar a otra forma de comunicarnos”, expresó.

Peteco aclaró que “hubo artistas que pudieron aguantar la pandemia sin moverse, pero yo tuve que salir para comer, si estaba cobrando $10 y llegué a cobrar $1 en pandemia y aquellos que cobraban $30 y ahora van a cobrar $60, por eso tengo que luchar para llegar a 10 de vuelta”, ejemplificó el músico.

Al ser consultado sobre cómo le pegó el encierro y las restricciones que imponía el Covid el año pasado, Peteco dijo que “primero estuve quieto y tranquilo, no sé me dio por escribir y buscar por el lado de la creación, trabajé con otras cosas dentro mío, aunque parezca increíble o tonto, me dedique a lo más simple y cotidiano que no hacía, por ejemplo, siempre hubo alguien que se ocupaba de las tareas de limpieza, pero en pandemia las tuve que hacer yo y hasta aprendí a cocinar. Ahora cocino para mí cuando estoy solo, y para mis hijos, es algo increíble porque nunca lo había hecho”.

También hubo un momento donde “me dio ganas de manifestar con alguna canción, pero me pegó por tomarme en serio el tema de escribir, ya no me va volver las ganas de inventar una nueva canción de amor, ya se sabe que es fácil juntar la historia de un hombre y una mujer, su problemática y podes componer una canción, pero todas iguales sin ninguna trascendencia, lo que estuvimos atravesando  es que hubo gente que partió sin recibir un abrazo, eso me dio la pandemia, me hizo ser más riguroso y limpio con el mensaje”.

Peteco es un referente del pensamiento nacional como Horacio González, Ariel Ferraro y Daniel Moyano como tanta gente linda necesaria para el país. Expresó que “el pensamiento es bueno, discernir cosas y aportar -20 años atrás- me callaba y escuchaba a todos los demás, cuando me invitaban a un programa, tardaba en opinar, pero el pensamiento va por adentro y hoy trato de expresarlo y de comunicarme”, agregó.

Comentó que venir a la Rioja siempre es una alegría en cualquier momento, recibir el cariño de la gente y mucho más ahora porque no volví a Santiago del Estero a ver a mis hermanos y parientes.

Recordó que con la provincia “hay una comunicación desde la época de los Carabajal, en 1977 vinimos por primera vez a la Fiesta de la Chaya organizada por Carlos Ávila. En esas anécdotas contó cómo lo conoció a Sergio Galleguillo, “para nosotros era un changuito pesado que cuando llegábamos se pegaba y nos llevaba a la casa, tocaba la quena y el sikus y cantaba también la hermana (Ana) muy entusiasta. Sabíamos que cuando llegábamos aparecía Gallo y Jorge Vega (Loquillo) desde ese tiempo somos amigos y después Colacho, los hermanos Casas, Pica Juárez que fuimos conociendo, entre otros”.

Fue más allá con su apreciación y dijo “en algún momento nos tendríamos que juntar y establecer un nuevo cancionero que se podía tomar del noroeste, Santiago, La Rioja, Salta y Tucumán y realizar nuevas formas de cancionar y escribir, como lo hicieron los antecesores como Armando Tejada Gómez en los años 60. Siento que este es momento este de hacer un nuevo enroque”.

Al preguntársele cuál es su opinión de los cantores riojanos, Peteco manifestó que “La Rioja es una región del noroeste que tenemos en común y la conexión con la tierra, una cosa es el canto genuino de cualquier lado, de una región o persona y otra cosa es el canto que llegará a una gran mayoría a través de una industria”.

Agregó que en su caso “con mi canto genuino estoy dentro de la industria, La Rioja ha tenido mucho tiempo de no participar de en ese camino, que no deja de ser peligroso, por ejemplo, ahora está Sergio Galleguillo y la Bruja Salguero a nivel nacional, ellos han podido asomar la cabeza un poco más. Eso tiene el peligro que te puede gustar mucho el éxito y empezar a componer y tratar lo artístico pensado sólo en el éxito y eso es peligroso”, acotó.

Finalmente recomendó escuchar el disco doble el “Aleph oculto bajo el mishky mayu”, de su hijo Homero Carabajal “un disco algo distinto y revolucionario, ya le dije que no venderá un solo disco, pero ahí está el éxito de Homero, se dio el gusto de hacerlo así, es su música y creación, me parece bárbaro. Tiene como sello su talento y como su fuente la confianza. Una apuesta arriesgada desde lo musical en su búsqueda personal como artista”, concluyó.

 

Espacio turístico y cultural

 

El reconocido cantante riojano Carlos Ferreyra fue anfitrión del evento con la presencia de Peteco Carbarajal que se realizó en su finca El Duraznillo.

El espectáculo contó además con las actuaciones de Gloria de la Vega, El Rejunte y Agua Blanca, y en este sentido, Carlos Ferreyra, propietario de El Duraznillo y uno de los organizadores, contó que el evento “tuvo un balance muy positivo. La organización contó con todos los protocolos y que la idea es posicionar el lugar como un espacio recreativo cultural y turístico”.

Carlos comentó una emotiva anécdota: “Estaba cantando en el escenario y veo como un revuelo en el ingreso cuando se presenta Peteco junto con sus músicos y se van a la cabaña. Pensé que hacía mucho tiempo que no lo veía a Peteco, somos amigos y tuvo gestos muy lindos conmigo, cada tanto me envía canciones. Hace unos años cuando estuve enfermo en la Clínica Mayo en Córdoba recibí su llamada de aliento y para mí fue muy importante, me ayudó mucho ese apoyo”, agregó.

Luego mientras esperaba al artista en la galería de la finca, “se acerca una pareja de Mendoza, que le pide a Peteco una foto con ellos. A medida que comienzan a acercase, el hombre pide disculpas, le dice que está emocionado de conocerlo y se pone a llorar, Peteco también le pasó lo mismo, se abrazaron callados, llorando. Me pareció muy hermoso ese momento que se vivió”.

Toda la jornada fue emotiva porque “mucha gente se pudo encontrar después de mucho tiempo. Este espectáculo fue postergado por la pandemia, fuimos muy cuidadosos y todo muy organizado con los protocolos sanitarios y el balance que hacemos fue positivo desde todo punto de vista. Fue un aporte importante para esta zona como generador de un espacio para el futuro en donde podemos encontrarnos a cantar, bailar, recitar, tenemos la suerte de poder hacerlo cuando recibimos al turismo extranjeros”.

Agregó que la “música y la poesía viene a cerrar ese círculo hermoso que se genera en este lugar, con el público que nos visitó, las parejas que se animaron a bailar y disfrutar del folclore, el servicio gastronómico que se brindó, el sonido impecable, en síntesis, fue un hermoso día con un sol radiante”.

Finalmente agradeció a Gloria de la Vega y Jorge Gigena, a los músicos de El Rejunte y Agua Blanca y a todos los que colaboraron y nos dieron una mano”.