Con 'Reinventango' Tanghetto revindica su carácter de 'proyecto artísticamente no binario'
Max Masri, compositor y productor de la propuesta de tango electrónico, asegura que su octavo disco, que aspira a un Premio Gardel 'señala que el tango de hoy tiene más en común con una travesti que con personajes de otra época'.
Max Masri, compositor y productor de Tanghetto, la propuesta de tango electrónico con casi dos décadas de trayectoria que de la mano de su octava placa "Reinventando" vuelve a aspirar a un Premio Gardel, destaca que el más reciente disco de la agrupación "señala que el tango de hoy tiene más en común con una travesti que con personajes de otra época".
"Para el tango de Tanghetto la valentía de encarar la vida desde reinventarse en la búsqueda de tu verdadera identidad es algo que inspira mucho hoy por hoy", postula Masri durante una entrevista con Télam.
"Reinventango", que fue grabado y mezclado en pandemia, sumó como invitados al reconocido cantor Guillermo Fernández en una versión de "Oblivion", de Astor Piazzolla; a Amores Tangos en "El Chamuyo", una milonga clásica de Tanghetto; y otros pioneros del electrotango argentino, Narcotango, en "Blue Tango too".
Del registro participó un elenco musical integrado por Joaquín Benítez y Leandro Ragusa (bandoneón), Aldo Di Paolo y Antonio Boyadjian (piano), Diego Velázquez (guitarra y bajo), Daniel Corrado (batería), Octavio Bianchi (violín) y Regina Manfreddi, Ángel Maher y Esteban Pereyra (chelo).
Max Masri, el productor del grupo de tango electrónico
Max Masri, el productor del grupo de tango electrónico
Télam: ¿Sentís que Tanghetto puede dar este paso después de haber sido parte de la consolidación de la escena del tango electrónico?
Max Masri: Es que este paso viene de lejos. El pensamiento binario dice "si es tango, no puede ser electro", "si sos hombre, no podes ser mujer", "si sos gay, tenés que ser femenino", etcétera. Pero Tanghetto es parte fundamental del electrotango argentino y el tango electrónico mundial. También es parte del tango. Es un proyecto artísticamente no binario y es inclusivo desde sus inicios. Eso no cambió, quizá sí cambio la forma de comunicarlo hoy.
T: Apelar a las disidencias y las minorías para dar entidad a una nueva propuesta puede dar cuenta de unos tiempos de cambios pero también sumar prejuicios ¿Qué pusiste en la balanza y por qué hicieron un tango electrónico inspirado en esas comunidades marginadas?
MM: Creo que el arte a veces puede reflejar el momento que se vive como sociedad. Para mí el tango es presente y no me siento identificado con el desamor de un compadrito con la prostituta. Creo que el tango de hoy tiene más en común con una travesti que con esos personajes de otra época. Por lo menos el tango de Tanghetto, sí. La valentía de encarar la vida desde reinventarse en la búsqueda de tu verdadera identidad es algo que inspira mucho hoy por hoy. En 2006 hicimos el primer video de tango con temática LGTBQ+, una historia de amor de mujeres que rompía con el final feliz hetero complaciente. Fue censurado en el canal de tango, pero MTV lo puso en rotación. En 2018 hicimos un concierto en el Lincoln Center de NYC ante 3.000 personas con bailarines LGTBQ+ y en un contexto de tango queer. Obviamente también había una mayoría de parejas heterosexuales bailando y disfrutando la música. Lo uno no quita lo otro.
T: ¿El hecho de haber tenido que dar pelea desde esa fusión les alimenta el deseo por más batallas sonoras y de sentido?
MM: Totalmente. El arte y la música deberían siempre llevar a que el otro se pregunte algo y razone, o le llegue algo diferente. Tanghetto tuvo muchas batallas y muchos triunfos. Somos la primera banda de electrotango argentino en haber estado nominada como mejor disco de tango o orquesta de tango no solo en los Gardel sino en los Latin Grammy también.