
El 2019 fue un año clave en materia electoral en todo el país. Y La Rioja fue la encargada de inaugurar el cronograma, ahí nomás, en el cuarto domingo de enero y en medio de una fuerte controversia política con una Consulta Popular.
Lo hizo a través de la convocatoria a votar el 27 de enero por Sí o por No a la Emmienda Constitucional que proponía, de acuerdo a un proyecto emanado del Ejecutivo y aprobado por la Legislatura Provincial, reinterpretar el artículo 120 de la Carta Magna local en lo que atañe a la posibilidad de reelección de gobernador y vice. Sergio Casas era en ese momento el candidato más potable y con mayor consenso dentro de un justicialismo resquebrajado en varias facciones.
Casas finalizaba en 2019 su primer mandato como gobernador, pero en el periodo inmediato anterior fue vice, acompañando a Luis Beder Herrera. La norma constitucional establece que quienes ejercen la titularidad del Ejecutivo, en uno y otro cargo, “podrán ser reelegidos o sucederse recíprocamente por un solo periodo consecutivo. Si han sido reelectos o se han sucedido recíprocamente, no pueden ser elegidos para ninguno de ambos cargos, sino con el intervalo de un período”.
La posibilidad de la Enmienda fue largamente analizada y la Consulta Popular jugada como última carta al filo de los plazos. Al rechazo organizado por sectores disidentes y la polémica mediática, se incorporó el ataque por el flanco judicial. Allí se discutió sobre si era el Sí el que debía superar el 35 por ciento o debía hacerlo el No. Los cuestionamientos sobre el proceso derivaron a la Corte Suprema de la Nación. Todo fue soportado por el abroquelamiento táctico del oficialismo y se llegó a los tórridos días de finales de mes con el llamado a las urnas y muchas dudas.
La concurrencia fue exigua, apenas del 44 por ciento del padrón, el Sí se impuso con más de 70.000 votos por sobre el No, que superó los 50.000. Un 25 por ciento y 17 por ciento del total de los habilitados para emitir el voto. El respaldo a la candidatura de Casas provino en su mayoría de los departamentos del interior, ya que en Capital, distrito que desde hace varias elecciones se mantiene esquivo al PJ, el No sacó 3 puntos de ventaja.
Impase y cimbronazo
La alianza Cambiemos esperó a febrero y volvió a la carga. El diputado nacional Héctor Olivares (UCR), quien sería asesinado tan sólo meses después, fue uno de los más fervientes abanderados para lograr que la Consulta Popular cayera. Y cuando menos se lo esperaba, cayó. No fue de inmediato, cercada por los recursos de amparo, la Consulta atravesó el inicio del cronograma electoral hacia las elecciones generales. La Rioja desdoblaría las nacionales de las provinciales y convocó para estas últimas el 12 de mayo. Recién el 22 de marzo, ante la oficialización de listas y acuerdos de boletas, la Corte Suprema emitió su fallo haciendo lugar a los cuestionamientos interpuestos y declarando la invalidez de la Enmienda Constitucional.
Pese a las primeras reacciones de resistencia, lo dispuesto por el máximo tribunal del país fue acatado y el PJ debió rápidamente reordenarse en busca de determinar candidaturas. Antes, el Ejecutivo dejó sin efecto el llamado a elecciones provinciales para mayo y comenzó a barajarse la opción de unificarlas. Surgieron así nuevas divisiones entre quienes impulsaban como método el consenso y quienes creían necesario dirimir la cuestión de las candidaturas en internas partidarias abiertas.
Frente al silencio de Sergio Casas, quien pretendía que la situación no horadara prematuramente su poder en el Casa de las Tejas en tanto campeaba el quiebre con su ex socio Luis Beder Herrera y de ese modo reservarse la decisión determinante con respecto a su posible sucesor, las especulaciones y la incertidumbre se fueron extendiendo. Varios dirigentes de peso optaron finalmente por instalar su postulación. Picaron en punta Ricardo Quintela, Teresita Madera, Florencia López y Silvia Gaitán.
Mientras tanto las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) se acercaban. En el orden provincial, finalmente, se saltearían. Pero los resultados respecto a las dos grandes alianzas que polarizarían las preferencias a nivel nacional harían las veces de gran encuesta al momento de las definiciones sobre el armado local.