
CHILECITO, (De nuestra agencia) La magíster Marina Delponti, de la Escuela de Desarrollo Local e Invitada por el Instituto de Ambiente y Regiones Aridas (IAMRA) de la Universidad Nacional de Chilecito (UNdeC), realizó una reflexión al celebrarse el Día de la Pachamama.
Se establece el 1 de agosto como el Día de la Pachamama, sin embargo, durante todo el mes de agosto se realizan ceremonias de celebración, agradecimiento y ofrendas a la Pachamama, ya que coincide con el inicio del nuevo ciclo agrícola. Históricamente, el culto a la Pachamama ha sido una celebración propia del mundo andino incluyendo las extensas regiones de Perú, Bolivia, el noroeste argentino y el norte de Chile.
La mayoría de los autores, que se han ocupado del culto de esta deidad, consideran que la voz Pachamama significa “Madre Tierra” (de pacha, “tierra” y mama, “madre”). Si bien ha poseído diversos nombres o apelativos, sólo Pachamama (o su variante Mama Pacha) es conocido en toda el área de dispersión de su culto. Con respecto a su origen, no existe certeza respecto a qué lengua pertenece dicha denominación. No obstante, es probable que su origen sea Aymara y que se haya incorporado luego al Quechua.
La Pacha es una de las categorías más importantes del mundo andino, representa una deidad femenina que produce, engendra y también se encarga de propiciar la fertilidad en los campos. La Pacha es, una entidad poderosa, con quien se establecen relaciones de sinergia e intercambio: pues no sólo es cuestión de “pedir” a la Pacha, sino más bien de “agradecer”. Dicho de otra manera, la Pacha “da” pero, también “quita”.
Así como toda la naturaleza es el templo de la Pachamama, las apachetas (montículos artificiales de piedra) conforman los centros principales de su culto. Para comprender mejor esto, si prestamos atención en los caminos y rutas del Noroeste Argentino, veremos dichas apachetas, convirtiéndose en una parada “casi obligada” para viajeros y personas creyentes que rinden culto a la Pachamama.