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Talleres Libres: El arte que favorece la inclusión

El cuerpo docente de los Talleres Libres llevó a cabo durante julio la primera muestra del año en la especialidad de Manualidades y Artes Visuales en el salón del Club Social. Allí pudieron apreciarse los trabajos realizados en numerosos barrios de la ciudad donde se extiende esta red de capacitación artística con una fuerte impronta inclusiva.



Son alrededor de 1.800 personas las que concurren a alguno de los distintos talleres que se dictan desde el área que funciona en la órbita de la Subsecretaría de Cultura del Municipio de Capital. Estas actividades de formación artística y en oficios son totalmente gratuitas y se desarrollan en casi todos los barrios de la ciudad, sobre todo, en aquellos más alejados de la zona céntrica, a través de un cuerpo docente con 80 integrantes.

“Los Talleres Libres están destinados a brindar una oferta educativa artística a todos aquellos que no tienen la posibilidad de concurrir a instituciones privadas o estatales y abonar una cuota, trabajamos de forma descentralizada y en coordinación con los centros vecinales y, cuando no los hay, como en la zona Sur, en casas de vecinos”, explicó la directora Zulema Palacio.

En la muestra que se llevó a cabo poco antes del receso de julio en el salón del Club Social, frente a la plaza 25 de Mayo, estuvieron expuestos y para la venta gran cantidad de trabajos caracterizados por su variedad y su buena calidad. Los principales compradores fueron los turistas, quienes se acercaron para recorrer la muestra atraídos por la oportunidad de llevarse un recuerdo artesanal de La Rioja a buen precio. También los familiares de los alumnos, para apoyarlos.

Bordados, cestería, pintura sobre tela, porcelana en frío, herrería, madera, cotillón y tejidos fueron algunas de las manualidades que formaron parte de la muestra. A ellas se agregó también la repostería. “A la mayoría de quienes integran los talleres libres estas actividades artísticas les sirven, además, de salida laboral”, destacó Silvia Heredia, coordinadora de la zona Sur. Por lo general, son mujeres las que optan por la especialidad de manualidades y se ubican en los dos extremos: jóvenes y de edad avanzada. En cambio, en otras, como la danza, la asistencia se amplía y concurren muchos niños, aportó la coordinadora de la zona Oeste, Teresa Servenich. En los Talleres Libres, y esto también es para destacar, no hay límites de edad.

Arte y oficio

“Lo que buscamos por encima de todo es contener”, subrayó Palacio en diálogo con EL INDEPENDIENTE. “Apuntamos a los jóvenes, a los niños y a las personas con más escasos recursos. Los profesores lo hacen de una forma muy dedicada y, muchas veces, son ellos los que aportan los materiales; en este sentido, también recibimos donaciones que distribuimos a cada coordinador para que los alumnos puedan realizar sus trabajos”, detalló.

“Este año pusimos el acento en que todo lo que se enseña busca generar una salida laboral, porque en la actualidad, en un situación económica difícil, se hace necesario tener otro oficio”, sostuvo la directiva. Esto sin descuidar las ventajas que presenta el poder desarrollar una vocación artística o, al menos, dedicarle unas horas a la semana. “Son muchas las personas mayores que encuentran en el arte una cura, porque el arte también es sanador. Por eso, insto a realizar estas actividades, que nos hacen olvidar muchos de nuestros problemas”, sentenció Palacio.

En esa línea, la coordinadora de la zona oeste, Servenich invitó a la comunidad en general a acercarse a los centros vecinales para sumarse a los Talleres Libres. “Pueden hacerlo también ahora, que cumplimos el primer cuatrimestre. Entonces, incorporamos nuevos alumnos en todas las edades y en todas las especialidades”. En breve, a través de un convenio con el Instituto Municipal de la Administración Pública (IMAP) se capacitará y certificará también a beneficiarios de programas laborales nacionales.

Nieto evaluó la muestra llevada a cabo por las cuatro zonas (norte, sur, este y oeste) en diferentes días como “muy positiva” y resaltó “el acompañamiento de toda la familia, el público y los turistas, que pasaron dejando felicitaciones”. Las coordinadoras de la zona norte y este son Norma Montivero y Gladys González, respectivamente. Las expectativas están puestas ahora en diciembre, cuando se realiza el cierre de actividades anual.

Además de las ser gratuitos y abiertos a todas las edades, otra característica para poner en valor de este ente que lleva la educación artística por los barrios es la tarea conjunta que cumple con establecimientos de educación especial, integrando a alumnos con discapacidades.

Graciela Carrión es licenciada en Trabajo Social y forma parte del equipo técnico de la Escuela Fray Mamerto Esquiú. Consultada sobre la articulación que se lleva adelante con los Talleres Libres indicó que “en la escuela trabajamos la dimensión sociocomunitaria e hicimos contacto con el Centro Vecinal del barrio Santa Rosa, donde pudimos llegar a un acuerdo para que los chicos concurran a realizar arte decorativo y pintura artística, favoreciendo así la inclusión”.

Se trata de una docena de niños y jóvenes con discapacidad que semanalmente se integran a los Talleres Libres. “El resultado de la experiencia es muy positivo”, dijo la profesional. “A los chicos les gusta mucho trabajar esas técnicas y la enseñanza que reciben, y sus familias están muy conformes y agradecidas”, agregó. Carrión dijo que la apertura de otras instituciones hacia la escuela especial no suele ser algo fácil, “pero desde la Municipalidad nos recibieron muy bien”, reconoció.

La profesora de Artes Plásticas, María Esther Espeche tiene 17 años prestando servicios en los Talleres Libres y se muestra entusiasmada como si recién se iniciara. Afirmó que los alumnos se adaptaron a las técnicas satisfactoriamente y calificó a la interacción como “fantástica”. Señaló que “el resto de los asistentes a los talleres no manifestaron ninguna molestia, al contrario, hoy sirven de apoyo a sus compañeros en todo momento”. El arte, además de ser inclusivo, “funciona como una terapia, los chicos lo realizan de un modo muy relajado”, reflejó la docente.

Contener en tiempos difíciles

Desde barrios como el Vial, Nueva Esperanza o La Banderita, uno de los sectores más vulnerables de la ciudad, donde ningún recurso sobra, Iselda Díaz mostró orgullosa el trabajo realizado por los alumnos utilizando materiales reciclados. “Ahí aprovechamos todo”, incluso aquellos elementos que para otros constituyen desechos, como discos de vinilo en desuso y trozos de bicicletas y grifería que se transforman en creativos portalámparas decorativos, o retazos de material textil que vuelve en coloridas alfombras. “La parte económica nos perjudica bastante en los barrios más carenciados, pero siempre encontramos la manera de que los alumnos hagan algo. Entendemos que nuestra presencia es importante porque ahí hay muchos chicos con problemas. Yo enseño también a pocas cuadras de donde asesinaron a Sabina”, contó Iselda, con el recuerdo presente de la niña de 11 años que fue violada y asesinada en el barrio Virgen Desatanudos, crimen que permanece impune.

“En esos lugares se hace difícil porque hace falta contención y los padres protegen mucho a sus niños, están pendientes, los llevan y los traen, porque quieren que hagan algo y el arte los ayuda”, manifestó la profesora, dispuesta a seguir dando batalla al desamparo.