
El mítico corredor que atraviesa la Argentina de un extremo al otro sorprende en tierras riojanas con pueblos pintorescos que parecen salidos de un óleo, valles que proponen aventuras y sitios históricos para descubrir el pasado. Asimismo, los sabrosos productos regionales son otra excusa para detenerse en medio de bodegas y nogales.
La ruta más extensa y popular de la Argentina pasa también por La Rioja y, a través de ella, viajeros se adentran por caminos llenos de paisajes y cultura que incluso albergan a dos sitios declarados como Patrimonio de la Humanidad: el Parque Nacional “Talampaya” y el Sistema Vial Andino “Qhapaq Ñan”.
Los contrastes de colores, resguardados por montañas y microclimas, son permanentes en los kilómetros riojanos. La mítica Ruta 40 transita algunos de los lugares más pintorescos de la provincia partiendo desde San Juan e ingresando en el Departamento Felipe Varela o, desde el norte, a partir de Catamarca por el Departamento San Blas de Los Sauces.
En este sentido, el distrito de Guandacol es uno de los principales puntos de interés en el que detenerse. Allí se encuentra la antigua casa, hoy convertida en ruinas, de Felipe Varela, quien fuera un terrateniente de la zona dedicado a la ganadería y el cultivo del trigo hasta transformarse en uno de los tres caudillos más importantes de la comarca. El estanciero se desempeñó como lugarteniente de Angel “Chacho” Peñaloza y, luego de la muerte del anterior nombrado, continuó la cruzada en contra del centralismo porteño hasta ser derrotado y exiliarse en Chile, donde falleció el 4 de junio de 1870.
Por su parte, Villa Unión es el centro de servicios más importante del Valle del Bermejo. En este punto se vinculan las rutas que conducen al Parque Nacional Talampaya, hacia el sur, y a la Reserva Laguna Brava, hacia el norte.
Asimismo, los numerosos y diversos atractivos que componen el Departamento General Felipe Varela invitan a los turistas a conectarse con la naturaleza y con la cultura de antaño, que se manifiestan mediante petroglifos situados en La Banda Florida y en el Cañón de Anchumbil con pinturas rupestres de un valor incalculable.
Admirados ante paisajes únicos donde hay tanto para ver, los visitantes se sorprenden en el kilómetro 528 de la ruta al llegar a Aicuña luego de haber transitado por un desvío de ripio que lleva al ascenso de la Cuesta de Miranda. En esta aldea rural predominan las plantaciones de nogales y la cría de ganado. Además entre sus calles, compuestas de caseríos de adobe y pircas, se conserva una amplia riqueza folklórica. Una leyenda que habla de “los 7 cogotes de guanaco” se teje desde hace tiempo y contagia de curiosidad a los recién llegados cuando escuchan que, a mediados del siglo pasado, unos ladrones habrían escondido en la zona el botín robado de un banco de Chile al verse acorralados por la Policía.
Fantásticas postales
La Cuesta de Miranda es un punto siempre esperado cuando se organiza la visita por los rincones de la provincia. Este tramo sinuoso de la Ruta 40 conecta las localidades de Nonogasta y de Villa Unión a lo largo de 114 kilómetros, y su punto más alto, empinado e imponente, regala sensacionales postales en los que se destacan los tonos rojizos que contrastan con el infinito azul del cielo.
Serpenteando el camino el visitante apreciará el río que corre entre angostas y profundas quebradas rocosas. En tanto que, las sierras, en su faz oeste, presentan estratificaciones rojas muy marcadas y cardones que habitan acompañados de majestuosas águilas y cóndores.
Pequeños y vistosos poblados como Los Tambillos, Las Trancas y Las Higueritas suceden a Aicuña, siempre con un hospitalario habitante dispuesto a calentar agua para el mate.
Ubicada en el Departamento Chilecito, la localidad de Sañogasta cuenta con una de las producciones de nuez más relevantes de la provincia. Sus callejuelas, entre cultivos y construcciones urbanas, tienen la particularidad de que recorren, a través de curvas, subidas y bajadas, casi toda la extensión del pueblo.
Allí la iglesia de San Sebastián, situada en el barrio “La Calle” y considerada como una de las más antiguas de la provincia, con sus dos patronos el mártir San Sebastián y la Virgen de La Candelaria moviliza multitudinarias manifestaciones de fe.
En el mismo Departamento Nonogasta empalma la Ruta 40 con la 74, proveniente de Patquía. En esta localidad nació el escritor Joaquín Víctor González y sus letras heredadas se mezclan con el disfrute de los vinos, ya que es el distrito que posee más bodegas de renombre en la región.
Tras un brindis placentero, al arribar a Chilecito la oferta cultural recibe al visitante con tentadoras actividades relacionadas a la producción de vid y sus derivados.
Por otro lado Famatina, con su cabecera departamental ubicada a 1.557 msnm, es uno de los departamentos más altos de la provincia. Sus bondadosos nogales tientan al turista a la degustación y compra de nueces. Por su parte los amantes del deporte hacen un alto en este destino para disfrutar de los valles y practicar senderismo, montañismo o parapente.
Para finalizar, San Blas de los Sauces no se queda afuera del trazo de la Ruta 40 al exponer su importante rol en el cultivo de olivos y duraznos. Además, luego de probar los más diversos y exquisitos productos regionales, se puede visitar el “Sitio de Hualco”, un asentamiento prehispánico apostado en la ladera de la montaña y rodeado por quebradas que conforman una red de frescos afluentes del río.
Por más información sobre dónde comer y dormir, qué agencia contratar y cómo llegar a cada destino, dirigirse a la Secretaría de Turismo de la Provincia, ubicada en avenida Ortiz de Ocampo y Félix de la Colina, todos los días de 8 a 21; llamar al teléfono 0054 0380 4426345 o comunicarse a través de sus redes sociales Facebook: turismolarioja; Twitter: @SecturLaRioja, e Instagram: turismolarioja.