Diario El Independiente || Edición Digital
Skip to main content

Con manos laboriosas, Analía elabora variadas delicias para afrontar la crisis

AIMOGASTA- (Enviados especiales) Esta es la dulce historia de Analía Villegas, una ama de casa que, ante la difícil situación económica que atraviesa el país, decidió emprender creando deliciosas confituras que buscan seducir cada fin de semana el paladar de las familias de Aimogasta.



En el marco del suplemento “Acción y Gestión Departamental” Medios El Independiente se trasladó a la localidad de Aimogasta, cabecera del Departamento Arauco, para dialogar con Analía Villegas, vecina del barrio Estación, quien a través de los Microcréditos que impulsa el Gobierno de la Provincia, en conjunto con el Banco Rioja, y que se canalizan mediante los municipios departamentales pudo adquirir maquinaria e insumos para ampliar su emprendimiento familiar de confituras denominado “Dulzuras Uma”.

Analía es una verdadera hacedora. Sus productos son una delicia. No hace mucho tiempo que inició con su negocio, pero desde que empezó no ha parado de crecer gracias al esfuerzo, la constancia y sus ganas de salir adelante.

“Hace cuatro años cuando Yovilar, la fábrica de producción y elaboración de aceitunas, cerró sus puertas por la crisis que afectaba al sector olivícola quedé sin trabajo, desde entonces mi esposo es el único que tiene un ingreso fijo de dinero, él es operario en Agro Sapem, hoy con la situación económica resulta difícil vivir de un solo sueldo, además tenemos cuatro hijos, el mayor trabaja y los demás estudian”, comenzó relatando la emprendedora.

Seguidamente comentó que “como una forma de aportar a la economía del hogar empezamos a elaborar hace un año confituras y productos de panificación, comenzamos haciendo los sábados y domingos entre cinco y siete pastafrolas de dulce de membrillo, de batata y mixtas, bizcochuelos, la poca ganancia que nos quedaba la reinvertíamos para el próximo fin de semana, las vendíamos en el barrio, a algunos conocidos”.

“De a poco la gente nos fue recomendando de boca en boca y la demanda creció, se añadieron los pedidos de tortas, queríamos incrementar nuestros ingresos pero no podíamos hacer por cantidad porque no contábamos con los insumos y los electrodomésticos necesarios, utilizaba sólo un horno eléctrico y no daba abasto”, explicó.

El que no arriesga no gana

Analía tenía ganas, ilusión, unas manos que hacían maravillas y estaba convencida de que tenía que dar un salto para evolucionar, pero le faltaba el dinero, apenas contaba con unos ahorros que no le permitían realizar ninguna inversión.

Un día, entre receta y receta, escuchó por la radio la noticia de que en el municipio de Arauco la Coordinación de Desarrollo Económico y PyMEs convocaba a aquellos ciudadanos que deseaban concretar un emprendimiento, o ampliar los ya existentes, a que se postularan para acceder a microcréditos de hasta 40 mil pesos que impulsaba el Gobierno provincial y Banco Rioja, destinados para la compra de mercadería e insumos, mejora de instalaciones e incorporación de equipos, herramientas, materiales de construcción, electrodomésticos y tecnología.

Así fue como esta ama de casa, motivada por sus ansias de crecer y mejorar la calidad de vida de su familia, decidió postularse, resultando beneficiada a los 15 días con un microcrédito de 30 mil pesos.

Al respecto, Analía detalló que “nos llegamos por el municipio y nos dimos cuenta de que los requisitos a cumplir eran mínimos, debíamos presentar un presupuesto de los insumos que queríamos adquirir, también teníamos que completar una planilla detallando la cantidad necesaria de ingredientes que usábamos para cada producto, además nos enseñaron cómo calcular los gastos y la ganancia, ahora somos mejores administradores”.

“Esto fue hace un mes, a los 15 días de inscribirnos nos salió el microcrédito, podíamos recibir hasta 40 mil pesos pero preferimos sacar 30 mil como era la primera vez, optamos por devolverlo en 36 cuotas mensuales y presentamos las facturas para dejar constancia de en qué se invirtió el dinero; al producir  más las ganancias aumentaron, trabajando dos fines de semana ya podemos reunir el dinero para pagar una cuota, el resto lo reinvertimos y también guardamos”, dijo la entrevistada.

Según precisó la emprendedora, con el dinero del microcrédito adquirieron una batidora, una balanza electrónica y una cocina industrial. “Ahora aumentaron los clientes, cada vez nos piden más, debemos hacer de a diez o 15 pastafrolas por fin de semana, el jueves ya empezamos con los preparativos para adelantar el trabajo y contar con excedente por las dudas para el viernes, sábado y domingo”, resaltó Analía.  

En ese sentido precisó que “hay que estar al corriente de las tendencias y de cómo van cambiando los gustos del cliente, creo que se puede innovar sin encarecer el producto ni perder en calidad, nuestra oferta incluye pastafrolas de los sabores tradicionales y también tenemos de dulce de leche, tartas de durazno, de coco, frutilla, de toffie, tortas decoradas con crema, masas finas, alfajores de maicena, pizzetas, tarteletas, hacemos mesas dulces para cumpleaños una o dos veces al mes”.

Y agregó que “cocinamos en casa pero como vivimos en el fondo de un terreno se nos dificulta vender aquí, por eso tuvimos que comprar una moto para realizar delivery; con la inauguración de ‘El Parquecito’ los fines de semana la gente va en familia y con el mate y ahí vendemos lo que nos queda, también difundimos lo que elaboramos por las redes sociales y por grupos de Whatsapp”.

Ir por más

En cuanto a la división de tareas, Analía subrayó que “mis hijas Gabriela y Lourdes me ayudan siempre a cocinar y a repartir los pedidos, yo me encargo de comprar los ingredientes por mayor que resulta más barato, cuando empezamos hace un año atrás, el kilo de manteca costaba 50 pesos, ahora está a 100 pesos, tratamos de mantener los precios pero a veces debemos aumentar, con la nueva balanza podemos calcular con precisión cuánto gastamos de cada cosa y así saber a qué costo debemos vender los productos”.

Consultada sobre los anhelos que aún le restan por cumplir, la emprendedora expresó que “me gustaría realizar cursos de pastelería, sobre todo de decoración de tortas, otro sueño de mi familia es abrir una confitería frente al barrio Universitario donde tenemos el terreno de nuestra nueva casa, la idea es terminar de pagar el microcrédito y ver si podemos acceder a otro para ampliar el negocio”.

A Analía se la ve feliz, orgullosa, realizada. Sin dudas la provincia necesita más personas como ella para lograr el desarrollo. “Agradezco la gestión de la intendenta Florencia López y la ayuda que nos brindan desde el municipio, a la gente le digo que se anime y consulte sobre los microcréditos porque no se arrepentirán”, finalizó la mujer.