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Férreo opositor a la hegemonía porteña

Felipe Varela fue estanciero, pero pasó a la historia por haber sido uno de los máximos exponentes y referentes del caudillismo federalista argentino y un férreo opositor a la hegemonía de Buenos Aires.



Como ha sucedido con una buena cantidad de los caudillos del interior, Varela fue denostado y poco apreciado por muchos historiadores. Recién durante el gobierno de la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner se le reconoció el grado de General del Ejército.

Nació en la localidad de Huaycama, del departamento de Valle Viejo, en la provincia de Catamarca, un 11 de mayo de 1821. Fue aliado de otros dos caudillos importantísimos como Urquiza y Chacho Peñaloza.

Se opuso a la guerra contra el Paraguay y aseguraba que la riqueza de Buenos Aires era a costa del hambre de los pueblos del interior y que éstos no podían salir a flote a pesar de los esfuerzos de sus dirigentes, por la ausencia de recursos que justamente Buenos Aires les negaba.

Cuando Juan Manuel de Rosas, que lo había perseguido por opositor, pierde el poder en 1852, Varela, regresa del exilio en Chile y se suma al ejército de la Confederación, donde llegó al cargo de segundo jefe de frontera de Río Cuarto, en Córdoba.

También sería jefe de Policía en La Rioja. Es derrotado en 1869 y se exilia en Chile nuevamente, donde ya lo había estado en tiempo de persecución rosista. En este exilio participó de la Revolución de 1851. Murió a causa de la tuberculosis, un 4 de junio de 1870, en la provincia chilena de Atacama donde se encontraba exiliado.